24 de febrero de 2006

A MARÍA JOSÉ SE LE FUE LA RIENDA

Al final no pudo ser y a María José se le fue la rienda de la prueba. Otra vez será, aunque los aguafiestas de turno afirman que con la edad que tiene pocas oportunidades le van a quedar. En fin… Cuando se tiene una sola alternativa para la victoria –la de Rienda- y todo se juega en unas cuantas horas (hay deportes que en segundos) muy a menudo pasan estas cosas. Ahora que San Cucufato se va a enterar de lo que vale un peine. ¿Para qué sirve un santo si no es para marcarse un favor cuando se le pide muy finamente? Si alguno lo ve por ahí, que me avise que este se acuerda del día en que dejó al Puñetas en cueros y a María José Rienda por los hielos.

21 de febrero de 2006

MARÍA JOSÉ RIENDA: EXTRANJERA EN SU PAÍS

El viernes día 24, a las 9,30 de la mañana, es la fecha clave. Ese día, en los “Juegos Olímpicos de Invierno” que se celebran en Turín, tendrá lugar la prueba reina de la competición de esquí: el eslalon gigante. En ella participará, más sola que Mindolo y que Robinson Crusoe, una españolita llamada María José Rienda y conocida en su país sólo a la hora de comer… en su casa. Aquí, en las Españas del fútbolín –como en Italia, donde los Juegos de la nieve están teniendo escasa participación de público- cualquier indocumentado sabe de nuestros héroes futboleros todo lo que hay que saber: desde el número de empastes que cobijan en la boquita a la talla de sus calzoncillos pasando por el número de pelos que tienen debajo del sobaco izquierdo. Fuera del fútbol, el desierto. El deporte-rey no tiene culpa de ello. En un país en que no hay cultura deportiva porque su práctica es ínfima comparada con la que ofrecen los países de nuestro entorno, no debe extrañar que la gran mayoría tienda hacia el deporte más simplón y emotivo. De vez en cuando aparece algún milagro individual en forma de deportista estratosférico (Santana, Ballesteros, Angel Nieto, Miguel Indurain, Carlos Sáinz, ahora Fernando Alonso) y perdemos el culo por salir en los papeles. Dos días antes de que alcance la gloria con la conquista de un gran torneo no lo conocía ni dios. Dos días después de su gran victoria empiezan las tareas de demolición del mito, cosa que en los casos citados y algunos más que me dejo en el tintero no suele ocurrir porque estamos hablando de fenómenos casi sobrenaturales. Si nos vamos a deportes más minoritarios, la cosa se complica. Se da el caso de que cuando el milagro se produce, la gente dice “¿Pero de dónde demonios ha salido este tío/tía tan bueno/a?” y luego –tras unos días de ponernos las medallas correspondientes del “ya te lo decía yo”, “si estaba cantao…”- la cosa vuelve a la normalidad, o sea, al más completo anonimato popular. En el mundo del esquí la historia nos la sabemos muy bien. Sólo los hermanos Fernández Ochoa lograron salir del ostracismo con sus medallas olímpicas. De improviso. Sin que nadie supiese a qué se dedicaban y si lo suyo fue una casualidad o si eran de lo mejorcito del mundo. Mira que es raro que en un país con multitud de estaciones de nieve sólo hayamos tenido en toda nuestra historia a dos hermanos en los primeros puestos. Ya digo: falta de cultura y práctica deportiva en serio pues a la nieve se va a ponerse uno moreno, fardar con las gafitas ante los amigos o a presumir de haber estado bien cerca de la clase dirigente de este país, a la que no se sabe porqué oscura razón siempre le ha dao por hacerse unas afotos en Baqueira. Ahora parece que el milagro empieza a verse venir. En algo vamos adelantando: Hay una chica granaína que baja como una bala… Una tal María José que lleva 5 oros en el Campeonato del mundo de eslalon gigante… Hasta alguna revista le ha hecho una entrevista y todo… Por ésto sabemos que Rienda ha sido (y va a seguir siendo como no logre la medalla de oro el día 24) una desconocida en su propio país. A los 9 añitos empezó a entrenarse y ahora tiene 31. Medio año en los glaciares de Europa y otro medio en los de Sudamérica. Total, 220 días fuera de España cada temporada. Su jornada comienza a las 6 de la mañana: entrena durante 4 horas en las pistas, descansa dos, y después, comienza la ruta vespertina de hora y media en el gimnasio, fisioterapeuta, supervisión del material y repaso del vídeo para mejorar la técnica. Más o menos lo que hace Ronaldo… en un año. Y sin pedir tanto cariño ni tanta gaita a la afición. Dedica el doble de tiempo a prepararse que sus competidoras directas. Y sólo se queja un poquito: -Es algo injusto que los atletas que practicamos deportes individuales seamos poco conocidos. Si no eres la número uno, ni se te menciona. Llevo entrando 30 ó 40 veces entre las 10 primeras del mundo y apenas se ha mencionado. Yo me decía: “hay que ver, nadie comenta nada, como si no existiera”. (…) Falta cultura alpina y, en general, tradición en el deporte, porque no puede ser que alguien te llame por un sexto puesto y te dé el pésame. Le voy a poner una vela a San Cucufato para que María José reciba su merecido el próximo día 24: una medalla de oro. Más que nada por ella misma (por su tesón y sacrificio de tantos años) y porque así lo mismo dentro de otros 30 años sale otra gran deportista del esquí, siguiendo su estela. Y es que si no logras la medalla de oro no serás rey o reina de nada. El próximo viernes, si lo consigue, lo mismo hay suerte y abre todos los telediarios con su triunfo. Si la suerte le es esquiva, me temo que seguirá siendo una extranjera en su país. Aunque sea de Granada y en Sierra Nevada la conozcan más que a la Alhambra. San Cucufato, no falles al Puñetas, que te corto los cataplines y te mando a hacer las ídem…

17 de febrero de 2006

LA VIDA EN UN SILLÍN

Está disputándose la Vuelta Ciclista a Andalucía, una de las primeras pruebas de alto nivel que se celebran en España, al inicio de la temporada. Cuando todavía hace un frío que “pela” (excepto en mi Costa del Sol) y la lluvia amenaza por cualquier esquina (excepto ídem), los ciclistas están ya pegados a la bicicleta, dale que te pego a lo pedales y a los controles antidoping, que parece que son los únicos que meriendan porquería para rendir más y mejor. Adivina tú cuántos miles de kilómetros se meterán entre pecho y piernas, jugándose el pellejo y la dentadura para llegar a fin de mes con las alforjas medio vacías. Siempre se ha dicho que el ciclismo es el deporte más duro de todos los que se celebran. Hoy quiero recuperar varios párrafos de un artículo de prensa escrito por Camilo José Cela (nuestro último premio Nóbel) cuando empezaba a entrar triunfalmente por la senda de la literatura, o sea, cuando era un jovencito que se dedicaba a epatar al personal. (Burla burlando, fue haciéndose famoso y escribiendo –de vez en cuando- un buen libro). Razonaba don Camilo tiempos ha: “Quizás la fórmula más cruel del ciclismo –el más cruel de los deportes- sea la de la lucha contra reloj, la pelea del hombre en soledad, del hombre con su propio esfuerzo. Sobrecoge el ánimo el ver a un hombre pedaleando en solitario furiosa y desesperadamente, sin el consuelo de oír el jadear del enemigo, calentando el alma en su propio calor. El ciclista que galopa a solas siempre parece un poco ese demente al que alguien engañó diciéndole que al final de la carretera le aguarda el paraíso, un paraíso que abrirá sus puertas al que tarde menos tiempo en llegar, que es mucho más difícil que llegar el primero. El ciclista que corre las carreras de la salida en bloque- todos con un pie en un suelo y esperando escuchar el pistoletazo de la partida- puede siempre permitirse unos kilómetros de siesta, unos kilómetros en que la paz cae sobre el pelotón como un acuerdo que el sudor firmó en todas las frentes, como un acuerdo que –aún sin firmarlo nadie- todos respetan para poder subsistir. Pero el ciclista que pelea contra el reloj no puede conocer el descanso, porque el descanso, como el olvido o como la paz, es siempre un pacto y el ciclista en solitario no tiene con quien pactar. Pedalear “todo lo que se pueda” es mucho más difícil, mucho más penoso, que pedalear más deprisa que nadie. Se aguanta mejor el límite del esfuerzo cuando ese esfuerzo es concreto –ir en cabeza de un pelotón- que cuando es abstracto e inaprensible –ir en cabeza de las sombras-.” Viendo pasar al pelotón ciclista echando leches (dos horas esperando a los esforzados de la ruta para ver desaparecer su estela en unos cuantos segundos), uno piensa si corren tanto (mejor, vuelan) porque anda el mismísimo demonio persiguiéndoles para echarles el guante y meterles un puro con lo del doping. O si es que los ciclistas saben mejor que nadie que la vida empuja y nos hace correr inevitablemente siempre hacia adelante y hacia ninguna parte. Filosofaba don Camilo en el artículo citado: “Vivimos -queramos o no queramos- contra el reloj, como el ciclista de la carrera cruel. Pedaleamos para llegar -¿a dónde?- antes -¿qué quién?- y a solas. Y a veces, cuando el tiempo nos permite pensar, nos preguntamos: ¿A qué fin nos conduce esta carrera desbocada, sin reglas y, lo que es peor, sin piedad?”. Estas evocaciones celianas me vinieron a la mente cuando el otro día veía pasar en un pis-pas al pelotón ciclista de la Vuelta a Andalucía. Parecía un grupo de almas en pena llevadas en volandas por un enemigo infernal en dirección a un destino inalcanzable e inasequible. ¡Qué prisas! ¡Qué velocidad! Y eso que está empezando la temporada. ¿Qué no será cuando estos hombres estén en plena forma? Acababa Cela su artículo señalando: “No. No corramos como los ciclistas, contra reloj. Corramos las carreras en línea. Aún nos quedan contendientes caballerosos que, a última hora, son capaces de echarnos una mano. Como en la Olimpiada griega”. En la agonía solitaria de la contrarreloj, o en la fuga infernal de la carrera en línea escondido en el pelotón, el amigo ciclista parece que esté escapando continuamente de un enemigo invisible, obligado a ir siempre hacia un lugar de donde volverá a huir en cuanto se le evapore el sudor. Encima, cuando llega a la “meta” (en la que no estará ni cinco minutos), unos draculines esperarán con la aguja entre los dientes para morderle la yugular en busca de esteroides y otras químicas. Unas pocas horas más tarde, tras echar un reparador sueño, vuelta a coger el manillar, enganchar los pies en los pedales y a seguir huyendo. Claro que, para metáfora deportiva y vital, la de los chicos de la Fórmula I: éstos –encima- se tiran toda la carrera dando vueltas a la misma noria, regresando una y otra vez al mismo puerto de salida y llegada, en un sin sentido que deja enana toda posición nihilista. ¿Quién dijo que la práctica deportiva no tiene nada que ver con el sentido más profundo de la vida?

14 de febrero de 2006

BUTANITO CABALGA DE NUEVO

En abril de 2002 dejó la radio dando una espantada. Siempre ha tenido a gala irse antes de que lo echen, lo cual me parece una buena táctica. Se montó en un tinglado de Telefónica y otras empresas del holding con el objetivo de montar una alternativa al “Imperio del Monopolio”, como llamaba a ese otro tinglado pilotado por Polanco y el diario “El País” como buque insigne. La cosa iba ya descaradamente de política (PP contra PSOE), pero pese a su imagen largamente cultivada de ogro, en el fondo es más tierno e ingenuo que un chupete. Así que duró bastante poco en el invento político-financiero (otra vez se largó) antes de que se fuese a pique definitivamente. Como ya se adivina por la fotillo de presentación, hablo de Jose María García, el periodista deportivo más famoso de los últimos 30 años, descontados los cuatro últimos. Parecía que el tiempo y el hastío lo había relegado al ostracismo. Ahora nos hemos enterado, con algunas apariciones públicas recientes, que algo de eso ha habido pero también que el puñetero cáncer ha estado a punto de llevársele al más allá, con todos sus secretos y vivencias. Mis recuerdos alcanzan su trabajo junto a Pedro Ruiz en la televisión española (“la mejor televisión de España, porque es la única que hay”, decía sarcástico), allá por los años 70, haciendo un programa deportivo ameno y riguroso que jamás se ha vuelto a repetir en ninguna telele. (Lo de “Maracaná” de la Cuatro o “El Rondó” de la TVE es pura astracanada y basura comparado con aquello). Luego ya lo oí en la Ser, cuando todavía la cadena de radio no se la había regalado Felipe González a su amigo Polanco. Vamos, cuando la radio (la SER, la COPE, Radio Nacional…) la formaban emisoras mucho más objetivas y libres que en la actualidad. Fue en la SER cuando empezó a actuar de Pepito Grillo y a no dejar títere con cabeza. Nadie había hecho eso hasta aquel entonces (denuncias de la corrupción deportiva) y nadie lo ha vuelto a hacer después. Aquel papelón se lo apropió y desempeñó con brillantez y mucha audiencia de público hasta que pasó lo esperado: el peso de los años trajo el aburrimiento lógico; llegaron aires más desenfadados y frívolos en la radio deportiva y sus rivales más directos –incluyendo los políticos- empezaron con campañas de descrédito, acoso y derribo. (Todavía recuerdo aquella miserable comparación con Hitler, elaborada por la Cadena Ser). Este hombre sabe demasiado y yo espero que alguna vez lo cuente todo o casi todo. Porque algo bocazas sí que es, y algo soberbio y creído. Me lo parece. También que nadie es perfecto y que tantos años en candelero dan poder, influencias y prepotencia, por muy ajustado que tenga uno el cerebro y los sentimientos. Ahora –en su reaparición tras su dura enfermedad- ha soltado unas perlas de campeonato, de las que sólo destaco unos cuantos titulares: “Florentino Pérez es un tipo indeseable”. “Aznar ha ayudado sin límite al Real Madrid”. “Me ha decepcionado Luis Herrero y me da miedo Jiménez Losantos”. “Hoy la profesión periodística deja mucho que desear tanto en la falta de pluralidad como en la telebasura”. En fin, se ve que su roce con el mundo de la política (demasiadas amistadas con gente del PP y demasiados enemigos en el PSOE) le ha defraudado enormemente y quizás si algún día escribe sus memorias provoque bastante urticaria en ambos partidos y en mucha gente importante. Leyendo en los foros de interné, tras su salida a la palestra, veo que hay dos grupos bien diferenciados, alineados también políticamente: los unos le ensalzan y los otros le denigran. Ya se sabe que la mayoría del personal piensa con palabras ajenas, envuelto en banderías, religiones, partidos e ideologías que se creen el no-va-más de la perfección. Y repiten como papagayos lo que han oído en la prensa y radio de su partido, en sus sacristías, en sus cuarteles o en sus mítines. Vaya asco. El Puñetas opta bastante críticamente por el García –sólo como periodista deportivo- con el que trasnocharon millones de españoles en los años 80, su década dorada en Antena 3 Radio hasta que se la cargaron el PSOE y sus socios propagandísticos. Se queda con las innovaciones informativas que llevó a la radio como retransmitir los partidos a ras de campo, tal si fuese un miembro más de los banquillos. Sus retransmisiones de la Vuelta Ciclista a España en helicóptero y en la moto. Su peculiar lenguaje, del que aún resuena aquello de “el deporte español está lleno de estómagos agradecidos, lametraserillos y abrazafarolas”. ¡Gran verdad, vive Dios y Alá y Buda y San Cucufato! Un tipo irrepetible, para bien y para mal. “Butanito”, como cariñosa y también despectivamente lo trataban unos y otros, sigue vivo aunque pienso que ya ha pasado su hora periodística pues segundas partes nunca son buenas. Que disfrute de la vida ahora que puede y que empiece a escribir pronto sus recuerdos para contarnos cosas que nadie se ha atrevido a contar todavía.

  © Blogger template 'Greenery' by Ourblogtemplates.com 2008

¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).