28 de mayo de 2008

EL PATIO ESTÁ HECHO UN ASCO...

Es que coge uno la prensa y viendo las cosas que hoy mismo se publican piensa el Puñetas que la alternativa más saludable para un aficionado al mundillo deportivo sería dedicarse a criar gambusinos o encerrarse en un convento de clausura a cultivar hortalizas por el día y rezar algo por las noches. Vean algunos ejemplos demostrativos de que el patio anda hecho un asquito.

  • En primer lugar se me caen los mocos al suelo tras ver las mentiras del señor Marcelino, ese entrenador del Racing que hace unos días se iba llorando del club santanderino, jurando y rejurando que no había otro club en su vida y que se iba a su casa a meditar y hacer oraciones. Hoy resulta que ha firmado por el Zaragoza, descendido a Segunda División. No se consideraba con fuerzas para pasear al Racing por Europa o continuar con una segunda campaña exitosa y ahora resulta que se mete en un avispero donde sólo tiene una opción: ascender al club maño. Mentirosillo, Marcelinillo, has mentido a los aficionados racinguistas soltando unas lágrimas de cocodrilo que no se merecían. Si hubieras sido valiente, dices las cosas tal como las tenías pensadas y santas pascuas. Nosotros no te creímos en su momento (ya se sabe que el Puñetas no es deporcreyente), pero a los que te han aplaudido toda la temporada y pagado el sueldo ya les podías haber dicho la verdad, leñe…

  • El que parece que está hasta el gorro de muchos dirigentes, tanto nacionales como internacionales es nuestro Rafaelito Nadal. A lo mejor es un niñato o se lo tiene creído, pero no se podrá decir que cuando habla lo hace con mentiras o dobleces. Afirmó que el presidente de la Federación de Tenis le había engañado muchas veces y ahora acaba de decir en el Roland Garros gabacho que “aquí no pinto nada, deciden los capos”. Tres días lo han tenido para disputar un partidín de fase previa mientras que su próximo rival (un francés, claro) lleva ya dos días descansando en el tresillo de su casa. Una cosa es que los dirigentes manden y mangoneen y otra muy distinta que encima se crean con derecho a mearse en los deportistas, que son al fin y al cabo quienes les dan de comer. Y si no, que hagan la prueba. Presiento que este año Rafaelito acabará eliminado cualquier día (en un partido a dos sets no es nada difícil, por muy Nadal o Federer que seas) y así muchos dormirán tranquilos.

  • Otro que está hasta el copetín de sus jefes supremos es el actual seleccionador de la selección “española” de baloncesto, el tal Pepu Hernández. Lo mismo cuando leas esto ya ha sido defenestrado por el Presi de la Federación, que como es bien sabido es quien mete las canastas en los partidos, quien elabora las tácticas y las estrategias y quien consigue que en los hoteles los jugadores puedan dormir en camas apropiadas a su estatura. En este país le das a un tonto unos galones o un cargo y se cree con derecho a disponer de la vida y hacienda de todos los que están orgánicamente por debajo. A lo peor al tal Pepu (“me siento perseguido por la Federación” – ha declarado) se le han subido los humos a la barba pero no parece muy serio plantearse su destitución por un quítame allá esas pajas a un par de meses de las Olimpiadas. Salvo que la jugada venga de largo y esté bien elaborada, que es lo que me barrunto. En cuyo caso no sé porqué andarse tanto por las ramas y por los dimes y diretes.

  • Unos cuantos muertos por construir a velocidad de vértigo el nuevo campo del Valencia C.F. ¡La puñetera falta que hacía un nuevo campo, como si aquí nos sobrase el dinero! Claro que de lo que se trataba era de hacer negocio y tejemanejes urbanístico-financieros que beneficiasen a todas las partes, aunque el campo antiguo estuviese estupendamente. Cuatro muertos ahora y aquí no ha pasado nada. Obras todo el santo día y la santa noche, con los vecinos hartos de ruido. Currantes ganándose la medalla al mérito al trabajo (que nunca les darán, ni a título póstumo) gracias a jornadas laborales abusivas. Pero, tranquis, tronkos, no problem ni preocuparse. Todas las medidas de seguridad estaban programadas y se cumplían a rajatabla. Las obras se reanudarán casi inmediatamente porque el circo no puede continuar sin coliseum en el tiempo previsto y a los muertos que los entierren y repatríen a la mayor celeridad. Con la medalla del Valencia, del Ayuntamiento y de la Generalitat, si es preciso. Que no se diga que no nos portamos como caballeros y caballeras.

En fin, el patio anda bastante cochambroso. Menos para Gasol, que puede ser el primer español en disputar una final de la NBA. Pero claro, el bueno de Pau anda por los USA, donde la porquería suelen sacarla a pasear sin tantos tiquismiquis ni mentiras como en la vieja y decrépita Europa (no digamos si nos referimos a Spain). A este paso sólo volverá cuando tenga nietos y bisnietos. En su caso, yo haría lo mesmo…

25 de mayo de 2008

RETRATOS DE GIMNASIO

Por prescripción médica el Puñetas lleva unos cuantos años visitando el gimnasio. El último por el que deambula con su torpe aliño físico es uno perteneciente a una multinacional de la cosa. Antes estuvo en otros más modestos, de barrio y tal. En todos ellos siempre me ha gustado interesarme por la fauna que lo frecuenta. A ello vamos a dedicar los siguientes renglones, sin hacer sangre, por favor, que cada cual es como es y cada cual somos lo que somos. Hay que aprender a reírnos de todo y de todos mientras no hagamos mal a nadie en particular. Y siempre con bondad, cierta ternura y bastante cariño. Está mal que lo diga el Puñetas, pero es lo que corresponde si somos unos bien nacidos.


El otro día me perdí la mitad de la sesión con una parejita de tórtolos. Nada más verlos aparecer, de reojo en el espejo, me dije: -Aquí hay tomate tomatero… Y vaya si lo hubo. Andaban los novatos chavalotes tan salidos de madre que poco faltó para que se montasen allí mismo. Madre del amor hermoso y la lujuria desenfrenada… Sabemos que estas fechas primaverales se prestan a ello y que la carne es débil y que los musculitos son un buen reclamo, pero a un gimnasio se va a sudar la camiseta no a quitársela. Así que el monitor más experto les llamó la atención muy delicadamente, los chicos pusieron freno a su frenesí de palomita y halcón y la megafonía echó el resto con un poco más de decibelios marchosos. No hay líbido capaz de aguantar una música atronadora y martilleante que te deja seco el cerebro y los órganos colgantes.


Un espécimen peculiar pero habitual es el chaval que luce tipo hercúleo, cachas depiladas y pelo gominoso. Este sí que provoca admiración. Jodé, llevo dos años en este puto gimnasio y todavía mis bíceps no levantan ni medio centímetro. ¿Cómo hará ese gachó para tenerlos de a metro? –solemos pensar el común de los mortales. Quizás se dope con esos alimentos vitaminados que de vez en cuando requisa la policía, pero lo de ese chico y otros de similar talante físico se nota que es gracias al sudor y a las lágrimas (por el esfuerzo) que viene derrochando desde hace años. Verle actuar en el área de pesas produce escalofríos. El día menos pensado se hernia y tienen que llevárselo disecado –piensa el Puñetas en plan pesimista. Qué va. No sólo no se le desarma la cresta del pelo gominoso si no que cada día es capaz de levantar más peso, sea con los brazos, las piernas o lo que haga falta.


Particular simpatía me producen algunos viejecitos y viejecitas que lucen bamboleantes arrugas en la máquina andadora o encima de la bici estática. Algunas veces pego la hebra con alguno (ellas son más reservadas) y agrada enterarse sobre lo positiva que ven todavía la vida y las ganas que tienen de seguir comiendo todos los días. Si en mis tiempos hubiera habido estos adelantos a estas horas no tendría ni hipertensión, ni diabetes, ni varices ni alergia -me dice uno de ellos. Yo asiento con la cabeza, agradeciendo su inyección de optimismo. Gracias a ésto y al par de horas que me tiro aquí he vuelto a sentirme joven –me dijo uno el otro día.


¡Cuantos personajes tan diferentes es capaz de reunir un gimnasio abierto al gran público! Esa madre e hijo, sordomudos los dos, que se pasan toda la sesión hablando entre aspavientos gestuales y partiéndose de risa. Cómo me gustaría enterarme de lo que les produce tanta alegría. Ese par de chicas obesas hasta las cachas que a duras penas pueden alojar su generoso trasero en el sillín biciclitero pero que aspiran a lograrlo en menos de un año si logran mantener la ilusión, las ganas y la constancia. Uno arrima la oreja a su conversación y, por lo bajini, desea que ojalá lo consigan, que pierdan unos cuantos kilos para que su hermosura se haga aún más patente. Y qué decir de ese joven tostado por mil soles diarios, que tras la dura jornada en el andamio se acerca al gimnasio para seguir machacándose el cuerpo. O aquel señor tímido y canoso que ha descubierto recientemente que hay vida fuera de la mente, que el cuerpo también necesita cariño y que los años pasan rápidamente y quien primero lo nota es el esqueleto, antes que el alma. A mis años, a poco de jubilarme, acabo de descubrir que jamás he prestado atención a mi estado físico –me dijo un día mientras pedaleábamos cerca uno del otro-. He vuelto a recobrar el sueño profundo gracias a que llego a casa cansado pero con las pilas repletas de energía.



También están los ansiosos y estresados. Mayormente ejecutivillos, señoras todavía de buen ver que deben hacer todo lo posible por conservar ese marido que ya empieza a mirarlas sólo de reojo porque en la oficina tiene féminas más jovenzuelas y pizpiretas, o pequeños empresarios y empresarias que andan siempre con el móvil a cuestas dando instrucciones a su jefe de personal entre zancada y zancada o entre sorbo y sorbo de Aquarius. O la marujona con la musculatura aún en su sitio, que confunde el gimnasio con una peluquería, el telefonillo en la mano, hablando sin parar sobre las locuras de toda su parentela y amistades. Yo, qué quieren que les diga, me lo paso de rechupete en el gimnasio. No sólo quemo energías y mantengo el tono muscular si no que -sin gastarme un duro- contemplo la película de la vida en todo su esplendor y variedad. A saber qué pensarán de mí algunos o algunas de las que por allí sudan el pellejo. Y si no lo saben, que se lo inventen. Es otra manera estupenda de sentirse cerca del prójimo: imaginar algo de sus vidas partiendo de detalles tan nimios como la forma de sus manos, un tipo de peinado, una pose furtiva ante el espejo o la marca de su equipamiento textil. Si desean apuntarse a un gimnasio no valoren sólo el precio y sus servicios; también la calidad del personal que lo frecuenta. Incluido usted, por supuesto…

21 de mayo de 2008

PARIDAS FUTBOLERAS AL HILO DE LA ACTUALIDAD

Por fin ha finalizado la Liga y por fin llega la Eurocopa. El caso es que el personal no tenga ni un minuto de descanso en el consumo futbolero. No vaya a ser que en ese breve periodo encuentre una manera más inteligente y barata de pasárselo bien y decida no volver.



Les presento aquí un testimonio de un periodista. Debería ser de obligada lectura en los colegios e institutos. Más que nada, para prevenir futuros excesos. Al fin y al cabo, a los centros educativos se les están endilgando todos los problemas sociales habidos y por haber para que vayan solucionándolos de manera preventiva, así que porqué no hacer lo mismo con el fanatismo futbolero. Cuando escribo ésto todavía no han jugado la final de la Champion los alegres hinchas del Chelsea y del Manchester allá en Moscú. Espero que las autoridades rusas no permitan que por la Plaza Roja arrastren su beodo cuerpo los hijitos bestias de la Gran Bretaña.



Pero no sólo el fútbol tiene su versión negra, como la vida misma. Su estructura responde perfectamente a los engranajes de las sociedades capitalistas modernas. El aliciente competitivo consiste (y en ello se embauca a millones de personas) en conseguir que se sientan partícipes de las penas y glorias de un equipo local formado por gentes de fuera. Incluso la mayoría de los seguidores también son de otros villorrios e incluso países. Tanto es así que los triunfos y fracasos del equipo se viven como si fuesen triunfos y fracasos personales. Al final sólo varios clubes –los que disponen de las mayores fortunas- son los que se juegan el bacalao, pero eso parece no importar a la gran mayoría. Los peces gordos se comen a los chicos y eso no sólo es aplaudido a rabiar si no que se considera normal y deseable. Así que no es de extrañar que tanto Laudrup como Marcelino (entrenadores actuales de las exitosas campañas del Getafe y del Santander), aún teniendo contratos en vigor, se larguen de sus clubes hacia otros de más renta per cápita. Los clubes pequeños no tienen salida: podrá venderse que durante una o dos temporadas la flauta les sonó por casualidad, pero poco después acabarán hundiéndose sin remedio en la más absoluta de las miserias de la parte baja de la tabla de clasificación. Y de la economía… (Que se lo pregunten al Levante).


No sólo te quitan los entrenadores de éxito si no –por supuesto- los jugadores que empiezan a despuntar. Esta movida (que se hace, encima, con nocturnidad y alevosía, sin finalización de contratos ni gaitas) se ve con simpatía por todo el mundo, incluidos los que teóricamente lo sufren, que así consiguen unos eurillos más para poder seguir tirando del carrete hasta que finalmente se rompa. (Ya ha empezado la compra de promesas y promesillas y eso que todavía el carbón está echando humo). Eso sí, con dinerín público en muchos casos, porque nuestros políticos y legisladores saben ser muy agradecidos.


¿Qué tendrá el puñetero espectáculo del fútbol que hasta un tipo tan rarito como Maradona, acaba oscureciendo a las estrellas del celuloide en el Festival de Cine de Cannes? El cineasta que le ha dirigido el documental lo ha tildado de “Dios”. Si la peliculilla propagandística es tan original como las palabras del director, verla en la hora de la siesta será una bendición.


Y si los cineastas pierden el culo por los peloteros famosos, qué no harán los periodistas que viven de la pelota y otros cuentos. Algunos van de historiadores y literatos por la vida, escribiendo sin rubor que “el madridismo es una religión nacional y el antimadridismo también”. A este paso algunos ateos y agnósticos del futboleo acabaremos siendo arrojados a las tinieblas, si es que ya no estamos en ellas. Claro que siempre nos salvarán los intelectuales de izquierdas que, no sé porqué extrañas razones, siempre han visto con muy buenos ojos el fenómeno social del fútbolín. Será, digo yo, por todo lo que hemos enumerado anteriormente… Y será por ello que las teleles más progresistas han hecho de éste el modus vivendi del negociejo. ¡Espíritu crítico, solidaridad y a vivir del grito pelado! Ya sólo falta que un día de éstos algún listo (tipo Iñigo) nos salga con que Franco compró las cinco Copas de Europa del Real Madrid para que nos corramos de gusto y de placer.



El deporte, dicen, es cultura. Me niego rotundamente a calificar el obsceno espectáculo del fútbol profesional como un elemento integrante de ella. Todito me lo puedo pasar por el Arco del Triunfo menos semejante sandez.

18 de mayo de 2008

¡A APRENDER IDIOMAS, MACHOS Y MACHAS...!

A través del miniblog “De Tertulia” de la bitácora “El Espectador” leo una noticia que me ha llenado de estupor y alegría a un mismo tiempo. A través del enlace a Sport News se entera el Puñetas que en las Englands se está montando un nuevo sistema de control de la inmigración. La idea es que sólo lleguen a las Islas unos 20.000 inmigrantes al año pues ya se sabe que los extranjeros son muy guarros, analfabetos, delincuentes y enciman no saben hablar inglés, cosa a todas luces inexplicable e intolerable. La cosa, pues, se va a poner muy dura para los futuros inmigrantes: un contrato previo de trabajo, dominio del idioma y otras menudencias. ¿Tendrán también que pagar una fianza, suscribir un seguro de Responsabilidad Civil o les obligarán –como medida higiénica- a practicarse previamente una lobotomía? La información no llega a dar respuesta a nuestras inquietudes, pero todo se andará. Malos tiempos corren para salir uno de su país, salvo que lleves en la cartera una buena morterá de pasta, en cuyo caso no sólo te reciben con los brazos y el culo abierto si no que encima te hacen deducciones fiscales, te invitan a coñac o güisqui y te dan un beso en salva sea la parte. ¡Bienvenido, inmigrante con parné!



Como era previsible, el mundo del deporte no podrá permanecer al margen de estos festejos que el Gobierno británico les tiene preparados a los que se atrevan a cruzar el charco y llegar a las costas del Imperio (sólo les queda la Premier League, Gibraltar y el tío Sam, pero siguen creyéndose alguien: así son los pobrecicos…). Por tanto, todos aquellos que no sean de la UE, aunque se dediquen al glorioso juego del fútbol y aspiren a jugar en el Chelsea o Manchester United, tendrán que pasar antes por la Academia de Inglés del barrio de su pueblo y obtener al menos un notable o sobresaliente. No valdrá con saber decir solamente goal, football, okay y libras esterlinas. Habrá que dominar cantidubi el idioma de don Shakespeare, a pesar de que los goles no se meten o defienden con la boca o con la lengua.


Como es natural, las exigencias idiomáticas de los ingleses no se van a hacer esperar en nuestro terruño cortijero, vulgarmente llamado Spain. Así que pronto veremos cómo Cataluña, Islas Baleares, País Vasco, Galicia y Valencia regulan que “sus” inmigrantes (aunque se disfracen de futbolistas afamados venidos del África tropical) deberán hablar catalán, euskera o gallego. El castellano está siendo desterrado de sus sistemas educativos, así que el que quiera ganarse la vida millonariamente metiendo goletes ya sabe que no le servirá de nada dominar el idioma de Cervantes si no el del genio literario local. Por supuesto, el resto de los cortijillos –esos que todavía hablan en castellano- también tomarán las necesarias medidas idiomáticas para no ser menos que los teóricamente bilingües. Y es que no puede ser que tipos tan influyentes y con tantas cosas que contar ante los medios de comunicación como los futbolistas no sepan enhebrar la aguja del idioma del país que los acoge con los brazos abiertos.


Desde el Arco estimamos que sería una discriminación intolerable que sólo los foráneos tuvieran que pasar por las Academias de Idiomas y la escuela. Proponemos (de hecho ya lo hicimos hace mucho tiempo) que los deportistas locales –y todo hijo de vecino- se pasen también por los colegios de adultos para mejorar su ortografía, sintaxis, gramática, vocabulario y esas pequeñas tonterías que tiene el idioma. No puede ser (quedaría feo) que los inmigrantes acaben sabiendo hablar nuestro idioma nativo mucho mejor que nosotros mismos. Y todo por haberles obligado a aprenderlo como condición sine qua non para poder trabajar y ganar Ligas en nuestro país. Y es que antes llegaba uno a un país extraño, empezabas a trabajar, te relacionabas y burla burlando comenzabas a aprender un poco el nuevo idioma. Mitad por necesidad, mitad por obligación. De ahora en adelante, no te dejarán entrar si no lo sabes previamente. Los tiempos, ya se saben, crean nuevas “necesidades” y cambian que es una barbaridad bárbara. Dicho queda…



PD: Adiós, don Frank Rijkaard. En un mundo futbolero donde los descerebrados, despendolados y trileros abundan más de lo deseable, es lógico que sea de bien nacidos el despedirle con cierta admiración. Si alguien sobraba en esa casa de grillos actual que es el Barça, ése era usted. Por una vez se impone la lógica.

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).