28 de septiembre de 2007

MUNDIAL DE CICLISMO: ENTRE LO CIVIL Y LO CRIMINAL


Yo es que alucino, vecino. Ya saben mis lectores ocasionales que el ciclismo me la repampinfla. No por el dopaje, que parece que sea el único deporte en que lo hay, si no porque sus principales actores –los ciclistas- vienen año tras año mostrando una docilidad, una falta de dignidad y una cobardía ante el asunto, que hace que sus hazañas y su espectáculo deportivo me parezca secundario frente a lo primero. Pero como toda situación calamitosa es digna aún de empeorarse, el desmadre que se está viviendo con los campeonatos del mundo de ciclismo que estos días se celebran en Sturttgat (Alemania) hace que hasta santos varones como el Puñetas (que pasan del ciclismo hasta en su versión más inocentona, como es la bicicleta estática) tengan que empuñar daga, faca, lanza y hasta metralleta para hacer un articulillo en defensa de unos corredores incapaces de defenderse ellos mismos, salvo excepciones.



A galeras enviaba el Puñetas a esos cagamandurrias de políticos y periodistas alemanes que han abierto una caza de brujas contra los ciclistas, considerándolos delincuentes, sin presunciones de inocencia ni gaitas. “Este, que venga a correr, que será bien recibido. A este otro, si viene, le haremos un registro policial como si fuese un capo de la mafia. Aquel otro, que no venga, que lo metemos en la cárcel”. Algunos de estos sacamantecas (para que veamos que hasta en la fría y ordenada Alemania hay impresentables como en la France o Spain) se han retrotraido a los tiempos nazis, faltándoles sólo la noche de los cuchillos largos en algún hotel repleto de ciclistas. Mientras que a un delincuente, violador o asesino, sólo se le condena cuando hay juicio, pruebas y sentencia en firme, cualquier mindundi o robaperas, a poco que sea concejalucho o ministrillo o periodisto, se siente con el derecho de condenar, vetar y perseguir a un ciclista al que presuntamente se le ha detectado una sustancia dopante. Ya sabemos que hasta un vulgar jarabe para la tos es considerado dopaje, así que no veas la altura intelectual y médica de estos gurripatos acusicas.


A trabajos forzados, sin derecho a café, copa y puro, enviaba el Puñetas a los organizadores del Mundial y a la UCI, que siguiendo los pasos de sus cafres politiqueros y periodísticos, han abierto una caza de brujas, sin mirarse en el espejo. ¡Hasta han querido vetar al abuelo Eddy Merckx para que no acudiese al Mundial, simplemente a mirarlo como espectador privilegiado! ¿También lo acusan de doparse con la pastilla diaria de la tensión arterial? La caza de ciclistas, por lo civil o lo criminal, ha hecho que algunos no acudieran al Mundial, asqueados por el espectacular recibimiento que se les preparaba, aunque varios de ellos –como el español Valverde o el italiano Bettini- se han hecho fuertes y le han echado bemoles al asunto. Valverde ha recibido finalmente el visto bueno del Tribunal de Arbitraje Deportivo, con el cabreo consiguiente de los organizadores. Lo de Bettini ha sido más fuerte y merece un punto y aparte.


Los organizadores del Mundial han desafiado abiertamente a la UCI al presentar ante la justicia ordinaria un recurso de amparo para impedir que tanto él, vigente defensor del título, como Danilo di Luca, el ganador del Giro de Italia, intervengan en el campeonato. Querían vetarles a toda costa como supuestos violadores de unos principios éticos que ni la UCI ni los organizadores se aplican a sí mismos. Y aunque Di Luca ha dicho que no irá (parece ser que está siendo investigado en su país), Bettini se ha presentado en Sttuugart para disputar la prueba del domingo. Como era de esperar fue recibido como si fuera Jack el Destripador: un agente de la policía criminal le recibió nada mas aterrizar. Y todo por una denuncia de dopaje divulgada por los medios locales (caso Sinkewitz, un corredor alemán suspendido por positivo y que acusa al italiano de suministrarle sustancias dopantes).


En fin, yo es que estoy pensando que la próxima vez, en vez de ir al médico voy a acudir a la consulta de cualquier ciclista profesional, dado que -según algunos- saben más de medicinas que los mismísimos galenos. Los cuales, por cierto, siempre salen indemnes de todos estos presuntos casos. ¿Trabajarán gratis para los equipos? En el capítulo estrictamente deportivo la cosa del Mundial está resultando un desastre y el menda, encantado. Por supuesto, no pienso ver ni medio segundo del desolador espectáculo salvo que me entere que algunos ciclistas –heridos en su amor propio- piensan llevarse por delante con sus bicicletas a dos jueces, siete periodistas, treinta organizadores y doscientos tíos de la UCI. Ya que te tratan de criminal, que sea de verdad y con todas las consecuencias.

25 de septiembre de 2007

EL PARLAMENTO SE ENTRETIENE CON EL FÚTBOL


Como sus señorías y señoríos del Congreso de los Diputados ya han conseguido legislar y acabar con todos los problemas de este país, últimamente les ha dado por empezar a montar numeritos sobre las somnolientas aguas del fútbol. Digo somnolientas, y digo bien, porque en la actualidad el deporte rey se ha convertido en una adormidera de los pueblos, que mientras discuten y se emboban continuamente sobre lo que ocurre fuera y dentro de los estadios, no se dedican a pensar o criticar otras cosas de más alto calado, como por ejemplo, lo que hacen nuestras señorías y señoríos en el Parlamento, preso de las matemáticas electorales (para lo cual sobran tantísimos diputados).



Como la legislatura ya tiene casi todo el pescado vendido, para no aburrirse y hacer notar al populacho que ellos también se preocupan por los problemas del ciudadano de la calle (el furbo, claro), en cuestión de una semana hay tres noticias parlamentarias que al Puñetas le han hecho tilín-tolón.


“Un diputado pide explicaciones al Real Madrid por sus mayúsculas inversiones en fichajes”. El camarada se llama Joan Oms, es diputado de Barcelona por Los Verdes (adscrito al PSOE-PSC) y, claro, lo que más le preocupa del medio ambiente es que el club merengue se haya gastado una porrá de millones en comprar jugadores para poner difíciles las cosas al Barça, que supongo será el equipo de don Joan. No sé cómo habrá acabado la interpelación, pero la cosa tiene bemoles y sostenidos.

“Duelo de camisetas en el Congreso. Diputados de ERC, PNV y PP muestran las elásticas de Cataluña, Euskadi y España durante el debate sobre el reconocimiento de las selecciones autonómicas”. Los grupos nacionalistas habían presentado una iniciativa para que se reconociera e impulsaran las selecciones deportivas autonómicas, al objeto de que pudieran competir a nivel internacional. Y allí, los unos y los otros se exhibieron airosamente con la camiseta de sus colores... y sentimientos. ¡Aquello parecía la pasarela Cibeles, pero con más kilos!

“El Congreso pide a la Federación Española de Fútbol que haga oficial la copa que ganó el Levante en 1937”. Aquella Copa de la República la jugaron en su liguilla final los cuatro equipos que ganaron la Liga Mediterranea. España estaba en plena guerra civil, así que jugaron los que pudieron. Y lo hicieron con casco, claro, por si la metralla. La iniciativa propone al resto de federaciones deportivas que investiguen sobre la celebración de campeonatos similares entre 1936 y 1939 para impulsar su reconocimiento oficial.

Desde este Arco puñetero animo a sus señorías y señoríos que acudan desde ahora en adelante al Congreso disfrazados con la camiseta de su equipo futbolero preferido, o de su selección, cual si fuesen al estadio. Total, escuchando a veces los “debates” parlamentarios no sabe uno si está en el hemiciclo representativo de la soberanía popular o en un campo de fútbol. (Lo digo por los insultos, sinvergonzonerías y otras malas hierbas que se dicen y oyen en ambos lugares). A lo mejor así conseguían nuestros diputados/as arrastrar a las masas tras ellos y, por supuesto, darse a conocer, pues la inmensa mayoría sólo son famosos en su casa y, a veces, en la sede del partido. Propongo que todos los lunes, en el orden del día, figure una revisión política de los encuentros de Liga de la jornada anterior y que en los días de Champion no haya sesiones. Lo primero es el futbolín, y luego el paro, la vivienda, la innmigración, la corrupción y otras demagogias baratas.

Espero que dentro de la Ley de la Memoria Histórica que anda paseando fantasmalmente por los pasillos del Congreso, se tome en consideración la revisión de todos los resultados deportivos habidos desde 1936 hasta 1975, haciendo resucitar a los muertos para concederles la Copa o Liga que tan vilmente les birlaron en vida. Y, para hacer la gracia completa, cabe esperar que no sólo don Joan Oms, si no congresistas de todos los equipos de la Liga empiecen a intepelar al gobierno sobre los gastos en fichajes de sus rivales y antagonistas. ¡Luz y taquígrafos, ñoras y ñores, que estamos en la democracia más avanzada del mundo y podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo con las chorradas de la pelotita!

21 de septiembre de 2007

ALONSO: ¿DÓNDE DEMONIOS TE METISTE?


Fernando Alonso, nuestro flamante bicampeón del mundo de Fórmula I, a final de la temporada pasada decidió abandonar a Renault para irse a McLaren. Algunos vimos el cambio como un salto en el vacío. La prudencia aconseja no abandonar el barco si éste va viento en popa y a toda vela, pero Fernandito es un chico muy ambicioso.



Irse a MacLaren era una apuesta demasiado arriesgada. Los británico-alemanes llevaban varios años sin comerse un motorizado rosco, pese a lo cual mantienen al frente del cotarro de la Fórmula I, casi desde la Prehistoria, a un tal Ron Dennis, experto en líos y desarreglos. La historia viene demostrando cómo aquella casa habitualmente ha sido una olla de grillos, con peleas continuas entre sus pilotos, debido a que su -a priori- política pretendidamente objetiva (cada piloto recibe el mismo tratamiento) al final siempre ha acabado haciendo aguas, causando la enemistad de todo el mundo.



Así que cuando Alonso se mudó a MacLaren ya debía estar avisado de cómo se las gastan por aquellos lares. Debería haber previsto que iba a tener como compañero a un piloto inglés, con lo que –de entrada- ya tendría en contra a la afición de casa, tan amiga de los “suyos”, aunque no valgan ni un pimiento. Nuestro campeón –sorbido el cerebelo por su excesivo orgullo- debió de pensar que en su nueva escudería él sería el número uno, por historial y prestigio. Ademas, ¿para qué demonios lo fichaba entonces MacLaren? ¿Para darle un trato de segundón o de chico de los recados?



Pues sí, señores. Así funcionan en esa casa de locos. Contratas por un potosí al mejor piloto del momento, para acabar dándole el mismo o menor rango que a un recién llegado a la Fórmula I, como es el caso de Hamilton, el otro piloto en discordia. Estos tíos parece que no se han enterado todavía que en el deporte de alta competición esas no suelen ser las normas de juego, sino que el trato es que hay un líder (que es el que da la cara y al que se la parten) y todo un equipo de lebreles que trabaja a destajo para aquel. Si luego llegan los éxitos, también lo harán los millones y a todos tocará un poquito. En MacLaren, tan elemental norma, discutible éticamente pero eficaz hasta las cachas, les suena a cosa demasiado moderna. Ya saben que a los ingleses les encanta llevar la contraria a todo el mundo. Por eso todavía circulan con sus locos cacharros por la izquierda de las carreteras o siguen utilizando un sistema de medida que ya nadie usa. Son así de raritos. Cuestión elemental que debería haber previsto Fernando Alonso, el sabio.



Así que nuestro asturiano llegó a MacLaren, hizo su trabajo ayudando a diseñar y modelar unos coches mucho mejores que los de años atrás, y luego en cuanto el novato local empezó a demostrar que no era manco, cojo ni tonto (lo de copiarse del campeón español tomando notas de sus telemetrías, tácticas, etc lo lleva de rechupete), todos los hijos de la Gran Bretaña empezaron a soñar con que pronto un inglesito sería campeón de ese deporte tan costoso y aburrido que responde al absurdo nombre de Fórmula I. El españolito orgulloso y fanfarrón se había convertido en un obstáculo casi nacional.



A partir de ahí, todo ha sido y sigue siendo un culebrón. El último episodio, el asunto ese del espionaje a Ferrari, del que ahora resulta que le quieren echar el muerto a nuestro Fernandito querido. En fin, que si no le aflojan distraídamente una tuerca y lo mandan antes para el hospital, Alonso debería ir pensando en despedirse de MacLaren. Su destino está en Ferrari, donde tendrá a su disposición una alfombra roja, un pay-pay, una corte de corifeos para aplaudirle siempre y en todo lugar y un segundo piloto más flojito y menos ambicioso que el Hamilton ese, para que así reluzca más fulgurante la estrella alonsiana.



Si pese a todo lo que le está cayendo, Fernando es capaz de quedar campeón del mundo, en España –donde, a diferencia de los ingleses, a nuestros héroes los mandamos a la hoguera- habría que ir pensando en hacerle un monumento a este muchacho y nombrarle patrón de España y de los automovilistas. Ni don Pelayo, ni Viriato, ni el Cid, ni Hernán Cortés, ni Sebastián Elcano, ni Daoíz y Velarde: Fernando Alonso. ¡Qué tío!

18 de septiembre de 2007

EUROBASKET: PERO...¿NO DECÍAN QUE ESTABA CHUPAO EL ORO?


Tras ganar la Selección de baloncesto el Mundial de Japón, la euforia se desató en este país. Yo creo que algunos hasta crecieron varios centímetros de golpe. Qué buenos los chicos de la canasta. Cuánta técnica entre sus dedos, qué pundonor, son una piña… A todo el personal patrio se le pusieron los ojillos como platos.


Así que cuando meses más tarde llegó el Eurobasket, a disputarse en Spain, la euforia se trocó en certeza. Esto está chupao. Jugamos en casa. Gasol no se va a lesionar otra vez… Encima no juegan los americanos. Bah, chupao…



Tengo para mí que somos un país donde la renta per cápita de listos y enteraos es la más alta del mundo por kilómetro cuadrado. Siendo encima un lugar donde pululan nacionalistas de variados pelajes, pueblerinos a mansalva y catetos a babor y estribor, la estadística de marisabidillos puede habernos situado en el primer lugar. No hablo sólo del ámbito deportivo. Hasta en la economía somos un país de Champion, según nuestro chiripitifláutico Presidente de la cosilla gubernamental.



Encima, en los partidos de preparación del Europeo, se vapuleó a todos los equipos que previsiblemente serían los rivales más potentes: Letonia, Rusia… Estaba cantao.



Y en estas que empezó el show. De juzgado de guardia, pienso. Porque en 13 días el equipo ganador deberá haber disputado 9 partidos, todos ellos a tope y con la faca entre los dientes. Eso no sólo cansa mucho. Es casi criminal. Y en los tres últimos días (a lo sumo, cuatro), los tres partidos más decisivos en plan eliminatoria a cara y cruz. Una vergüenza, ya digo. Y una pasada. Y una repetición absurda de partidos: España, por ejemplo, jugó dos veces contra Croacia y dos contra Rusia. Otro tanto les pasó a otros equipos. ¿De verdad que es preciso tanto partido y tanta zarandaja para obtener un equipo ganador?


Pues sí, será preciso. Los tipos que dirigen el baloncesto tienen ciertas tendencias sádicas hacia los jugadores, a los que hacen jugar tropecientos partidos por temporada, repitiéndose algunos de ellos hasta la saciedad y el aburrimiento. Por eso el Puñetas sólo vio la semifinal y la final del Eurobasket. Todo lo anterior era un “deja vu”. ¡Jodé, hasta comer langosta todos los días resultaría algo insoportable! Así que cuando la selección española de baloncesto del señor Pepu llegó a las semifinales, se notaba que muchos jugadores andaban ya con la lengua fuera, tanto física como mental. Con el cansancio añadido de tanto tío paliza que en días y semanas anteriores les había estado calentando las espaldas diciéndoles que el oro estaba chupao, que eran los mejores, los más altos y los más guapos. Luego, entre el cansancio y un mal día que lo tiene cualquiera (lo malo es que suele coincidir con un buen día del rival), las ilusiones previas se van a hacer gárgaras y entonces llega la pena, el lagrimeo y el puturrú de fuá. Ya ni ZP en la tribuna hace milagros. Se jodió el oro que cagó el moro (con perdón).


A ver si lo digo bien clarito. Desde el sillonbol o desde la redacción de un medio de incomunicación de masas, todo parece muy facilito. Nadal gana con la gorra. Alonso, ni se ensucia el mono. A Indurain le bastaba con dar dos pedaladas y media. Y los chicos del fútbol, basta con que digan a sus rivales el dineral que tienen en su cuenta corriente, para que éstos se acojonen y les dejen libre la portería. ¡Cuánto listo hay por el mundo, y yo el primero! Los que lo arreglan en cuatro días y con dos patadas. Los que tienen siempre a mano una táctica y estrategia para cada ocasión, cual si los entrenadores y técnicos fuesen unos pardillos analfabetos. No hablemos nada de los que grillean por el micrófono, al modo de los locutores patateros que padecemos en las diferentes televisiones y radios, en los que el sentido común y el crítico brilla generalmente por su ausencia. Pues nada, listorros. Con que el oro estaba en la cazuela, ¿verdad? Estos días las consultas de los oculistas y de los psiquiatras deberían estar repletas de tanto enteradillo de pitiminí.



PD: Declaraciones de Pepu Hernández, seleccionador, en EL MUNDO, antes de las semifinales: “Por mucho que tratamos de que no hubiese exceso de presión artificial sobre los jugadores, no siempre lo hemos conseguido”. “No sé si la gente nos perdonaría no ganar el oro. Hay unas expectativas tan, tan altas que causaría una enorme sorpresa”. El tío sabía de qué iba el paño...

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).