4 de octubre de 2009
2 de octubre de 2009
POR SEGUNDA VEZ, HAN PASADO OLÍMPICAMENTE
Confieso que me he tragado todo el show verbenero de esta tarde sin perderme ni un pixel. Ha sido la traca final de un sueño (o utopía o tontería) que nos han sabido vender divinamente. Escuchaba uno a las distintas telecacas del país y la emoción y el suspense afloraba en mí con más intensidad que si estuviese viendo una película de Hitchcock o como si mi vida futura dependiera de lo que en Copenhague votasen los alegres chicos del COI. Al final han pasado olímpicamente de nosotros, tomándonos el pelo descaradamente porque si pensaban cambiar de continente en el 2016, lo podían haber avisado y unos milloncejos (se habla de 600) nos hubiésemos ahorrado en promociones y zarandajas aunque me imagino que -de Gallardón a Zapatero- todos acabarán diciendo que están bien empleados por la enorme publicidad que en el mundo entero ha tenido Madrid y España, y bla, bla, bla. Pues bueno, pues vale…
A la prensa le ha faltado tiempo para dar razones sobre la pérdida de las Olimpiadas de 2016. Nosotros no caeremos en esa tentación porque no nos gusta hacer leña del árbol caído (la leña ya la dimos en el artículo anterior del miércoles) pero tengo la leve sospecha de que las ganas de figurar del alcalde madrileño, que ha endeudado a su ciudad a niveles bastante insostenibles (¡luego habla del brutal endeudamiento del Estado!) van a hacer que el sueño, la corazonada y la tontería se prolongue otros cuatro años, hasta el 2020.
Tras ver el chou que se montan estos cínicos del COI (a los que los valores olímpicos tradicionales les importan un carajo, como vienen demostrando desde hace mucho tiempo), uno no está por la labor de bailarles más el agua. Nunca lo hubiera hecho pero dos veces seguidas ya es demasiado. Que organicen ellos las olimpiadas, arriesgando en el negocio y sudando la camiseta en vez de otros. Me parece inaudito, como señalaba el miércoles, que gentes mucho más importantes que ellos (¡los mismísimos presidentes de los gobiernos democráticos!) acudan a sus “señorías” a pedirles una Olimpiada, por el amor de dios. Que una organización privadísima tenga rendidos a sus pies a los próceres más insignes del planeta es una imagen de lo más surrealista, pero a tanto ha llegado el poderío de lo que hoy día se llama “deporte”, que cosas aún peores veremos en un futuro, de cumplirse las profecías.
Por fin me voy a ir a la cama con la paz en el cuerpo y el sosiego debido. Se acabó el numerito de Madrid-2016. Los tipos del COI nos han dicho que nones, que vuelva usted mañana y sería hora que alguien importante de este país les dijese que se metan las Olimpiadas donde les quepa. Pero, tranquilos, que volveremos a la carga. Las ganas de figurar de nuestros políticos y federativos son mayores que las de regresar a casa y dedicarse a esas minucias del día a día que –digámoslo bien clarito- son las que en verdad nos alegran o entristecen las pajarillas.
PD: Y si quiere darse una vuelta por la primera vez que nos dieron calabazas, lea lo que escribimos en el Arco el 6 de julio de 2005. Todo lo escrito allí sigue teniendo plena actualidad.
Publicado por Juan Puñetas a las 9:05 p. m. 3 comentarios
Etiquetas: Olimpiadas, Opinión
30 de septiembre de 2009
VIVO SIN VIVIR EN MÍ
Anda el escribiente como la santa, salvando lógicamente las distancias de tiempo y creencias. Y es que estos últimos días de espera se me están haciendo eternos. Máxime con la presión mediática a la que soy incapaz de no sucumbir. Sí, sé que huyo de la realidad, como casi todos, pero eso es sano. Porque la apuesta merece la pena. Llevamos tantos años detrás de ella... Claro que a mí no me ha dado un duro ni me va a dar; muy al contrario, la cosa puede que me cueste (nos cueste) algún que otro nuevo pellizco impositivo del bolsillo, pero… ¡se les ve tan felices, tan ilusionados, tan, tan…!
Allá que se han ido hoy hacia el norte rico en busca de El Dorado. Cuatrocientos selectos representantes del deporte, la política y el famoseo. Cuatrocientos, que se dice pronto, gastando por un tubo con el dinero ajeno, aunque todo dispendio es poco si se consigue la gloria futura. No me pregunten quién paga eso porque es una pregunta algo tonta: pues usted, yo y el vecino. Como todos los sueños y todos los fracasos. Eso sí, las verdaderas ganancias se las van a llevar “ellos”. Y por eso se han ido todos allí, del rey para abajo. No se unen ni para evitar que la economía se vaya a freír espárragos o la educación salga de la cloaca, pero el acontecimiento futurible les une como amigos, a Zapatero y a Rajoy. Qué digo amigos, hermanos de sangre y leche. Y no somos los únicos. El gran Jefe del Imperio también acudirá a la cita “defendiendo” a su país. El que -por razón del cargo- no se arrodilla ni ante dios ni ante la historia, lo mismo baja la testuz estos días con tal de conseguir que su país resulte ganador de la nueva Tierra Prometida: las olimpiadas del 2016.
La palabra la tienen un centenar de caballeros, y algunas pocas caballeras: aristócratas, burócratas, antiguos deportistas, hijos de papá… Todos a sus pies, rey y emperador, incluidos. No se sabe qué decidirán pues los gachones y las gachises son muy suyos y depende de cómo se levanten esa mañana. Cuentan los mal pensados –somos legión- que la cosa funciona más bien por enchufes, simpatías, afinidades nacionales, recompensas… Mas no importa, todos estamos rezando hacia la meca olímpica donde estos sacerdotes hacen su agosto todo el año. El CIO, el COI o el coño de la Bernarda del deporte ¿votarán por Chicago, Tokio, Río de Janeiro o…Madrid? Santa Teresa, Santa Teresa, que salga Madrid, por fa... ¡que si no vamos a coger una depresión de caballo y, algunos, hasta de elefante! Estoy que no duermo de tanta tensión como hay en el ambiente. Sabemos que somos los más guapos, divertidos y mejor preparados de los cuatro aspirantes, por eso no conceder a Madrid la candidatura olímpica de 2016 sería un gran palo, un enorme fracaso colectivo, un desastre que arruinaría la poca autoestima que aún nos queda en la entrepierna y que nos hace incapaces de salir a la calle a protestar por la crisis económica y el paro astronómico mientras que abarrotamos la plaza para mostrar una corazonada: Madrid será olímpico. Sólo por este bello y altruista gesto ya merecemos ser premiados. Sí, en eso estamos, pero que sea pronto, ya, mañana mismo, porque vivo sin vivir en mí con la tensa espera y los sordos rumores que corren de lado a lado: que si Río es el favorito, que si Obama viaja a Copenhague es porque tiene la seguridad de que va a ganar... Que sea lo que dios quiera, o sea, el COI, pero ¡ya! No quiero estar en ascuas hasta el fin de semana.
Espero que se hagan realidad nuestras fantasías y que - por fin- nuestros mandatarios se dejen de rollos y cuentos y nos cuenten la verdad: cuánto nos va a costar el invento olímpico si al final nos lo conceden y cuanto nos ha costado la broma de presentar la candidatura en balde. Porque estas cosas tan oníricas, aunque luego se hagan realidad, cuestan un potosí. Como nos costó lo de Barcelona y la Expo del 92 o la del Agua reciente. Esos grandes acontecimientos a los que tan aficionados somos (venga pan y circo) no salen gratis ni se costean sólo con publicidad del Corte Inglés y Carrefour. Todavía está Montreal, 30 años después, pagando la deuda de sus olimpiadas del 76. Gran parte de las instalaciones chinas del último circo olímpico se están muriendo de risa dado su elevado coste de mantenimiento y el poco uso que se les da. Las cuentas del Madrid olímpico nadie las dice pero –conociendo al personal- hay seguridad absoluta de pleno al déficit, aunque los chicos de la antigua Filesa y los de la nueva Gurtel sabrán camuflar sabiamente las cuentas, tal como nos tienen acostumbrados desde hace años. Y no hablo del resto de la camada porque son tan catetos que sólo les preocupa forrarse en los feudos periféricos que controlan con mano de hierro.
Bueno, que me muero por saber si de una vez tengo que empezar a ahorrar para el dispendio que tendrá lugar en 2016, si los ricachones del COI tienen a bien concedérnoslo. Claro que hay otra visión más optimista de la misma cosa: los expertos de turno afirman que los efectos beneficiosos se prolongarán por lo menos hasta el 2015 y que la celebración atraerá a dos millones más de turistas. (Me encantan estos adivinos del futuro a cuyo lado Nostradamus era una colilla). Y, por supuesto, la imagen de Madrid y España se potenciará que no veas. Ante tan contundentes razones, y dado que como tales expertos siempre acaban equivocándose porque sólo dicen lo que quieren que digan quienes les pagan, sigo instalado en la duda metafísica, viviendo sin vivir en mí y muriendo por saber si de una vez los del COI nos abren las puertas con el chollo olímpico o nos dan con ellas en las narices. Sólo cabe esperar que si ocurre lo primero la broma no acabe de hundir nuestra maltrecha economía y, si pasa lo segundo, que los señoritos Gallardón y Zapatero –además del Borbón- se den por vencidos y empiecen a aplicar su sabiduría en las cosas de comer todos los días.
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12 de mayo de 2009
POR FIN SE FUERON LOS DEL COI
Pues decía que vinieron 13 tipos y tipas a examinar cómo está el patio olímpico de Madrid pues dentro de unos meses el COI deberá decidir a donde se lleva el circo tras el ya aprobado de Londres. Desde la Corona a la Presidencia del Gobierno pasando por famosuelos, deportistas de élite y vividores de salón, todos se han postrado a los pies y manos de los inspectores besándoles todo lo besable. O sea, cayendo en el más puro servilismo y bobaliconería. En ninguna otra cosa se ponen de acuerdo nuestros politicastros y vividores de la cosa pública, pero en lo de las futuribles olimpiadas madrileñas (y españolas) ahí están de acuerdo: vengan fastos, gastos y meneos con tal de figurar durante un par de semanas como el anfitrión mundial del deporte ídem, como si este país no tuviese temas y apuestas más importantes que hacer y en las que endeudarse aún todavía más. Pero, ¿es que acaso no nos conocen ya en todo el mundo, incluyendo a los habitantes de los planetas más cercanos? ¿Duda alguien que Spain (y Catalunya, Galicia, Euskadi, Andalucía, etc) son el centro del universo? ¡Pero si tenemos al mejor centrocampista del mundo! Iniesta. Al mejor portero de fútbol del mundo: Casillas. Al mejor equipo del mundo: el Barça. Y no sigo porque mi ego va a acabar reventando de tanto bombo y autoestima. Lo mismo nos pasamos, como en estos casos, que no llegamos y consideramos que tenemos menos valor que una caquita pinchada por un palo. ¡País de ciclotímicos!
Volviendo a los alegres chicos y chicas del COI. Hay que ver lo bien que les han vendido nuestra oferta olímpica, incluyendo a niñas dicharacheras, viejas glorias, sonrientes paralímpicas, presidentes realísimos y todo tipo de ganchos publicitarios. Y los tipos/as, venga sonreir, very good, qué diantres van a decir. ¿Un poquito más de tortilla española? Sí, Gallardón, una poquita más, si es que sigue invitando la casa… (A ver, alcalde, cuando nos cuentas el pico por el que nos ha salido esta visita. Es más, a ver cuando nos alegras las pajarillas mostrándonos las cuentas de todo lo que llevas gastado desde que empezó este numerito de la candidatura olímpica…¿Cuántos ceros le ponemos a la cifra?). Se bromeó sobre el fabuloso tiempo de Madrid, como si el mismo dependiese de la voluntad de la Comunidad de Esperanza Aguirre. Se habló del Madrid-Barça, claro, que a muchos de los inspectores les importó un rábano porque serán lo que sean pero de tontos no tienen un pelo. Comprobaron que los madrileños son gente muy simpática. (Bueno, lo comprobaron gracias a sus contactos en la tercera fase con los camareros y personal del hotel, claro). El alcalde, tan hinchado de ego como siempre, proclamó una vez más que “nos merecemos estos Juegos” que, traducido al lenguaje preciso, quiere decir: “me merezco estos Juegos”. Y todo, claro, porque “nuestra candidatura es la mejor”. (Faltaría más…). Es más, si se conceden a Madrid, “o sea, a mí”, serán “los mejores juegos de la Historia”. Si es que no tiene abuela el muchacho…
Don Jaime Lissaqué, jefe de Deportes de Zapatero, proclamó sin rubor alguno que “nos darán un diez en cortesía” (cuánto topicazo, dios mío, que uno ya pensaba desterrado), aunque durante el “examen” de los inspectores debió de estar como un flan. Al fin y al cabo, si la candidatura sale hacia adelante, tendremos Lissaqué para una buena temporada. Al final los llevaron a una sesión de flamenco y a una corrida en las Ventas. Andalucía sigue siendo la pandereta de España. Supongo que al menos les darían algún día un cocidito madrileño…¡digo yo! O unos churritos o unos callos…
En fin, que al Puñetas le causan risa estos meneos de cerviz, testuz y espinazo de gente tan importante ante unos tipos del COI a los que sólo les importa su negocio, que pagaremos con el sudor de nuestros lomos impositivos para que los unos y los otros se pavoneen durante unos añitos de gloria a costa nuestra. Por lo demás, que hagan lo que quieran, pero aquí manifiesto solemnemente que al Puñetas no convencerán con sus cantos de sirena a precio de oro. Que hagan lo que quieran. Al fin y al cabo es lo que vienen haciendo desde siempre…
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9 de abril de 2008
EL PASEÍLLO DE LA ANTORCHA - EL TENISTA QUE SE EQUIVOCÓ DE DEPORTE
EL TENISTA QUE SE EQUIVOCÓ DE DEPORTE. Pertenezco a una vieja generación que alardeaba de que el tenis era un deporte de caballeros y de señoritas. Hoy día ha cambiado tanto la cosa que si solo atiendes al sonido te puedes creer que están proyectando una película pornográfica, a tenor de los gemidos de más de uno/a, o si lo ves puedes pensar que aquello es un desfile de modelos con raqueta al hombro. Sí, hubo tenistas que no destacaron precisamente por su deportividad, a pesar de sus genialidades: un tal John McEnroe, por ejemplo. Pero eran excepciones. Hoy sigue siendo un remanso de paz comparado con otros deportes salvo casos como el del ruso Mijaíl Youzhny, situado entre los veinte primeros jugadores del ranking, que el otro día mostró su cara más hosca y violenta. Tras perder un punto en su partido con el español Almagro en una ronda del Master de Miami, se arreó con la raqueta hasta tres veces en la cabeza. Aunque el tipo sea un borde y la tenga muy dura, se hizo una señora brecha y empezó a sangrar. Mami, pupita. Y allá que el partido tuvo que interrumpirse para que el niñato fuese atendido por las asistencias médicas. Para el Puñetas, lo que se ha vendido en medio mundo como una divertida anécdota, es algo muy serio: a este tío tenían que haberlo descalificado tras su agresiva actitud. El público debería haberle abroncado hasta que al menos le hubiese perdido perdón así como al rival. Es lo menos que se merecía. Lo más, una sanción ejemplar por parte de la Federación Internacional. Su comportamiento violento, aunque fuese contra sí mismo, es inaceptable en una cancha de tenis. Sin embargo, se ha ido de rositas (que nosotros sepamos) y hasta ganó finalmente el partido. Su rival argumentó que aquel incidente acabó descentrándole. Más bien pensó que sería su cabeza la que podría estar en peligro de no ganar el ruso. El citado McEnroe maldita la gracia que hacía con sus maleducadas protestas y raquetazos al suelo. Lo de este Mijaíl roza la majadería más majadera. Me parece que se ha equivocado de deporte.
Publicado por Juan Puñetas a las 11:54 a. m. 4 comentarios
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12 de marzo de 2008
CHICA LISTA, CHICO TONTO - EMPIEZA EL CHOU OLÍMPICO

EMPIEZA EL CHOU OLÍMPICO. La China chinesca, la del uniforme uniformado y la de las masas masificadas, la China de los derechos torcidos y del comunismo capitalizado, ha dado el disparo de salida para las próximas olimpiadas. Veremos grandes acontecimientos, pero el primero ya está aquí: la cara norte del Everest, la cara tibetana, ha sido cerrada a cal y canto. Las olimpiadas universales que cantan los vivales del COI han puesto el candado al monte más alto del planeta, haciéndolo más pequeño y enano. Más o menos, a la altura de los jerifaltes que gobiernan, masacrando o exiliando, a gran parte de su pueblo. Argumentan los sátrapas que el medio ambiente de aquellos lares corre serio peligro. Los mismos que han ampliado la carretera que sube hasta el campamento base para facilitar el paso a la llama olímpica en ese desfile de pasarela habitual y, de paso, para que los turistas puedan llegar hasta la zona con total comodidad. Parece ser que la pasarela antorchera llevará el fuego fatuo hasta la mismísima cumbre del Everest por esa cara Norte. Una estrategia política más de los Juegos chinescos, en un intento de legitimar la soberanía china sobre la región tibetana y de evitar que las protestas aparezcan en las telecacas de medio mundo. Largas tardes de gloria nos prometen los Jueguecitos de la Cochinchina. (Otra manera de hablar…)
Publicado por Juan Puñetas a las 11:24 a. m. 2 comentarios
Etiquetas: Olimpiadas, Personajes
18 de noviembre de 2005
DEPORTISTAS DEL ESTADO
Las próximas Olimpiadas van a ser en la China mandarina. Y como anfitriones, piensan ganar más medallas que nadie. Es natural. No se organizan unos fastos olímpicos, se gasta un pastón y se pierde un dineral en construir piscinas, pistas deportivas y otras edificaciones al uso para que al final vengan esos extranjeros de costumbres tan raras y se lleven la gloria y el medallero, dejándonos a solas con nuestras deudas y melancolía. Para conseguir que todo sea un éxito, se establecen programas minuciosos, se derraman ayudas económicas por un tubo y se narcotiza a todo un país con ese virus tan resistente al sentido común y al paso del tiempo, que es el nacionalismo. Disfrazado, en esta ocasión, de deporte aunque ya se sabe lo que dice el refrán: aunque el mono se vista de Adidas, mono se queda. (He actualizado el dicho, que aquí uno es muy moderno). Pasó con la olimpiada barcelonesa, donde conseguimos más medallas y éxitos patrióticos que nadie (¡¡¡hasta en el fútbol, dios mío!!!) y luego, si te he visto no me acuerdo. Pasó hace poco con los griegos, que intentaron llevarse para sí hasta la antorcha y va a pasar con la China chinesca dentro de unos años. La cosa será peor. No porque tengamos nada contra los chinos, que nos parece gente muy trabajadora, obediente, emprendedora y tal. Tememos que el asunto sea epopéyico porque por aquellas tierras cada humanoide tiene dos padres: el genético y el Estado Supremo. El primero te ayuda a venir al mundo, en comandita con la mamá, y el segundo -a través de una patulea de mandarines, funcionarios y férreas reglas- se apropia de tu alma y almeja hasta convertirla en sangre propia. Hablamos de un país que conoce la democracia de oídas, donde la gente -hay tanta- está subordinada al interés nacional-particular de los que mandan y donde no importa que haya gatos blancos o negros, sino que cacen ratones. En sus Olimpiadas se van a forrar cazando medallas. Todos criticamos a las dictaduras de siempre (incluidas las propias), pero de la china pasamos olímpicamente. No se sabe si porque nos encantan las tiendas de los veinte duros, la comida de sus restaurantes o todos esos artilugios que nos venden tan baratos. (Por cierto, incluidos los coches, aunque el primero que se vende en la UE, el Landwind, haya obtenido unos resultados catastróficos en las pruebas de protección a los ocupantes. Chinos habrá muchos y qué más da la protección, pero europeos cada vez quedamos menos y no es plan que por conducir demasiado barato, al menor roce con otro vehículo nos vayamos a freir monas al más allá). Decía, pues, que para muchos interesados en que el negocio funcione, la China es un país la mar de normal. Y no. Aquello es una dictadura como la copa de doscientos millones de pinos. Y los deportistas que nos va a poner enfrente en las próximas olimpiadas no van a ir de damiselas ni hermanitas de la caridad. Van a defender su país (obligados por sus sátrapas y tiránicos gobernantes) como perros de presa. Más de uno perderá algo más que la honrilla deportiva (el pescuezo) de salirle mal el salto de altura, el lanzamiento de canasta o el tiro al plato. Deportistas del Estado. Como antes eran los soviéticos o aquellas jovencitas alemanas orientales que nadaban mejor que los peces, aunque luego resulta que cuando se desarrollaban físicamente del todo a más de una le salía una picha kilométrica en vez de un buen par de tetas, o una voz de barítono. Cosas del dopaje, del laboratorio clandestino y del capullo de turno con mando en plaza deportivo-política. En este sentido, como en China mandan los que mandan, pese a la última aperturita económica, bastantes deportistas de este país se ven obligados a seguir la misma estela y también han sido y son famosos por sus métodos de entrenamiento prusianos, su dependencia excesiva de papá Estado y el gusto por el gazpacho de barbitúricos y otras hierbas, vulgarmente llamadas “dopping”. (En sus últimos Juegos Nacionales se produjeron 26 positivos, declarados. Adivina tú los escondidos o despreciados). Leo por ahí que China prepara atletas en unos 3.000 colegios especiales, con la disciplina y el sacrificio deportivo como bandera de la madre patria. China siempre ha puesto al deporte (como Cuba, por ejemplo) al servicio de la política, como fuente de prestigio y respeto internacional. Quizás hoy no lo necesite pues todos nos postramos ante sus jefes como si el gigante asiático fuese el país más libre del mundo. En dichos colegios se entrenan más de 400.000 tiernas promesas, pasando allí parte de la infancia y toda la juventud. Entrenándose duro y espartanamente. La enseñanza académica, en un segundo término. Si luego fracasan deportivamente, los chavales tendrán lo que se merecen: una mano delante y otra detrás. Nada más. El plan seguirá vivo al menos hasta después de 2008, fecha de la cita olímpica. Muchos critican este sistema (gente de fuera, porque a los de dentro no se lo permiten, claro). “Los deportistas pierden el control de destino”. “Son propiedad del Estado”. En fin, que los mandamases del gigante chino lo tienen claro. O triunfas o te vas a plantar arroz. De modo que sus atletas ganarán muchas medallas allá por el 2008. Por la cuenta que les trae. Los deportistas de los demás países, si quieren alguna medalla, tendrán que comprarla en alguna tienda de los veinte duros que estará abierta las 24 horas en la villa olímpica.
Publicado por Juan Puñetas a las 11:58 p. m. 1 comentarios
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6 de julio de 2005
HAN PASAO OLÍMPICAMENTE
No seré yo el que culpe a ZP, a Gallardón o a la mamá de Raúl de que los tipejos del COI se hayan liado con la decadente capital británica frente a la díscola y zalamera Madrid. Para una vez que ha habido cierto trabajo en equipo y buena melodía entre nuestros políticos, sería de necios incurrir en semejante despropósito. Como los vivales del COI no van a dar una explicación del sentido de su voto pues ellos sólo responden ante Dios (el money) y la Historia (la vida padre que se pegan a costa de los tontos del deporte), el Puñetas cree que la cosa está clara: España celebró una Olimpiada hace cuatro días y deberán pasar varios cuatrienios para que se vuelvan a acordar de nosotros. Por otro lado, por mucho morro promocional que le echen los poderes fácticos al asunto, Madrid no deja de ser un cortijillo en comparación con las grandes capitales europeas y mundiales. En Londres, Paris o Nueva York se decide cada minuto la vida y hacienda de millones de personas en el mundo, mientras que en Madrid ya no se decide ni siquiera la de los españoles, desde que nos hemos instalado en los nuevos reinos de Taifas. Sí, confieso que los bocadillos de calamares están riquísimos y que en Madrid nadie se siente extranjero, a diferencia de los hoscos parisinos y los aburridos y reprimidos londinenses, pero los estirados del COI cuando viajan por esos mundos del disfrute no van a las tascas, ni pasean por entre la vasca normal ni se alojan en hotelillos de tres estrellas. Así que poco hay que rascar en estos temas populares.
He leído en varios foros que en estas ocasiones hay que hablar y defenderse en inglés, acusando a ZP de no saber decir nada más que “yes”. Estoy totalmente en contra. Hay que dar trabajo a los traductores simultáneos y el que no sepa castellano, que lo aprenda. Al fin y al cabo, este idiomilla lo hablan en primera instancia la tira de países. Ya solo falta que ni dentro ni fuera de nuestro país podamos usar nuestro idioma habitual o mayoritario. Ademas, qué coñe, yo todavía no he oído a un político inglés hacer un discurso en castellano, ¿por qué hay que hacer lo contrario?
No he participado de tanto optimismo ante la reunión de Singapur ni del proyecto de Olimpiada. Me parece que hay cosas más importantes que organizar un evento macrodeportivo que sí, dará mucha publicidad, pero para eso ya está el Real Madrid y que sí, será un buen negocio, pero todos sabemos que en economía para que unos se forren otros tienen que apretarse el bolsillo. Que yo sepa, cuando las olimpiadas de Barcelona, no me llevé un duro de ellas y sí que sufrí en carne propia el coste del evento, en forma de incremento de la presión fiscal. Así que menos lobos olímpicos y más currarse la vida cotidiana mejorando la sanidad, la educación y lo que haga falta, que nuestros políticos tienen unas ganas de circo que no veas.
Un pequeño capitulillo hay que dedicar a estos zánganos del COI que sólo se representan a sí mismos. El indefinible Alberto de Mónaco (el de la preguntita esa sobre la seguridad en Madrid) es un ejemplo perfecto de que detrás de él no hay nada más que su calva y su vidorra de niñato afortunado. Sin ir más lejos, ya me dirán a quién demonios representaba el ínclito Samaranch cuando reinaba como Papa en el comité olímpico. Lo único cierto es que los zánganos viven de putísima mamuchi, que tienen una delicada obsesión por la pasta gansa y que se lo tienen tan creído que son capaces de poner de rodillas a altos mandatarios del planeta con el lema “una olimpiada, por el amor de dios”. Mira que había sitios más céntricos para celebrar la decisiva reunión de hoy y los capullitos de alhelí se han tenido que ir a Singapur, obligando a todo el mundo a realizar kilométricos viajes. ¡Al peo!
Del fiasco olímpico algunos han salido muy contentos. Esos lagartones vestidos de nacionalistas periféricos que temían más que a la peste un Madrid olímpico. Puro odio, porque ellos sí están seguros que al paso que nos llevan se celebran unas Olimpiadas en Teruel antes que en Bilbao o en Gerona. Pero esa triste historia ya se sale de esta salsa rosa. Lo evidente es que el mundo sigue hablando en inglés, que los americanos y los británicos se llevan a partir un piñón y que –seguramente- a los franceses les han pasado factura por “listos” y a los españoles por “tontos”. Y es que la culpa la ha tenido -cómo no- Irak, je, je. Puestos a decir tonterías, el Puñetas tampoco se queda manco. Piensen un poco y a lo peor hasta me dan la razón. Una pista: "Roma no paga a traidores".
Publicado por Juan Puñetas a las 8:27 p. m. 3 comentarios
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9 de febrero de 2005
LAS OLIMPIADAS YA SON NUESTRAS
¡Qué simpáticos estos tipos del Comité Olímpico! Ya quisiera yo y usted…, ciudadanos vulgares de a pie, ser tratados – linsojeados - babeados - y mimados- como lo han sido estos caballeros (y alguna caballera). Comida especial todos los días, masajes, regalos…. Hasta les han dado el privilegio de meter golitos en la mismísima portería casillera del Real Madrid. Seguro que más de uno (y una) habrá echado un buen polvo brindándoselo a los españolitos de a pie, que son quienes les hemos pagado estos buenos y excelentísimos ratos y favores.
Madrid era la primera ciudad que visitaban (aún les faltan Londres, Nueva York, París y Moscú) para decidir a cual le conceden los Juegos del 2012. O sea, que todavía tienen tela que cortar, masajes que recibir, polvetes que echar y comistrajos que engullir. Pero aquí ya lo tenemos claro. “Madrid ha dejado el listón muy alto”, dice uno de los jefes que se dedica a la candidatura madrileña. “Esto es pan comido”, ha venido a decir otro más optimista. Y es que con ese espíritu crítico que caracteriza a nuestra clase dirigente política y deportiva, las Olimpiadas ya están en el bote. “Semos” los mejores. Al fin y al cabo Londres, Nueva York, París y Moscú son unas insignificantes ciudades que cortan poco el bacalao en el concierto internacional político y deportivo. ¿Cómo no nos van a dar las Olimpiadas con lo guapos que somos (basta mirar a ZP), lo cultos que andamos (basta oír tocar el piano a Gallardón), lo bien que hacemos la tortilla de patatas o la generosa pasta gansa que nos estamos gastando para que todo esté en su punto? “Garantizamos que Madrid será la ciudad más segura del mundo”, dijo el alcalde. Días después ETA demuestra que en unas horas puede masacrar si se lo propone a un montón de anónimos madrileños. “Madrid será la primera ciudad sin humos de tabaco”. Que se lo digan a los del Comité cuando estuvieron en el palco del Santiago Bernabeú, que por pocas tienen que llamar a los bomberos. “Casi todos los desplazamientos se harán en metro o serán de corta distancia”. Nadie les negará que fe, tienen. Más que el Alcoyano. Pero con los mendas lerendas del Comité ese no basta la fe, ni siquiera el trabajo perfecto, incluso ni el jamón ibérico que cada uno se ha llevado en la mochila. La decisión se mueve y tomará en el resbaladizo terreno de la política, de la economía, de las influencias y los chanchullos. Sí, sabemos que nuestros preclaros gobernantes y dirigentes son expertos en ello, pero mucho me temo que también lo son en el cantamañanismo, en vender el oso antes de cazarlo, en las promesas que luego no pueden cumplir, en poner escasamente los zapatos en la tierra, mucho más dura que la alfombrada moqueta de los ministerios, ayuntamientos y sedes federativas que sempiternamente pisan.
Jo, hoy estoy de un demagogo que atufa. A mí, en realidad, me da igual que las Olimpiadas las organice Madrid que Paris. Incluso diría que si las organiza Londres nos ahorraremos cada españolito un buen montón de euros. Pero todo sea por facilitar el ego de tanto político de baja cuna y alta cama. Vengan los Juegos si con ellos logramos llenar el monedero a tantísimo especulador y emprendedor empresario, de esos que nos sisan y esquilman los días ordinarios, a ver si así nos dejan en paz durante una temporada. Mejor tener contenta a esta banda, aunque tengamos que rascarnos el bolsillo. Como diría el clásico, tapémonos la nariz aunque sólo sea por patriotismo barato. Porque lo de Madrid 2012 está ya echo, ¿no?
Publicado por Juan Puñetas a las 11:47 a. m. 1 comentarios
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