Por fin se largaron ya los 13 inspectores del Comité Olímpico Internacional que en los días pasados vinieron a Spain a darse la vida padre a cuento de los cuentos que el alcalde más endeudado de España, un tal Gallardón, tiene escritos y hablados en torno a las Olimpiadas. La deuda, claro, no la pagará el tal sino la ciudadanía madrileña y hasta española que a la hora pagar a escote sí que somos una sola nación.
Pues decía que vinieron 13 tipos y tipas
a examinar cómo está el patio olímpico de Madrid pues dentro de unos meses el COI deberá decidir a donde se lleva el circo tras el ya aprobado de Londres. Desde la Corona a la Presidencia del Gobierno pasando por famosuelos, deportistas de élite y vividores de salón, todos se han postrado a los pies y manos de los inspectores besándoles todo lo besable. O sea, cayendo en el más puro servilismo y bobaliconería. En ninguna otra cosa se ponen de acuerdo nuestros politicastros y vividores de la cosa pública, pero en lo de las futuribles olimpiadas madrileñas (y españolas) ahí están de acuerdo: vengan fastos, gastos y meneos con tal de figurar durante un par de semanas como el anfitrión mundial del deporte ídem, como si este país no tuviese temas y apuestas más importantes que hacer y en las que endeudarse aún todavía más. Pero, ¿es que acaso no nos conocen ya en todo el mundo, incluyendo a los habitantes de los planetas más cercanos? ¿Duda alguien que Spain (y Catalunya, Galicia, Euskadi, Andalucía, etc) son el centro del universo? ¡Pero si tenemos al mejor centrocampista del mundo! Iniesta. Al mejor portero de fútbol del mundo: Casillas. Al mejor equipo del mundo: el Barça. Y no sigo porque mi ego va a acabar reventando de tanto bombo y autoestima. Lo mismo nos pasamos, como en estos casos, que no llegamos y consideramos que tenemos menos valor que una caquita pinchada por un palo. ¡País de ciclotímicos!
Volviendo a los alegres chicos y chicas del COI. Hay que ver lo bien que les han vendido nuestra oferta olímpica, incluyendo a niñas dicharacheras, viejas glorias, sonrientes paralímpicas, presidentes realísimos y todo tipo de ganchos publicitarios. Y los tipos/as, venga sonreir, very good, qué diantres van a decir. ¿Un poquito más de tortilla española? Sí, Gallardón, una poquita más, si es que sigue invitando la casa… (
A ver, alcalde, cuando nos cuentas el pico por el que nos ha salido esta visita. Es más, a ver cuando nos alegras las pajarillas mostrándonos las cuentas de todo lo que llevas gastado desde que empezó este numerito de la candidatura olímpica…¿Cuántos ceros le ponemos a la cifra?). Se bromeó sobre el fabuloso tiempo de Madrid, como si el mismo dependiese de la voluntad de la Comunidad de Esperanza Aguirre. Se habló del Madrid-Barça, claro, que a muchos de los inspectores les importó un rábano porque serán lo que sean pero de tontos no tienen un pelo. Comprobaron que los madrileños son gente muy simpática. (Bueno, lo comprobaron gracias a sus contactos en la tercera fase con los camareros y personal del hotel, claro). El alcalde, tan hinchado de ego como siempre, proclamó una vez más que
“nos merecemos estos Juegos” que, traducido al lenguaje preciso, quiere decir:
“me merezco estos Juegos”. Y todo, claro, porque
“nuestra candidatura es la mejor”. (Faltaría más…). Es más, si se conceden a Madrid,
“o sea, a mí”, serán
“los mejores juegos de la Historia”. Si es que no tiene abuela el muchacho…
Don Jaime Lissaqué, jefe de Deportes de Zapatero, proclamó sin rubor alguno que
“nos darán un diez en cortesía” (cuánto topicazo, dios mío, que uno ya pensaba desterrado), aunque durante el “examen” de los inspectores debió de estar como un flan. Al fin y al cabo, si la candidatura sale hacia adelante, tendremos Lissaqué para una buena temporada. Al final los llevaron a una sesión de flamenco y a una corrida en las Ventas. Andalucía sigue siendo la pandereta de España. Supongo que al menos les darían algún día un cocidito madrileño…¡digo yo! O unos churritos o unos callos…
En fin, que al Puñetas le causan risa estos meneos de cerviz, testuz y espinazo de gente tan importante ante unos tipos del COI a los que sólo les importa su negocio, que pagaremos con el sudor de nuestros lomos impositivos para que los unos y los otros se pavoneen durante unos añitos de gloria a costa nuestra. Por lo demás, que hagan lo que quieran, pero aquí manifiesto solemnemente que al Puñetas no convencerán con sus cantos de sirena a precio de oro. Que hagan lo que quieran. Al fin y al cabo es lo que vienen haciendo desde siempre…