7 de marzo de 2006

UN LUGAR LLAMADO MILAGRO




Así se titulaba una película americana que visioné hace unos años. La cosa iba de un campesino que, con la ayuda de sus vecinos, se enfrentaba a una empresa que pretendía construir una lujosa urbanización en el pueblo. Hoy me viene a la mente tras acabar de ver el partido de vuelta de la Champion Li entre el Villarreal y el Rangers escocés. Quería comprobar cómo un equipo de una ciudad de apenas 50.000 habitantes superaba a uno de una ciudad diez veces más grande (sí, una vez cada un millón el pez chico se come al grande) y se metía en los cuartos de final de una competición en la que están llamados a triunfar sólo los equipos que tienen su sede social en millonarias ciudades, es decir, esos lugares donde en vez de respirar aire, respiras gente y más gente y donde el ciudadano normal no llega ni a la categoría de número por mucho que echen mano de él para los grandes acontecimientos. Un lugarejo donde conviven amontonados más de un millón de habitantes ya es para mí una ciudad bastante insufrible: un lugar donde malvivir. Sé que exagero, pero yo me entiendo.

Así que me planté ante la telele pública para asistir al milagro y aunque costó sus buenas dosis de sudor, al fin tenemos a una ciudad más pequeña que cualquier barrio de Madrid, Barcelona, Roma, Londres, París… poniendo sobre la mesa de la élite futbolera lo que más tiene: ilusión y ganas de fastidiar. Ya los prolegómenos del partido, cuando unos seguidores escoceses rompían las lunas del autobús del Villarreal, hacían presagiar que aquello podía acabar como el rosario de la aurora. ¡Eso no se hubieran atrevido a hacerlo en Madrid, Berlín o Amsterdam…! Después hubo cierta paz y mucha gloria para los villarraelinos tras pasar la eliminatoria. Pocas alegrías futboleras suelen reservarse para los pueblos y ciudades del montón, o sea, la inmensa mayoría. Lugares donde suele haber más aficionados merengones o culés que del propio equipo local. ¡Tiene guasa la cosa!

Dudo mucho que el milagro continúe pasando el Villarrreal a las semifinales de la Champion. Sea como fuere, que le quiten lo bailao a esa pequeña ciudad de Castellón, donde llevan unos cuantos años atando futboleramente a los perros con longaniza. Una demostración de opulencia y derroche impensable para tan pequeña ciudad si lo comparamos con sus rivales. Ya que la democracia deportiva brilla por su ausencia (no entiendo una competición championil donde no se exige cierta igualdad presupuestaria entre la mayoría de los equipos), al menos de vez en cuando baja la Diosa Fortuna para echar una manita -ojo, hasta cuartos o semifinales- a esos equipos modestos de ciudades ídem pues de otra manera no se comerían ni una triste rosca. Alegrémonos porque al menos hoy, en casa de un pobre, pueden comer jamón del bueno.

3 de marzo de 2006

A VECES, QUÉ GRANDE ES EL FÚTBOL



Con esto de la globalización y el trasvase de fronteras, le estamos dando la vuelta al calcetín. Antes se decía –en las relaciones laborales- que el único que no tenía nacionalidad era el dinero y el capital. En estos momentos ocurre en muchos casos lo contrario: sólo la pasta tiene identidad nacional. Lo mismo estoy equivocado, pero en el último partido de “Champion Li” entre el Real Madrid y el Arsenal, el equipo español empezó el encuentro con dos jugadores ingleses y el equipo inglés lo hizo con ninguno de su nacionalidad. ¿Qué equipo era más inglés: el Madrid o el Arsenal? Polemicen mientras que el Puñetas sale por peteneras.

“El delegado del Gobierno en Melilla preside el primer equipo de fútbol con 21 inmigrantes de diferentes nacionalidades: Guinea, Argelia, Camerún, Mali, India, Nigeria…”. El otro día me enteraba por la prensa de esta idea, que copia a los equipos más profesionales del planeta, haciendo que el vestuario sea un crisol de lenguas, culturas y religiones. La gran diferencia con el Arsenal o el Madrid, por no irnos más lejos, es que mientras en éstos equipazos juegan millonarios, en el CETI C.F. (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes Club de Fútbol) juegan unos tipos con más hambre de lentejas y pan que de gol. Claro que para ironía, la de que el futuro de sus integrantes –permanecer en España o ser repatriados- depende del presidente del equipo (recordemos: es el delegado del Gobierno). Sea como fuere, a nadie le va a quedar duda de que estos jugadores intentarán vaciarse en el campo para conseguir sus más ansiados deseos: una buena merendola y un permiso de trabajo o estancia. Una minucia comparada con lo de sus parientes ricos del Madrid o el Arsenal, aunque con la ventaja de no estar obligados a salir todos los días en los mass media contando sus nimias batallitas de siempre.



Esta sí es una de las grandezas del furbo: unir gente extraña y diferente para, con un balón en los pies (vale incluso que sea de trapo) olvidar temporalmente la tristeza, hacer amigos, echar toxinas fuera y hasta llevarse una carantoña o coz de recuerdo, que nunca viene mal. ¡Cuántas cosas nos puede dar el fútbol sin necesidad de Champion Li, grandes estadios, suculentos negocios, vagos millonarios y continuas comeduras de coco! O será que el Puñetas añora la simplicidad de otros tiempos, el calor de lo gratuito, el vértigo de lo cotidiano. ¡Si es que algunos somos más raros...!

28 de febrero de 2006

FLORENTINO SE CAE DE LA GALAXIA

Ya todo el mundo lo sabe. No queda alma en pena ni almeja marina que no sepa que el bueno de don Florentino ha cogido un cabreo de no te menees, ha tirado la toalla madridista y se ha dado el piro a sus negocios particulares donde se sale menos en la tele pero se gana más pasta, salen menos canas y arrugas y no tienes que aguantar a niñatos que se creen Einstein porque de vez en cuando meten un gol. Unas lagrimitas por don Florentino. Hasta los atildados tiburones suelen ser vencidos de vez en cuando. Si en lugar de los Ronaldo, Raúl, Roberto Carlos y Cía, se hubiese tratado de Perico Periquez, ingeniero o Manolo Machote, un tío del andamio, nuestro héroe presidente los habría fulminado en segundos enviándolos al extrarradio laboral, fuera de todas sus empresas de construcción, electricidad y ecétera. Pero con los genios y figuras del mundo peloteril no se pueden hacer semejantes excesos. Así que llega un momento en que uno piensa: -Con la de pasta que tengo, el prestigio y lo bien que me van los negocios, ¿cómo voy a perder la chaveta por unos tipos que no saben ni poner un ladrillo? ¡A la porra! ¡A ver cómo salen de ésta! Don Florentino se ha quitado un enorme peso de encima con su dimisión. Ahora muchos de los antiguos pelotas y lameculos le llaman cobarde y acusica. Sí, ha llevado al Real al primer puesto del hit parade publicitario y económico, pero sus chicos son un desastre jugando al fútbol. Para los cantamañanas y destripaterrones de la prensa del colorín futbolero, sólo vale el 1-X-2. ¡Horror, tres años sin títulos! ¿Y qué, capullitos de alhelí? ¿Y lo que nos hemos reído? ¿Y la fama, y el ligoteo y el fardeo que nos hemos traído con el cuento marketinero de los galácticos? Se os acaba el negocio, amiguitos, y aunque el repuesto del nuevo presi Fernando Martín va de lo mismo –otro tiburón del ladrillo y las parcelas- ya nunca será lo mismo porque la segunda trola nunca se vende tan bien como la primera. Si el Puñetas hubiera estado en el puesto de don Flore, no hubiera aguantado tanto. Una vez cumplida excelentemente la misión económica y de propaganda, más de un cantazo habría volao por el vestuario galáctico, antes de irme. Moraleja: hasta los tiburones de las finanzas y el negociejo tienen un tierno corazoncito. Sniff, sniff.

25 de febrero de 2006

AQUÍ NO HACE DEPORTE NI EL GATO

Acaba de publicarse un “Estudio de la Infancia y la Adolescencia de Andalucía”. El informe fue presentado a la prensa por la consejera para la Igualdad y el Bienestar Social de la Junta de Andalucía, la socialista Micaela Navarro. Doy pelos y señales del asunto porque ya se sabe que cuando el poder, aunque sea de un cortijillo autonómico, se gasta los cuartos en un estudio es para apalancar y reforzar sus intereses. Así que cuando los resultados salen de pena, cabe pensar que los políticos no mienten. Se falsifica en la loa, el parabien y el éxito, pero ¿qué sentido tiene hacerlo en el fracaso más ostentoso? ¿O debo escribir “esplendoroso”? Al grano, Puñetas, que te enrollas más que las persianas: “Sólo el 5 % de los niños practica deporte de forma habitual en Andalucía. (…) Casi el 27 % nunca hace ejercicio físico en su tiempo libre. (…) En el periodo de los cinco años estudiados –de 1999 a 2003- el sedentarismo de la población ha aumentado del 19,8 % a dicho 27 %, alcanzando en las chicas el 31 %. La mayoría de estos menores, especialmente los que se acercan a la adolescencia, prefieren aprovechar sus momentos de ocio para salir con sus amigos (3,1 horas diarias) y ver la televisión (unas dos horas y media). Pero les parece poco pues si pudieran dedicarían mucho más tiempo a salir y divertirse. En su tiempo libre también utilizan el ordenador, principalmente para descargarse música, jugar y para los trabajos escolares”. Bellos números y porcentajes, vive Alá. ¿Extrapolables al resto de los cortijos autonómicos? ¿Representativos de la realidad plurinacional, plural o unidimensional de este país? El Puñetas no sabe tanto (por no saber no sabe ni como llamar al país en que vive), pero si según los meapilas socialistas de la Junta de Andalucía tenemos capacidad de liderazgo, la ejercemos y encima hacemos reír al resto del personal con nuestros chascarrillos, chirigotas y morancos, y sacamos ese pleno al cero patatero en la práctica deportiva, pues habrá que pensar que tenemos ante sí un inmenso erial. Claro que a lo mejor se salen de esta mediocridad absoluta los cortijos catalán, vasco y madrileño, que son los que aparecen siempre en los periódicos y donde están los únicos políticos que cortan el bacalao, hacen el cocido y ponen el cava de postre. No sé, hoy me he levantado muy ignorante y tras el fiasco de la Rienda me parece que sólo sé que no sé nada. Cada vez me falta menos para ser tan sabio como Sócrates, je, je. Si en muchísimas escuelas la práctica deportiva se reduce a pegarle patadas a un balón en la hora de la “gimnasia” para intentar imitar (escupitajos y revolcones por el suelo incluidos) a los héroes del Madrid y el Barça. Si en los recreos –siempre suponiendo que el colegio tenga unas pistas deportivas, que eso a menudo es mucho pedir- los chavalotes siguen con el futboleo o se dedican al bello arte de darle bocaos al Bollycao o al Donut, al final obtendremos un monocultivo deportivo y gastronómico impropio de una sociedad medianamente civilizada y plural. Si en los institutos, cuando las gónadas de los adolescentes empiezan a picarles en la entrepierna, siguen faltando instalaciones y ya correr detrás de una pelota empieza a ser demasiado “pesao y esforzao” (en las chicas, es que ni llegan a pensarlo), entonces ¿qué se puede esperar si no que aquí no hagan deporte nada más que los cuatro mataos de siempre? No digamos en la Universidad donde, salvo las consabidas excepciones, la práctica deportiva es tan rara como la del estudio. A lo más que llegan las masas estudiantiles (caso de Sevilla, por ejemplo) es a practicar una maratón extraordinaria de botellón por haber acabado los exámenes del cuatrimestre. Y si abandonamos los centros de vagancia estudiantil y nos vamos al sector de los adultos, sean trabajadores o personal en paro, la realidad es que deporte poco y obesidad mucha. Si es que cada vez que mira el Puñetas un culo femenino es que, oiga, a su lado mi mesa camilla parece de juguete. Cada vez se come más, se folla menos (lo dicen otros informes muy sexudos) y así no hay manera de tener buen cuerpo, ni sano humor, ni sentido crítico ni leches. Con estos mimbres ya somos –lo dicen otros informes, será por informes- el país de más gorditos de la Europa europea. Medalla de oro aunque la meteorología no acompañe. Nos falta cultura deportiva de la buena. Pero no hay que preocuparse que estamos tan en los mínimos como lo podamos estar en el ámbito de la cultura histórica, política, económica o religiosa. Aunque me lapiden los bienpensantes, seguimos siendo un pueblo de incultos desde la ceca a la meca. Y entre ellos se encuentra el Puñetas, que ya adelantaba que sólo sabe que no sabe nada. Quizás todo este exceso de sátira masoquista de hoy lo mismo es simplemente un exabrupto ocasionado por la frustración porque hoy uno esperaba ilusionado el pleno al quince en los Juegos de Turín: sólo una deportista española con posibilidades de ganar y no sólo no gana sino que encima se queda en el puesto…trece. ¿No había otro número menos fatídico, María José, rica? PD: Espero comentarios que contradigan mi tesis, vamos, que hacemos bastante deporte, que utilizamos el chandall para algo más que ir a comprar al Carrefour, que hoy tengo un ataque de delirums tremens no alcohólico que no me deja ver el bosque… Sed bienvenidos a la crítica, aunque sea llevándome la contraria. Todavía no tengo el ego tan inflado como mi estimado Zapatero. Uno que juega al baloncesto, ¿ no? ¿O todavía no se sabe a lo que juega?

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).