8 de mayo de 2007

TENIS DE PISTA MIXTA: LA IDEA FUE MÍA


Hará unos tres añitos mal contados (pésimamente contados, la verdad, porque contándolos bien son cuatro), en una de esas charlas de café a las que tan dados somos los andalucitos –los cursis de lo empresarial las llaman braidtorming- se me ocurrió la siguiente parida, al hilo de una conversación sobre el cachondeo del tenis de la Copa Davis, donde el equipo que juega en casa se fabrica a su medida la pista donde se disputará el encuentro para así ganar la eliminatoria en plan paseo militar. (Más o menos como hizo España cuando le visitó Australia o los EEUU o hace muy poco acaba de hacer el equipo norteamericano con nuestra famélica Armada desnadalizada).



De esta idea particular pasé a otra general: hay torneos de hierba que jamás ganarán ciertos tenistas, por muy buenos que sean, ya que en sus países la hierba sólo sirve para dar de comer a los conejos. Viceversa, jugadores que en el césped se desenvuelven como liebres, cuando llegan a la tierra batida son vapuleados por quienes –a diferencia de ellos y siendo más mediocres- están acostumbrados desde pequeñitos a tragar el polvo de los caminos, con bola y todo. Esta situación no es de recibo. Y, entre sorbo y sorbo de café, al Puñetas (o sea, el menda) se le encendió la lucecita y vino a decir lo siguiente:



-Deberían disputarse algunos campeonatos de Grand Slam en pistas mixtas, una mitad de tierra y la otra mitad de hierba. Así se desterraría la desigualdad de algunos encuentros por culpa del tipo de pista donde se disputan. Además, jugar sería más divertido y complicado, con lo que la riqueza táctica y estratégica también aumentaría.



Alguien de los allí presentes sugirió, entre risas, que en cada superficie se juega con unas zapatillas diferentes y que eso de que cada dos juegos los jugadores tuviesen que cambiarse de calzado, quedaba como muy poco estético y demasiado oloroso. A lo que debí de responder más o menos lo siguiente:



-Pues tampoco sería para tanto. Los pies son un componente importantísimo de nuestra salud y nunca los cuidamos como debiéramos. Sería un buen momento para dignificarlos, con tanto trajín de ahora me quito la zapatilla de tierra y me pongo la de césped, o al revés. Aunque, de triunfar mi genial idea, pronto las empresas de calzado investigarían un tipo mixto que pudiera servir también para ambas superficies.



Así que cuando hace un par de semanas me enteré que el Nadal y el Federer iban a jugar un partido en una superficie igualica a la que había imaginado hace casi un lustro, mi autoestima se puso por las nubes y casi tengo que bajarla a escobazos. Ni qué decir tiene que puntual como un reloj suizo, el miércoles dos de mayo me tragué a través de Antena 3 la retransmisión del partido, los miles de anuncios que echaron y el chorro de minutos que ambos jugadores tuvieron que emplear en cambiarse de zapatillas cada vez que les tocaba nueva superficie. Para un practicante aficionadillo al tenis como el muá, el experimento resultó de lo más gratificante, máxime habiéndolo imaginado uno hace la tira de años. Mas no importa que unos se lleven la fama y otros cardemos la lana, je, je. De mi calenturienta imaginación han salido numerosas ideas que nunca han ido a ninguna parte, pero alguna la he visto luego en circulación por ahí. Como esta del tenis o aquella (hace ya más de veinte años) en que –como casi siempre- me perdí en un cruce de carreteras conduciendo mi viejo SEAT 127 y, clamando al cielo con los brazos abiertos, dije que haber cuando alguien se inventaba un cacharro para el coche que hiciera que el conductor no confundiera carreteras y direcciones. Poco podía imaginar que por aquel entonces estaba poniendo la primera piedra de lo que ahora se llama el GPS del puto coche.



En fin, que ya era hora que hubiera un articulillo donde pudiera presumir de casi lo único que los pobres tenemos sin que nos cueste un duro: imaginación y fantasía. Aunque luego las patentes y esas cosas se las lleven otros. Dicho lo cual, y para que se vea que el Puñetas donde pone la tecla pone la imaginación emprendedora, amenazo con que el próximo día la cosa del Arco irá sobre como hacer el fútbol más moderno, práctico, interesante y guay del paraguay. Gracias a mis charlas de café, vulgo braidtormings.

4 comentarios:

la aguja 15/5/07 2:58  

A veces las ideas hay que patentarlas. Y gastarse una pasta gansa para ver si con el tiempo podemos hacer fortuna.

Y es que tú y yo somos visionarios desinteresados. Espero que dentro de unos años, si a alguien le caen nuestros papiros digitales en suerte, lleguen a decir eso de: “ya lo decían dos chalados escribiendo en sus viejos cacharros a principios del siglo XXI”.

De momento, y para que veas que a lo de los tiempos muertos atándose las zapatillas ya se le vislumbra una solución, te dejo este enlace a la magnífica bitácora Blogpocket de mi amigo Antonio Cambronero.

Especial atención al párrafo donde dice que la ropa del futuro será animatrónica.

Juan Puñetas 16/5/07 0:01  

¡Cuántos genios se han ido al otro mundo sin que nadie supiera de su genialidad! Pues, más o menos, je, je, nos va a pasar a nosotros... En fin, fuera de coñas, yo creo que podrían haber jugado descalzos,que el pie se agarra bien tanto en tierra como en hierba. Por cierto que, espera..., espera..., me viene la inspiración y me pilla trabajando, oye... ¿Qué tal un partido de tenis o de cualquier otro deporte, pero en que los jugadores/as vayan en pelotas? Ver esos bellos cuerpos como dios los trajo al mundo animaría a cualquiera a acudir a los estadios, cuando la cosa esté floja de aforo, ¿no? Me dirás que entonces dónde quedaría tanta publicidad como llevan encima los jugadores. Pues, asunto resuelto: en su misma piel, mediante tatuajes, pegatinas adhesivas o, por qué no, post-it. Para qué nos vamos a complicar con la ropa animatrónica pudiendo anirmanos de mejor manera y más barata...

la aguja 17/5/07 0:57  

En boxeo algunos púgiles profesionales ya llevan publicidad en la espalda mediante tatuajes de henna.

Yo me apunto a un partido entre Anna Kournikova y Jelena Dokic. Bueno, y si es un partido de parejas, mejor que mejor :-DDD

Juan Puñetas 19/5/07 0:22  

¿Y un partidillo de los chicos de la NBA, que deben calzar lo menos un 53?

Bueno, la idea ya está lanzada...

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).