29 de junio de 2005

MILAGROS, A LOURDES

Cuando algún equipo gana algo, aunque sea una copichuela de coñac, lo primero que hace es ir a visitar a la patrona de la ciudad, villorrio o aldea para agradecerle la consecución de tan importante trofeo. Este uso y abuso de la religión para lo bueno (si se pierde, la virgen no tiene culpa: fue cosa del árbitro, de la mala suerte o de que ese día el horóscopo pintaba mal), hace que las imágenes consiguientes resulten de lo más irrespetuosas...

-Virgencita, gracias por hacer que el Herreros viera la canasta del Tau cuando faltaban cinco segundos para el harakiri baloncestístico

... dado que la religión religiosa tiene que ver con la religión futbolera lo mismo que un huevo con una castaña pilonga. Pero en fin, así son las cosas de nuestro deporte y así las recogemos, con el debido buen humor y la sana crítica no vaya a ser que después resulte que es verdad todo lo que nos cuentan y un triste día lleguemos al más allá y nos encontremos al Dios Maradona impartiendo justicia celestial a diestro y siniestro. NO quiero ni pensar la de calorías que nos íbamos a tragar por ateos y descastados.

Pero metámonos en faena, que últimamente tengo una facilidad para la disgresión y la palabrería que cada día me voy pareciendo más a mi querido presidente Zapatero, al que en la intimidad llamo Zetapé. Decía pues que la recurrencia a la virgen respectiva (ha pasado recientemente con el Real Madrid de Baloncesto, pasó con el Barcelona de balonmano y fútbol y así sucesivamente…) es muy frecuente en este país. Pero por mucho que nos eche una mano el cielo divino a través de sus múltiples habitantes (incluido San Balón), hay cosas que son imposibles. Vamos, que ni un milagro de todo el santoral junto. Me he puesto a pensar (cosa que hago de vez en cuando, pues tengo esa fea costumbre) y he encontrado al menos diez eventos, éxitos o carambolas deportivas que los españolitos aficionados al deporte nunca lograremos alcanzar, es decir, que no podremos ofrecer a nuestra virgen respectiva en agradecimiento agradecido. Aquí los detallo, animando a los ocasionales lectores a que prolonguen la lista con otros ejemplillos que mi amplia inteligencia aún no logra abarcar.

NI UN MILAGRO DE LA VIRGEN DE LOURDES permitirá ….

… que la selección española de fútbol gane un mundial.
… que un tenista español llegue a las semifinales de Wimbledon.
… que Fernando Alonso cierre el pico.
… que Ballesteros resucite para el golf.
… que Robinho fiche por el Atlético de Madrid.
… que se cierre el estadio del Barcelona por el cochillinazo del 2002.
… que un atleta español gane el oro de los cien metros lisos olímpicos.
… que Lopera y Del Nido me caigan simpáticos.
… que el Puñetas acuda a un campo de fútbol pagando.
… los éxitos del balonmano español sean celebrados como se merecen.

Yo comprendo que mucha gente necesita creer en los milagros. Como que la Liga española de fútbol es la mejor competición del mundo o que el Real Madrid o el Barcelona se van a quedar todos los años campeones de algo. La gente es que es muy crédula y fantasiosa porque necesita alegrías pal cuerpo en este valle de lágrimas. Pero para un racionalista tan poco milagrero como el que suscribe, hay cosas que no se pueden lograr por muchas toneladas de velas y quintales de rezos que dediquemos a nuestro santo más venerado o virgen más idolatrada. Hasta mi amigo Zetapé, que es muy creyente y fantasioso, piensa que consigue el milagro de la Alianza de las Civilizaciones antes que el patriota Luis consiga de la selección española de Raúl, Torres y restante pólvora quemada el pase a la siguiente ronda del campeonato de la cosa que tenemos ahora entre manos y pies.

Si es que hay cosas que no pueden ser y además son imposibles.

27 de junio de 2005

EL ÁRBITRO, ESA OVEJA NEGRA DE UN REBAÑO DE ORO

Haciendo limpieza de papeles, pues se acerca el final de temporada para esta bitácora (hasta que en septiembre comience el nuevo curso), me he encontrado con un artículo de Angel Antonio Herrera, un tipo que escribe muy bien y habla muy mal. Con decir que sale o salía en ese bodrio de “Tómbola”, un programa cutre sobre el mundo de los famosuelos de este país, ya está dicho todo. Pero el mister cuando coge la pluma, el boli o la tecla lo hace francamente muy bien, y encima arreando estopa, que eso a la plebe nos gusta mucho.

Así que, como hoy ando escaso de neuronas porque las tengo medio derretidas de tanta calorina y bochorno sanjuanero, dejemos que el bueno/malo del Angel Antonio nos ilustre sobre ese personaje tan singular y raro como es el árbitro. O sea, sobre ese ser al que yo llamo cariñosamente “el payaso de las bofetadas”. El que las recibe, claro.

“Creo habérselo oído entristecidamente a un árbitro de raza negra, vocacional de Tercera, con el que la grada se ensaña cada domingo, bajo griterío racista: “Y, encima, no tenemos afición”. En efecto, el árbitro, negro o blanco, de Primera o de Tercera, es el único en el césped que no tiene afición. El árbitro, en rigor, es un huérfano entre los 22 que juegan, porque la grada no es su familia y porque ni siquiera su familia suele estar en la grada, como sí ocurre con las mujeres o amantes de los futbolistas. (…)

Al árbitro, con suerte, le cita la grada adornándole de maricuela o cabrón, que son las maneras que la afición tiene de acordarse de la familia de estos señores. (…) Van al fútbol a que se les insulte, como van los famosos de garrafón a las telerrosas. Sólo que los árbitros no son tan famosos y encima cobran menos que los famosos propiamente dichos. Hubo un tiempo, antaño, en que los árbitros vestían siempre de negro y esto, leído metafóricamente, no era si no el modo de guardar en público luto por ellos mismos, porque de algún modo son un muerto pendiente para la grada palabrona, que dispara contra el árbitro adjetivos homicidas como no dispara contra su jefe o contra su suegra.

Es verdad que la grada no perdona, pero sobre todo no perdona al árbitro. Se ha hablado mucho de la soledad del portero ante el penalti, pero no se ha hablado tanto de la soledad del árbitro, que es un mozo trotador y entregado que no toca bola y que, si acaso, tiene por colegas de equipo a dos linieres con los que no siempre está de acuerdo. El árbitro cumple kilómetros, pero nadie le dedica una ovación. Si alguien le hace caso es para pegarle el broncazo. (…) Al árbitro no se le aplaude ni cuando acierta, con un par, porque quien acierta es siempre el equipo, que en esta temporada va que lo remonta todo. Lo de los árbitros es oficiar justicia, pero al árbitro no le hacemos justicia nunca. Ahora ya no visten de negro, o no siempre, pero da igual, porque el luto va por dentro. (…)

Son los árbitros, en fin, el pariente pobre de este mercado millonario y la oveja negra de un rebaño de oro donde no se tiene la costumbre de hablar del árbitro, empezando o acabando por los entrenadores. No tienen los pobres más premio que el silencio. Eso, y una afición que suele acordarse de la madre que los parió. Una madre, por cierto, que más de una tarde habrá deseado que el chico hubiera salido notario o algo de provecho. Futbolista”.

Chicos buenos estos árbitros. Oye, ni una queja, ni una huelga, ni una denuncia en el juzgado a tanto forofo agresivo, ni un desplante torero ante esos niñatos millonarios que se dedican todo el partido a buscarle las cosquillas. Sólo recuerdo un árbitro de por ahí, las Américas, que harto de tanta historia y persecución, decidió por una vez ser él quien llevara la voz agresora en el partido. Supongo que si ya no está criando malvas, andará redimiendo pena en una cárcel de alta seguridad. Y es que hay tradiciones que jamás deben romperse. Aunque uno, tan heterodoxo para algunas cosas, desearía más de una vez que el trencilla de turno le arrease un buen soplamocos a ese tonto del haba que sólo sabe protestar y fingir delante de sus narices buscando que pite un decisivo penalti, aunque sea injusto y en el último minuto. Pero siempre me quedo con las ganas. Será que a estos huérfanos del pito les va demasiado la marcha.

24 de junio de 2005

EL FUTBOLISTA INVISIBLE

El otro día leía en un diario deportivo una noticia que, como soy en el fondo un sentimental, me llegó a un rinconcito del alma. La cosa estaba explicada muy malamente, pero no se puede pedir peras al olmo. “El fichaje fantasma se machaca bajo el calor madrileño con la ilusión de hacer la pretemporada. WOODGATE más solo que la una”.

Sé que los chicos (y la chica buenorra) del AS ese día no tenían noticia alguna de Robinho –al que un día, sí y el otro también- le colocan en portada: “Ya viene Robinho”. “Por el camino viene”. “Ya está aquí”. “Oh, no, el Santos se pone duro”. “Cago en la leche, la cosa se fastidia”. “Robinho, ya”. “Queríamos decir ayer que ya debería estar fichado”. “Se ve que lo de Robinho va para largo”…. De modo que ese día los lectores del AS (no yo, que le echo sólo una ojeada digital, pues no quiero hacer más rico a Polanco de lo que ya lo es), tuvieron la sorpresa de que el periódico polanquil les hablase un poco sobre el futbolista invisible y dejase aparcado en la linotipia (o como ahora se llame) al pesado del Robinho.

Pero volvamos de nuevo a Woody, que con estos calores atorrantes el cerebro se va de la ceca a la meca en cuanto me descuido y así no hay forma de hacer un comentario coherente. Decía, pues, que en la portada “asiana” se hablaba del machaqueo solitario de Woodgate, ese chico inglés fichado por el Madrid de don Florentín en el verano pasado y cuyas palabras aún me martillean en los oídos, cuando lo trajo a los madriles: “Con Woody y Samuel tendremos la defensa más impenetrable del mundo”. Como siempre, no dio ni una. Encima se le olvidó referirse al portero Casillas, que ese se basta y sobra él solito para hacer de portero, defensa lateral derecho, lateral izquierdo, defensa central y hasta de vez en cuando reparte juego. Pero regresemos nuevamente al chico inglés, que si no, no acabaré nunca.

La mala suerte de este chaval y, sobre todo, su ilusión y su trabajo en el anonimato me han hecho tilín emocional. Lleva ya más de 420 días lesionado, pese a lo cual el Madrid lo fichó procedente del Newcastle, cuyo presidente presumió de haber vendido una chatarra. Ha recaído unas cuantas veces y si de esta no sale, mucho me temo que el fútbol habrá acabado para el muchacho. Y no se lo merece. Tengo para mí que si logra recuperarse, se partirá el pecho por un equipo que le está ayudando en lo humano y en lo deportivo como quizás no lo haría ningún otro. Aquí sí que el Madrid y su Florentín se están portando como el mejor equipo y presi del mundo.

“Está loco de contento. Le da igual las vacaciones o trabajar seís días a la semana, mañana y tarde. Lo ha pasado tan mal, a veces tan deprimido, que ahora le hace una ilusión tremenda verse evolucionar” –ha comentado una persona de confianza del jugador. Los mejores doctores mundiales lo han visto y están colaborando en su rehabilitación física. El Madrid intenta esconderlo del gran público y mantiene en secreto los informes médicos antes y después de su fichaje. Evidentemente casi nadie se acuerda de él, pero presiento que su esfuerzo y coraje personal no va a caer en saco roto y que pronto veremos a este mocetón defender la camisola del Madrid. Quizás entonces tampoco demuestre nada del otro jueves, a semejanza de su compañero Samuel, pero para mí –ya he dicho que soy un sentimental- el sólo hecho de jugar unos cuantos partidos sin molestias físicas y con un rendimiento normal en el Bernabéu o cualquier otro campo del diablo, ya será una muestra suficiente de que el bueno de Woody habrá triunfado.

Ya ve, ocasional lector, qué poquitas cosas pido a veces a este disparatado mundo del deporte.

22 de junio de 2005

LA SUCIA TOALLA DE MIKE TYSON

El comedor de orejas ajenas, allá por los 80 famoso boxeador, llamado Mike Tyson dice que deja definitivamente el pugilato. Vamos, que se retira del ring para meterse a misionero. La conversión a la bondad puede ocurrirnos en cualquier instante, pero pasar de ogro universal a cuidar negritos famélicos allá por África, es un salto cualitativo tan importante que –para darlo- hay que tenerlos bien puestos, cosa que no se adivina en don Mike.

Releo los datos biográficos más destacados del amigo y es que se podría hacer una película con ellos. Supongo que se hará cuando estire la pata un día cualquiera de éstos. Del antiguo y admirado “Hombre de Hierro", campeón de los pesos pesados y repartidor de mandobles a diestro y siniestro dentro de las cuatro cuerdas, sólo queda un abotargado fantasma. El otro día un boxeador del montón lo envió a la lona. En realidad ya estaba en ella desde hace casi quince años, una vez pasados sus momentos de máxima gloria, aquellos en que los músculos acompañan, la mente está despierta, el sacrificio se impone y la gente te dice guapo, guapo. Desde hace años el malo de Tyson tiene los músculos de estaño, suficientes para descargar contenedores en el puerto, pero insuficientes para defenderse ante obreros del ring como el último, un tal McBride, conocido sólo en su casa a la hora de comer.

Es una pena que la gente no sepa retirarse a tiempo, cuando el éxito acompaña, las buenas mozas o mozos te doran la bragueta y la cuenta corriente la tienes repleta de billetitos que te pueden garantizar una buena y larga jubilación. Es en el mundo del boxeo, donde hay tanta épica y tanta trola, donde más se cuece este tipo de gente. Será que los boxeadores llegan con escasa formación y la poca que tienen la pierden con las batallas en el cuadrilátero, o será que a su alrededor hay mucho sacamantecas suelto o quien sabe si es una maldición más de las que acompañan a un “deporte” que siempre está rozando el fuera de la ley.

Cuentan sus cronistas que ha dilapidado más de 300 millones de doláres y que ahora está arruinado y endeudado hasta las orejas, esas que tanto le gusta arrancar, como demostró con luz y taquígrafos en una pelea para olvidar. En su última batalla ha dilapidado hasta lo que no tenía: la dignidad. Desesperado, el ex campeón golpeó deliberadamente con la cabeza a McBride, viendo que lo suyo era un desastre anunciado. "No puedo soportar más esto", dijo Tyson. "Lo más probable es que no pelee jamás. No voy a faltarle al respeto a este deporte perdiendo contra boxeadores de este calibre". A buenas horas mangas verdes. El cabezazo llegó después de que Tyson trató aparentemente de romperle el brazo a McBride, mientras lo sujetaba, tal como lo hizo alguna vez contra otros rivales. Además, el ex campeón lanzó varios golpes bajos contra su oponente. Así que el paquete irlandés que tenía enfrente se puso rojo de ira y lo mandó a la lona a comer alfalfa. Y ahí se acabó la fantasmada Tysoniana, a la que puso remate deportivo McBride dándole un beso en la mejilla izquierda cuando el ex campeón de los pesados se levantó para felicitar a su oponente, una vez vuelto a la cruda realidad. Unas bellas imágenes de despedida que quizás algún día veremos reflejadas en los fotogramas de alguna película biográfica sobre “el boxeador más grande que ha creado Dios”, según sus propias palabras de cretino engordado por los dólares y fama que nunca tuvo antes.

Abandonado por su padre, un obrero de la construcción, siendo un niño, tras cometer varios robos y atracos, fue internado en un reformatorio, donde conoció al entrenador de boxeo Cus D'Amato, quien se convirtió en su tutor legal. Tras una brillante carrera como amateur se hizo profesional en 1985. Para 1989 su récord profesional era de 37-0, con 33 victorias por K.O. A pesar de su éxito profesional, volvió a tener problemas personales y legales. Se separó turbulentamente de su mujer, demandó a su mánager y despidió a su entrenador de siempre. Un bala perdida el Tyson. En 1990 perdió inesperadamente el título de los pesos pesados. Dos años más tarde fue acusado de violar a una joven que participaba en un concurso de belleza y fue sentenciado a diez años de cárcel. Tras ser remitida su pena por buena conducta, quiso reemprender su carrera de boxeador. En 1997 Tyson protagonizó una de las más desagradables burradas de la historia del boxeo cuando resultó descalificado tras arrancar de un mordisco parte de la oreja de su oponente.

Burrada tras otra, hasta aquí ha llegado el que tuvo todo (menos la inteligencia y el ser buena persona) y ahora no tiene nada. Lo de mala persona lo ha dicho él mismo, que conste. “Mi vida ha sido una pérdida de tiempo. Soy frío, cruel y mala persona. No reconozco a quien fui en 1986 ó 1987”. Si cumple su palabra (que no lo creo), tira la sucia toalla del boxeo y se va de misionero al África tropical, a lo mejor allí se acabaron los mosquitos. Éste es capaz de matarlos a todos a puñetazos, cabezazos o mordiscos. Mientras no se lleve a ninguna negrita por delante…

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).