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12 de julio de 2010

SNIFF, SE ACABÓ EL MUNDIAL...


Toquen fanfarrias y trompetas. Que no se ponga el sol en los cuatro puntos cardinales del país. ¡Somos campeones del mundo del futbolín!

Y como somos campeones, habrá que repartir toda la millonada de euros que nuestros muchachazos se van a llevar por defender tan brillantemente la camiseta de la Roja. Porque somos campeones del mundo, ¿no?

Ah, que no me he enterado bien, que los aficionados (incluso los desplazados a Sudáfrica, como el muá) no tenemos derecho ni a un céntimo. En todo caso, será el Carrefour o Banesto o alguna empresa la que deberá reembolsarnos lo gastado si compramos en esa promoción que prometía devolver el dinero si los rojillos se quedaban campeones del mundo. 

Bueno, y qué más da… Al menos nos han hecho pasar muy buenos ratos, pues aunque los auténticos campeones del mundo son ellos y no nosotros, hay que ver lo que hemos padecido durante todos los partidos, la de uñas que nos hemos comido, la de uuuyyys que se nos han escapado de las gargantas por ese gol que no llegaba, que se hacía de rogar pero que al final –partido tras partido- nos mantenía una eliminatoria más en la agonía. ¡Santa y feliz agonía!

Ya hay algún malicioso que va diciendo por las esquinas que era natural que en un mundial disputado en África ganase un equipo local. Y ya no que no ha podido ser uno de los del continente, al menos ha sido el más cercano: ¡Spain! Pero no vean malicia por ninguna parte porque esto se lo he escuchado decir a lugareños que han apoyado a la selección hispana desde el momento en que todas las africanas quedaron eliminadas. ¡Ser africano, desde la vieja Europa, debería ser tenido como una bendición y no como una maldición! Claro que siempre hay gente mala. Durante el partido de hoy me decía un afrikáner, de esos que dan ganas de cogerlos por el pescuezo y rebanárselo: “Sois los más africanos de todas las selecciones y por eso os apoyo. Corréis como negros y ganáis como blancos. Me recuerda los tiempos queridos del apartheid…”. 


Jacinto RX –disfrazado de negro mulatón, que hoy prefirió dejarme la piel blanquecina- ha fulminado al afrikáner con la mirada y lo ha convertido en ceniza sin que nadie reparase en ello. Lo hizo justo en el momento en que Iniesta marcaba el gol de la victoria, ese gol que los españolitos veremos millones de veces hasta el fin de nuestros días. 

Ahora tocar recoger las banderas, los bártulos y los cantos corales para volver de nuevo al redil patrio. Regresar a la crisis, a la bancarrota, al dispendio, a la corrupción, a la pelea entre hermanos, a los cuarenta grados a la sombra, al estado de la nación y a la rutina de todos los días. Se acabó el sueño, ahora que nos interesaba a todos que se prolongase otro mes más, al menos. Bienvenidos a la realidad, paisanos y paisanas. Pero como dijo aquel tío tan listo: que nos quiten lo bailao y lo presumío.

EPÍLOGO

Con todo el pescado vendido, sólo nos quedaba al Puñetas y a Jacinto RX retornar de nuevo a las Españas a través de esos agujeros negros espaciales que tan bien sabe camelarse mi extraterrestre favorito. Una vez en casa –fue cuestión de segundos- todo volvía a la placidez habitual aunque en la calle los aficionados más forofos seguían -y siguen- con su matraca de bocinazos y petardos. Entonces recordé que la fiesta del Mundial había sido un gesto de despedida de Jacinto y que, obligado a regresar a su planeta, era cosa de minutos el que lo perdiera de vista, quizás para siempre.

—Muchas gracias por todo —le dije sin saber qué decir.
—Gracias a ti, terrícola. Sois una especie primitiva y en vías de extinción por vuestra mala cabeza pero hay que reconocer que sabéis sacarle placer a la vida. ¡Hasta a lo que es más soso que un asteroide: el fútbol! Me lo he pasado my bien contigo en Sudáfrica, de verdad… (Piiiiii…) Perdona, pero tengo un mensaje del jefe. A ver…, sí…, no…, qué va…, cómo puedes pensar eso…, ¿el síndrome de Estocolmo?... ¿y eso qué es?... ¡Anda y que te den!... Ah, Puñetas, era mi superior, que se ha enterado del resultado del Mundial de Sudáfrica y me preguntaba que si yo tenía algo que ver en eso. Me ha sacado de quicio… Tú has visto que a mí me daba igual quien ganase… En fin, que me voy… Cuídate y no cambies, machote.

Entonces desapareció igual que en otras ocasiones sólo que esta vez creo que es para siempre. No es que yo sea un sentimental pero no pude evitar que unos lagrimones brotaran de mis ojos dejándome sin visión al mancharse las gafas. Cuando las limpié pude comprobar que el ordenador estaba encendido mostrando unas letras en la pantalla: “Puñetas, yo sólo ayudé un poquito pero esto no se lo cuentes a nadie… Y aunque lo cuentes jamás te creerían. Buena suerte, terrícola…”    

10 de junio de 2010

COMIENZA LA COMEDURA DE COCO MUNDIAL

-¡Socorro, que me ahogo!

Este es un grito desesperado lanzado por alguien (aclaro que no es el Puñetas) de mi entorno más cercano.

-No puedo, Juanito. Es superior a mis fuerzas. A todas horas, en las televisiones, en las radios, en los periódicos, en las conversaciones, hasta en la calle, todo el mundo habla y no para del Mundial ese… ¿Qué podemos hacer los que no amamos el fútbol? ¿Debajo de qué piedra nos metemos para no oír hablar de Casillas, Xavi y la madre que los parió? Sí, ya sé que ellos no tienen culpa alguna, pero si no fuesen tan buenos, quizás a estas horas –como en años y décadas atrás- su cita mundialista sería citada en la prensa deportiva durante una semana, echarían sus partidos, la cagarían a las primeras de cambio, se vendrían para casita y no veas el desahogo que a los no futboleros nos entraría. ¡Qué paz! Pero dicen todos los que hablan del asunto, y cuando digo todos es que son todos menos el gato, que los tíos de la Roja son muy buenos, que pueden ganar el Mundial ese y que es una oportunidad histórica que nadie se debe perder. Así que no veas la tortura y los rollos macabeos que estamos tragando sin querer los que pasamos del fútbol. ¡Queremos una solución higiénica y saludable para nosotros! Si es que hasta en la calle… Las farolas, los anuncios de las aceras, las banderas españolas en los balcones… Entras a cualquier centro comercial y te empapelan si te descuidas con el logotipo de la selección española, si compras algo te puede salir gratis si ganamos el Mundial, te dicen para que te dejes allí la paga, y ves que los escaparates están inundados de jugadores, de pelotas, de sorteos… ¡Mundial, por todas partes el puto Mundial!

-Refrena tu ira, cuñao. Parece mentira que no sepas que somos un país de gente excesiva que no piensa jamás en los demás nada más que para sablearlos.

-Pues yo reclamo que no me coman el coco de esta manera. Reclamo que haya unos horarios en los medios de comunicación donde sepa que no me van a hablar –a traición - del puñetero mundial, rincones en los comercios donde mis retinas no sean taladradas por imágenes futboleras sudafricanas, vacaciones forzosas si es preciso para los que nos negamos a empacharnos de las majaderías futbolísticas que dicen en la oficina, el taller, el bar o en cualquier parte. Lo malo es que, pensándolo bien, a dónde voy a ir si esta histeria es colectiva, multicultural y multinacional, si están igual de fanatidiotizados en Camerún que en Honduras, en Inglaterra que en Portugal. ¡A Marte tendrían que enviarnos a algunos por una temporada para evitar que nos volvamos locos de remate tras soportar hora a hora, minuto a minuto el goteo de noticias, chascarrillos, tonterías, goles, partidos y todo lo que se les ocurra contar a los futbolófilos, que son la inmensa mayoría!

-Pues eso no es lo peor, cuñao. Estamos en la bancarrota pero nuestros jugadorcitos van a cobrar 600.000 euros por barba si ganan la copichuela esa del Mundial, que pasará a ser el mayor hito histórico de este país. ¡Hasta The New York Times se ha dado cuenta que aquí el fútbol sigue siendo un circo que los políticos usan para tapar y cubrir otros problemas!

-Esa es otra, Juanillo, esa es otra. Pero, en fin, como mi lamento no va a tener cura, ¿qué te parece si aprovecho que tú despotricas del fútbol casi tanto como yo para venirme a tu casa a vivir mientras dure el mundial ese? Me temo que sólo en tu pisillo podré encontrar la paz y armonía que he perdido desde que comenzó el mes de junio…

-Pues lo siento mucho, cuñao, pero ya tengo lleno el chiringuito. Lo he alquilado a varios conocidos que están como tú y con el dinero me voy a ir a ver el Mundial en directo…


(Me desperté sudando a chorros. Aquel sueño había acabado por convertirse en una horrorosa pesadilla. Entonces miré al fondo de la habitación y vi a Jacinto RX, mi extraterrestre favorito, echándome una sonrisa).

-Perdona, macho. He venido a despedirme. Mis jefes han cancelado mi misión en la Tierra. Dicen que los terrícolas sois una raza primitiva, con escasa sesera y nulas perspectivas de futuro. Al principio se rieron mucho con vuestras excentricidades y estupideces, de las que yo les informaba puntualmente, pero ya ni eso les hace gracia. Me han prohibido llevarme a nadie así que lo siento mucho, Puñetas, tendrás que seguir viviendo en este mal llamado planeta azul, aguantando mecha hasta que la palmes de aburrimiento o de desesperación, je, je. Me han dado un mes de vacaciones para que me divierta un poco a vuestra costa, antes de regresar. ¿Deseas algo en especial, como agradecimiento a tu hospitalidad?

-Pues, hombre, yo… no sé, ya que no puedes cambiar al presidente Zapatero por alguien que entienda de economía, ni puedes convertir estas monedas de euro en billetes de quinientos, ni puedes cambiarme el cerebro por otro mucho más evolucionado, yo… no sé, estoy pensando si me harías el favor de irte conmigo a Sudáfrica a ver el Mundial. Así me acompañas, me cuentas más cosas de tu pueblo RX16 y de paso hacemos unas croniquillas de esas que pongan la piel de gallina y el grito en el cielo al respetable. Ya sabes que me encanta provocar…

-Pues vale, chiquillo. ¿Nos vamos ya?

(No me digan cómo pero en un santiamén me puso guapo –me convirtió en un negrito zumbón capaz de impresionar hasta a Angelina Jolie- y me llevó con él a Johannesburgo. Oigan, y sin tener que hacer esperas en el aeropuerto ni volar ni pasar aduanas que valgan. Estos extraterrestres es que son la leche… No veas lo que se ahorran en transporte y en impuestos… Ah, y para las cosas interesantes que pasen por acá les dejo en la compañía ágrafa del bueno de El Ardilla. ¡Con las ganas que él tenía de hacer lo que le diera la gana en el Arco! Que dios, alá o San Cucufato nos pille confesados…).

10 de febrero de 2010

CHARLA CON JACINTO RX

Estaba el Puñetas el otro día comiéndose un bocadillo de sardinas (¿qué pasa? ¿pescado azul, bueno contra el colesterol, no?) cuando por poco si le da un síncope.

-¡Buenas, Juanillo! 

Casi se me queda una sardina atravesada en mitad del gaznate. Era Jacinto RX, el extraterrestre, del cual hacía varios meses que no tenía noticias. Se presentó de sopetón, sin avisar, traspasando la materia como en los de su especie es habitual y el susto que me dio por tan inesperada visita todavía me provoca taquicardias.

-Preséntate de manera menos imprevista, Jacinto, que uno ya no está para sustos…
-Perdona, hombre, ya no recordaba que los humanoides no valéis un duro, un euro, un dólar o lo que sea. He estado  unos meses en RX16 dando informes de mis visitas a la Tierra así como recibiendo nuevas instrucciones.  Y por aquí, ¿qué tal? ¿Sigue el Barça como líder?
-Sí, hijo, sí. Aquí siempre ganan los mismos. ¿No podrías tú hacer alguna cosa rara de esas que hacéis los extraterrestres para que, un suponer, sea campeón de Liga el Badalona, el Getafe o el Jerez?
-Milagros, no, Puñetas. Los de RX16 somos uno de los prototipos vivientes más evolucionados del universo conocido pero no somos dioses. No me pidas imposibles. Además, respetamos plenamente la libertad y el albedrío de nuestros prójimos, aunque sean tan primitivos y poquilla cosa como los humanoides terrícolas. Así que eso de que siempre ganen los mismos lo tenéis que solucionar vosotros solitos. En el fútbol, en la política, en la economía y hasta en los Oscar del Hollywood ese.

Estuve charlando con Jacinto hasta altas horas de la madrugada, pero mis ojos acabaron cerrándose de cansancio. Mientras, él seguía tan vivaracho como siempre. Cada vez estoy más convencido de que los terrícolas somos una mierdecilla pinchada en un palo comparado con lo que hay por esos otros mundos.

-Te voy a dar una primicia, Puñetas. En mi planeta no hay deporte. Ni como medio de desarrollo físico y perfeccionamiento corporal, ni mucho menos como espectáculo. Me llevé a RX16 una filmación sobre el último Barcelona-Madrid de fútbol y la proyecté a los miles de colegas que tengo allí. A los cinco minutos, pasada la sorpresa inicial, todos salieron huyendo. ¡Qué horror!, gritaban. ¿Cómo puede gustar “eso” a alguien? Y es que el deporte, tal como lo entendéis por aquí, desapareció de mi planeta hace cientos de millones de años-luz. Ya ves que somos, casi en su totalidad, pura energía viviente por lo que no necesitamos realizar ejercicio físico alguno. Me cuentan que tiempos muy, pero que muy pretéritos, cuando éramos una civilización tan raquítica como la vuestra, las gentes hacían alguna práctica más o menos parecida a lo que se hace aquí. Pronto los descubrimientos científicos y técnicos hicieron inútil el esfuerzo físico del personal. Bastaba estar sentado y enchufado a una maquinita para que los músculos trabajaran, incluyendo el corazón. Sólo quedó entonces el deporte de élite, que poco más tarde moriría entre escándalos  pues los competidores no jugaban limpio. Al principio era fácilmente detectable quienes mentían y engañaban (creo que aquí a eso le llamáis “dopaje”), pero llegó un momento en que ya era imposible detectar a los tramposos. La ingeniería genética acabó de dar la puntilla al espíritu más o menos deportivo de los que se ganaban la vida distrayendo al personal corriendo detrás de un balón, saltando una valla o metiendo una bola en un agujero. Pero ya digo, estas cosas son tan antiguas que ya nadie las conoce en RX16 salvo algunos privilegiados como el que te habla.
-¿Y la gente no se aburre sin este tipo de expresiones deportivas que, como sabes, en la Tierra dan tanto que hablar, entretienen un montón y hasta provocan disputas y saraos por un “ese gol fue en fuera de juego” o “la expulsión fue injustísima”? ¡Fíjate que en España ahora va a haber fútbol todos los días de la semana…!
-Si es que hay mosquitos en la Tierra que tienen más cerebro que algunos federativos… Pero ese no es mi problema, Puñetas. El día que las cosas se pongan feas aquí, os quitamos de en medio y santas pascuas.
-¿Quieres decir que nos invadiríais, como hemos visto tantas veces en las películas?
-Pero, ¡hombre de la Tierra!, ¿cómo vamos a gastar energía, recursos y tiempo viniendo a un planetucho miserable que es el horror del universo conocido? Vuestra torpeza no puede hacernos daño y si pudiera, destruiríamos este suburbio simplemente haciéndolo desaparecer. Abracadabra y se acabó. Por cierto, llegado ese caso y si aún vives, tú tranquilo que Jacinto RX se acordaría de ti y te llevaría a mi planeta aunque no sé yo qué demonios podrías hacer allí. Bueno, algún trabajillo te buscaría…
-Pero si no hay deporte, ¿yo qué pinto allá? Yo soy yo y mi circunstancia…
-Menos lobos, terrícola. Pero dejemos el deporte ese que te tiene comida la sesera y pasemos a hablar de política. Me han dicho mis contactos extrasensoriales que…

Cuando me desperté por la mañana Jacinto ya no estaba allí. No sé a dónde se habrá ido, aunque me dejó una nota en 3D, una tecnología abandonada en su planeta hace cientos de años-luz . Supongo que el tío quería que yo viese qué niveles de atraso tenemos los terrícolas respecto a su planeta. En la nota ponía:
¿A que no sabes qué deporte de los vuestros me da más risa? Espero decírtelo la próxima vez que nos veamos. Ah, y procuraré no darte un susto al verte.

25 de octubre de 2009

COLABORACIÓN ESPACIAL: JACINTO RX



Hola, insignificantes… Perdón, perdón, pido quinientas mil veces perdón.

Me llamo Jacinto RX y procedo del planeta RX16, situado a varios años luz del planetucho Tierra.  (Uy, perdón, mil veces perdón). Ya habrán adivinado que soy un extraterrestre, aunque de tanto observarles, cada vez me siento más unido emocionalmente a ustedes. Estoy por aquí desde septiembre de este año (mi primera visita la hice en 2007) cumpliendo una misión: mezclarme y estudiar este planeta de mierda. Perdón, perdón, se me escapa sin querer mi superioridad estratosférica sobre la primitivesca realidad humanoide y, encima, parece que está fallando mi programa lingüístico-informático de “autoncensura educativo-diplomática”  que estamos obligados a usar cuando nos ponemos en contacto con seres vivos de realidad molecular  patatera, típica de los que viven aún en la prehistoria galáctica, como es vuestro caso. Los RX no solemos usar  expresiones malsonantes ni despectivas pero somos muy permeables a la realidad circundante, así que  han bastado dos meses de vidilla en su puerco planeta (uy, perdón otra vez) para que ya se me hayan pegado algunas malas expresiones a fuerza de oírselas a ustedes, queridos terrícolas.

Me pide el Puñetas –uno de los humanoides más inteligentes que conozco, así que no quiero ni imaginar la burrez de los que figuran por debajo de su escalafón evolutivo- que colabore de vez en cuando con su Arco deportivo y yo, encantado, pues precisamente la tesis doctoral que estoy preparando con mi visita a la Tierra trata sobre esta cuestión: “En los andurriales de la Galaxia todavía hay gente que hace deporte”. Es un título provisional pero por ahí van los tiros. Así que, junto a otras actividades inconfesables que me han encargado los dirigentes de mi planeta, estoy aprovechando para hacer mi doctorado de arqueología galáctica sobre algunos de sus usos y costumbres.

Una cosa que me ha llamado mucho la atención son los enormes cabreos que se pillan algunos de ustedes a cuenta del deporte, sobre todo de los deportes de equipo, y especialmente del fútbol, que es el que más les tiene comida la sesera. Ni en el Primer ni en el Segundo Mundo de la Galaxia existe el fútbol. En el Tercer Mundo –la Tierra y otros planetillas del extrarradio- hace furor y esa es una cosa que ni yo mismo –tan mega inteligente- acabo de explicarme. Uno no entiende que ustedes vayan al fútbol y a otros deportes a pasárselo bien, previo pago bastante sustancioso, y en vez de reírse, guasearse o disfrutar de lo lindo, la mayoría agarre un cabreo de mil pares de narices. (Joder, con qué poca precisión hablan ustedes… No sé a qué viene mezclar las narices con el cabreo pero, en fin, es su lenguaje, amiguitos…). En RX16, cuando pagamos por algo, lo hacemos para ser más felices, para gozar, para quedarnos después como nuevos. Yo comprendo que ustedes, con ese ridículo cerebrín que poseen (y del que no tienen ninguna culpa), no puedan hacer como nosotros (que somos un 90 % de cerebro y un 10 % de cuerpecito serrano), pero aún con tan insuficiente masa gris se pueden hacer ciertas virguerías y sensateces.

Mi consejo es que disfruten del espectáculo deportivo (ese que realizan profesionales preparados al efecto) mientras dure pues no les quepa duda que al igual que en el resto de la Galaxia  acabó desapareciendo por aburrimiento de los espectadores y de los profesionales, aquí también acabará tarde o temprano. Claro que para eso hará falta que su encéfalo y partes colindantes se tecnifiquen neuronalmente en proporciones insospechadas. Para que eso ocurra deberán pasar miles de siglos todavía así que sólo queda pedirles que al menos no cometan la insensatez de dejar su cerebrito en stanby, que es lo que suelen hacer a menudo, ayudados por sus dirigentes, sus medios de comunicación y sus costumbres tan poco edificantes, cuando no bárbaras (como practicar sexo de manera tan rudimentaria). Los extraterrestres que les estudiamos desde hace tiempo no podemos ayudarles por muchos poderes extrasensoriales que tengamos. Si no son capaces ustedes, por sí mismos, de evolucionar cerebralmente en la dirección correcta, acabarán pagándolo como lo han hecho otras especies primitivas: yéndose al carajo ustedes y el planeta. Para mi próxima colaboración espero tener arreglado el programa informático que se encarga de las cuestiones diplomáticas pues tengo la sensación que hoy he hecho pocos amigos. Bueno, no es esa la misión principal que me ha traído a estos andurriales terráqueos…

NOTA DEL EDITOR: Pido mil disculpas a mis exquisitos lectores por el lenguaje tan políticamente incorrecto que Jacinto RX ha empleado en su colaboración, especialmente en el primer párrafo. En sólo dos meses de estancia en la Tierra ya ha aprendido a hablar como un auténtico animal. Le he explicado que, por este planeta, todo se pega menos la hermosura y me ha dicho: amén. Había pensado en cambiar algunas palabras o directamente censurarlas, pero me lo he pensado mejor no vaya a ser que provoquemos un conflicto interplanetario de incalculables consecuencias. Le pedí consejo a Leire Pajín, muy versada en acontecimientos planetarios, y al final he decidido dejar la cosa como la han leído. 

18 de mayo de 2007

EL ESPAÑOL-SEVILLA VISTO POR UN EXTRATERRESTRE


“Sr. Puñetas. Muy señor mío:


Me llamo Jacinto RX y he sido enviado por el Departamento de Asuntos de Fuera de la Galaxia, sector Tercer Mundo, para elaborar unos informes sobre la vida y costumbres en este su planeta llamado Tierra, prácticamente desconocido en el mío, RX16. Llegado a la ciutat de Barselona, coincidió que se celebraba en un país llamado Escocia una final de un campeonato de fútbol, un juego que tiene mucha fama para los terrícolas. Así que aproveché la ocasión para empaparme de la "indiosingracia" de dicho deporte, que en ningún planeta del Segundo y Primer Mundo de la Galaxia existe, por considerarlo demasiado primitivo y gagá. Pensé que sería pintoresco para contárselo luego a mis nietos.



Así que compré un paquete de esos que en su país llaman turísticos (y que en mi planeta se llaman “caca de vaca”) para viajar en el mismo avión (un tipo de cacharro que en RX16 ya ni se fabrica) junto a más de 300 seguidores del Español. Quería informarme exhaustivamente del ambiente pre-partido. Pero aquello fue una estafa y ni había avión, ni ná de ná. (Notará, con este “ná de ná”, que le leo en mi Planeta. Soy experto en arqueología terrícola). Los timados se quedaron sin vuelo pero yo no: recurrí a Gurb, un espía permanente que tenemos por las Ramblas, quien me llevó electromagnéticamente hacia Glasgow en un cuarto de segundo. Eso sí, me quedé sin un euro por culpa del timo. Pondré una denuncia en mi planeta.


El campo estaba abarrotado de gente que no hacía más que cantar siempre lo mismo y chillar como si la estuvieran matando. En mi planeta estas actitudes son consideradas peligrosas para la salud mental, así que están prohibidas. En el palco me informaron que había muchos gobernantes españoles, incluyendo al hijo del Rey. En mi planeta los que mandan no van a estas cosas pues tienen otras más importantes que hacer. Estuvo lloviendo todo el rato, pero la visera del campo impidió que me sintiera como un pez. El caso es que lo pasé fatal porque la lluvia humedece nuestros sensores fotolumínicos y nos jode un montón. Entre eso y el estruendo casi nuclear de ambas aficiones, aquello parecía un psiquiátrico de los que ustedes tienen por aquí y que nosotros ya no necesitamos en nuestro planeta. Ventajas de nuestro elevadísimo grado de civilización y de su primitivismo genético y cultural. Más no ofendamos…


En estas que, tras el descanso, un señor llamado "árbitro" pero al que todos los que había en las gradas llamaban constantemente "hijo de tapu" (o algo así), echó del campo a un jugador del Español. Y el partido se jodió. (Llevo dos semanas en la Tierra y ya se me han pegado sus jodidas palabrotas). Si yo pagué para ver a 22 tíos pelearse en el campo por meter una pelota en una portería, considero un timo que echen a uno y se fastidie el invento. Presentaré otra reclamación. Luego acabó el partido y vi, estupefacto, que la cosa seguía 30 minutos más. ¡Aquel hijo de tapu obligaba a los jugadores y al público a seguir presenciando el encuentro! Y yo, que había avisado a Gurb que me recogiera al cabo de dos horas, tuve que plantarle durante más de treinta minutos, con lo que a mi regreso voy a tener que pasar diez días haciendo una cura de desintoxicación horaria. ¡Se ve que en la Tierra el tiempo no vale nada! Otra reclamación más y ya van…



Aburrido, pues más de dos horas de ver lo mismo resulta un espectáculo bostezadísimo (aunque los espectadores no pararon de cantar la misma horrenda sinfonía y de berrear hasta enroquecer), por fin pude salir de aquella jaula de grillos mientras atrás quedaban miles de tíos y tías llorando. Unos porque habían ganado y otros porque habían perdido. Eché cuentas y me dije que los primeros no tenían razón pues entre los viajes, el hotel, las cervezas y el gasto en comprar una falda escocesa y una botella de güisqui, habían perdido por lo menos mil quinientos euros. No entiendo esta manera de tirar el dinero en gente y planeta tan paupérrimo. Será por eso que en JX16 llaman a los terrícolas los “cabezas huecas” del Tercer Mundo Galáxico.


Así que me ha costado lo suyo empaparme (nunca mejor dicho) sobre esa práctica tan primitiva y fanática que llaman “fútbol” aquí y que en mi planeta nadie conoce. Espero que ningún terrícola se moleste con mis apreciaciones pues he venido en plan científico y, aunque sus costumbres son muy prehistóricas, al fin y al cabo el cerebro que las sostiene y alimenta no da más de sí. En puridad, ustedes son irresponsables. En RX16, ese modelo cerebral tan descacharrado ya no lo exponemos ni en los museos y hasta nuestros seres más irracionales calzan un prototipo cerebral mucho más evolucionado.



Sé que sólo usted tendrá el valor de publicar mis impresiones, que hago para ver si alguien de su gobierno o gobiernillos tiene a bien indemnizarme por todas las penalidades sufridas en esta cuestión tan pintoresca de la final de la UEFA. En todo caso, le ruego actúe de notario para que a mi regreso a RX16 no me tomen por un chalado y me envíen a la planta de Reciclaje, con lo mal que se pasa en ella. Suyo atentísimo…”


Sr. Jacinto RX.


“Soy el Puñetas. Muy agradecido por su exclusiva. Yo también asistí al partido, pero a través de la telecaca de turno. Mis impresiones son similares a las suyas y eso que yo soy un terrícola. ¿No tendré algún gen suyo, llegado a mi cuerpo a través del espacio desde RX16? Si dispone de una plaza libre en su viaje electromagnético, me encantaría acompañarle en su regreso al menos hasta que finalice la Champion Li, la Liga de las Estrellas (no, no tiene nada que ver con la Osa Mayor y la Estrella Polar) y la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas que tenemos por estos pagos. (Y digo “pagos”, porque ya habrá comprobado que en la Tierra no vas a ninguna parte si no sueltas la pasta, la mosca, la guita o la manteca y te timan con ello). Por fa, sea usted bueno y no me deje tirado durante el próximo mes por estos andurriales terrícolas”.

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).