17 de junio de 2009

LA FOTO

Sevilla. Dicen que fueron unas sesenta mil personas. Una manifestación histórica. Con gentes de todos los pelajes sociales, desde el cantante de fama al obrerete anónimo. Todos juntos y unidos bajo un mismo lema y único clamor…

-“Que se acabe la crisis, ya…”.
-No.
-Entonces, “Contra el paro y por un empleo digno”.
-Pues tampoco. Es usted un antiguo…
-A ver, déjeme que piense un poquillo. Ah, sí: “No a la corrupción ni al mamoneo: caciques fuera”.
-Bueeeeno, ya se va acercando al objetivo de la clamorosa manifestación…
-Oiga, que 60.000 personas son muchas personas…, que debían de protestar por algo muy serio, muy importante y muy lesivo para toda la sociedad…
-Efectivamente, chaval. Calentito, calentito…
-Y si hay algo importantísimo en este país, sea en Sevilla o en Madrid, en Barcelona o en Vigo, eso es… ¡el fúrbo!
-¡Que se quema, hombre, que se quema…!
-Y estando en Sevilliya… o hablamos der Betis güeno o… ¡Claro, cómo no había caído antes! Toda esa inmensidad de almas protestaban como un solo hombre contra Loperilla, el presidente adorado y elevado a los altares hace años pero que ahora no aguanta ni dios…
-¡Bingo, chaval!

Efectivamente. Una gran masa de aficionados béticos (y algunos sevillistas, para más cachondeo) protestando por la gestión del club, recientemente descendido a Segunda División. “Por un Betis libre y con sentimientos”, “Lopera, vete ya”, “No nos hagas sufrir más”, “Resurgiremos de las cenizas”… La manifestación fue un éxito. Sin incidentes. Una ciudadanía harta y cansada pidiendo un cambio de política deportiva, lo único importante por lo que hoy día una ciudad se echa a la calle: para festejar los éxitos de su equipo o para protestar por sus fracasos. Sólo faltaron los sindicatos para que la reivindicación fuese más reivindicativa. ¿Quién fue el panoli que dijo aquello de que “el furbo es sólo furbo”?

14 de junio de 2009

GRACIAS, DON FLORENTÍN


Cuando en febrero nos preguntábamos si don Florentín cabalgaría de nuevo, no podíamos imaginar que no sólo se subiría al caballo en tres meses sino que en un pis-pás iba a conseguir (tirando espléndidamente de chequera) los fichajes de Kaká y Cristianito Ronaldo por la módica cantidad de ciento sesenta y un milloncejos de eurillos.

A veces los milagros existen en el fútbol y a los ateos nos las dan en el mismo carrillo. Nuestro escepticismo y sarcasmo han sido barridos por el vendaval florentinesco en menos de una semana. Nos ha dejado hechos unos zorros. Pero, ¿qué tiene este rey Midas al que se le ablandan los gladiadores más significativos del circo futbolero? ¿De dónde saca tanto dinerito calentito y qué cuentas contables realiza en la intimidad para que el supuesto derroche le sea rentable?

Confiesa el Puñetas que no tiene ni pajolera idea de cómo se lo monta don Florentín. Usando el sentido común pensamos que esta vez su caída será más morrocotuda que la primera y que es posible que con ella arrastre al club merengue a poco que le fallen los números. Pero ¿quién dijo que el mundo del futbolín se rige con criterios de sensatez? Así que hoy hemos cambiado el chip, dejando en el perchero nuestras más acendradas y revoltosas neuronas (las que nos aportan buen juicio, lógica, prudencia y cordura) para alabar el locuelo proceder de un señor tan serio como este hombre, de apellidos Pérez Rodríguez. Entre pitos y flautas quizás se gaste 200 millones de euros en fichajes (y lo mismo me quedo corto), cosa que sólo puede escandalizar a los meapilas y paletos del mundo mundial.

El fútbol del más alto nivel (representado por los clubes más poderosos del orbe) tiene que ser como lo ve don Florentín: pasta a troche y moche, sueldazos de impresión, estrellas y galaxias, glamour y fama. El espectáculo más visto y endiosado del mundo no puede permitirse el lujo de funcionar con chicuelos de la cantera, colegas del barrio y unas cuantas figurillas de porcelana. Eso queda para los clubes liliputienses, modestillos y tal, pobre morrallita. En una economía superglobalizada, dominada por las multinacionales y las grandes corporaciones, un gran equipo de fútbol tiene que ser también una gran multinacional y, como tal, funcionar a toda pastilla. Luego, si la pelotita no entra, habrá que colgar a los responsables en alguna farola, pero pretender contentar a millones de seguidores repartidos por todo el planeta con una plantilla de minúsculos gladiadores es empresa inútil. A las masas se las arrastra con grandes chuletones y no con unas cuantas albondiguillas.

El fútbol no es un equipillo representando a una ciudad, ni una sociedad  de amigachos que pretende defender paletamente los valores de una geografía determinada. El fútbol moderno y de masas, representado por sus clubes más cualificados, tiene que ser como don Florentín lo siente: un grupo de estrellas mediáticas, de pasarela y publicidad, que encima juegan al fútbol de maravilla. Ricos hasta las cachas. Polémicos, divos, niñatos y guapos. Para que todos los días del año se esté hablando de ellos sin parar, comprando camisetas de ellos en el Corte Inglés y en la tiendas de los chinos, viajando de la Ceca a la Meca siguiendo sus huellas y andanzas, pidiéndoles autógrafos y un hijo suyo, saliendo en las revistas del cuore y la bragueta y –de paso- metiendo goles casi todos los domingos y fiestas de guardar. Se acabó la vieja trola de un equipo que sólo se dedica a jugar al fútbol con once tíos a los que da ganas de enviarlos a sembrar alfalfa. Los grandes clubes tienen que ser imperialistas (señor Laporta, baje de las nubes y deje de decir bobadas) porque si dejan de serlo dejarán de ser grandes. Jugador que destaque en el planeta, para el saco. Cláusulas de rescisión de contrato a precio de tonelada de jamón. Mercadotecnia las 24 horas del día y los 12 meses del año. Esto no es el Teatro Chino de Manolita Chen. Estamos hablando del Coliseum, de las catedrales balompédicas, de entradas a precio de caviar, de informaciones machaconamente futboleras en todos los telediarios, de gobernantes mundiales arrastrando la cerviz detrás de una Champions. Hablamos de fútbol planetario, del deporte más seguido por la ciudadanía, sea pobre o rica o mediopensionista. Deletreemos “Cristianito Ronaldo” y la humanidad entera sabrá de quién y de qué hablamos. Pronunciemos “Obama o Zapatero” y, salvo Leire Pajín (alias la pelotillera), ni un dos por ciento de los habitantes de este planeta sabrán de quién demonios hablamos.

Todo esto, y más, lo sabe muy bien don Florentín. Como sabe que siendo Presidente del Real Madrid lo conoce media humanidad, mientras que como Jefazo de ACS pasa desapercibido hasta en la misa de doce. La prensa se va a forrar de lo lindo con la llegada de nuestro prohombre. Las televisiones, no digamos. La economía sumergida, también. Y las compañías de aviación, los hoteles, los autocares, los bares, los políticos y hasta los poetas. Don Florentín ha abierto el saco de las esencias y aquí va a florecer la pelotita con un glamour y un perfume la mar de metrosexuales. Como en las grandes superproducciones, el personal prefiere ver al Pitt, al Cloney, al Cruise o al Bardem antes que a Santiago Segura o a Manolo el de la Moto. Así que, gracias, don Florentín por mostrarnos el fútbol como lo que es (aunque nos pese): el mayor espectáculo del mundo mundianesco.Eso dicen sus innumerables devotos y creyentes...

10 de junio de 2009

EL TÍTULO DE FUTBOLISTA SERVIRÁ PARA OBTENER EL DE INGENIERO DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS

El periodiquito oficioso del Capistodado publica hoy los siguientes acuerdos, entre otros:

Decreto por el que se regulan las convalidaciones de títulos y estudios y dispensas para futbolistas,  de acuerdo con la siguiente tabla:

Futbolistas que hayan actuado durante una temporada en la primera división de Liga: Dispensa de ingreso en las escuelas de ingenieros industriales, peritos electricistas y similares.

Futbolistas que hayan obtenido el título de máximos goleadores de la liga: Convalidación de su titulo en la facultad de Filosofía y Letras con el grado de Doctor en Historia, y en el caso de que acrediten saber que Colón descubrió América, con el grado de Archipámpano de las Indias.

Futbolistas internacionales: convalidación de su titulo de internacional por el de Doctor en Ciencias.

Futbolistas nacionalizados, hijos de padres españoles o, en su defecto, biznietos de bisabuelo español: Lo que les dé la gana.

(Noticia publicada en la revista Can Can del 17 de noviembre de 1958. La reproducimos para escarnio de todas las autoridades que han pasado por este país desde aquel día. Ni en dictadura ni en democracia ningún gobierno ha sido capaz de hacer realidad lo que se publicaba oficialmente por entonces. Si usted está de acuerdo con que, de una vez, se aplique dicha norma, firme en los comentarios indicando su nombre de andar por casa, su número de pie y su coeficiente intelectual. Para que la firma tenga validez de lobby ante las autoridades actuales deberá enviar 5 euros a la siguiente dirección: Bitácora “Por el Arco del Triunfo”. C/ Internet s/n. 290.058 San Auxilio Bendito Del Copetín – Spain)
 
Publicado en Can Can el 17/11/1958 

7 de junio de 2009

LA DESINFORMACIÓN Y LA OCULTACIÓN MEDIÁTICA AL SERVICIO DEL DEPORTE REY

CONSEJILLO CARIÑOSO: Si tiene la intención de leerse por completo el presente articulejo, compruebe antes que dispone en su botiquín de unas pastillas contra el dolor de cabeza y la vomitera. Cuando el Puñetas escribe sobre las televisiones y medios desinformativos hay que estar prevenidos…

“Desde que está considerada como una mercancía, la información ha dejado de verse sometida a los criterios tradicionales de la verificación, la autenticidad o el error. Ahora se rige por las leyes del mercado”. (Kapuscinski).

Cuando escribimos aquí sobre los delirios o las mentecateces de “los medios de incomunicación e intoxicación de masas” (vulgo telecacas, “arradios” y prensa de tinta y kbytes) no lo hacemos sólo para hacer gracia. Es que estamos convencidos de ello. Vamos, que desinforman, tergiversan, mienten y se inventan gran parte de lo que cuentan y, sobre todo, callan. Callan lo que les interesa, lo que no les interesa y lo que les mandan. Acaba de salir al mercado un libro de Pascual Serrano (ediciones Península, 26 eurillos) que explica todo esto con gran lujo de detalles: “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo”. El que quiera mojarse el culo tiene ahí 600 páginas para hacerlo y luego restregárselas a esos progres y carcas que nos atiborran todos los días con sus bellas y fantasiosas trolas.

-Uyuyui, Puñetas, que tiene usted las teclas muy largas y ya le veo venir….
-Tranquilo, ser angelical, que lo que aquí digamos sólo lo leen cuatro gatos mal contados, así que no hay que preocuparse: no temblará el mundo de la desinformación y el mamoneo…

Explica Pascual Serrano cómo se selecciona la información, lo que lleva ineludiblemente al siguiente hecho: no existe la neutralidad ni la imparcialidad informativa. En dicha selección intervienen principalmente 4 filtros. El primero, “la magnitud, propiedad y orientación de los medios de comunicación”. (La mayoría de los grandes medios están en manos de empresas ajenas al mundo de la información o al frente de importantes sectores muy ideologizados política o económicamente). El segundo, “la publicidad como fuente de ingresos”. (Se publica lo que da dinero, lo que cuesta poco o lo que es más políticamente correcto). El filtro tercero es “el suministro de las noticias a los medios de comunicación”.  (Casi siempre proceden desde las mismísimas fuentes oficiales y de unas pocas agencias informativas). Y el cuarto, “las contramedidas y correctivos diversos como método para disciplinar a los medios”: (campañas de presión de los lobbies, del poder…).

Ya llegamos a donde queríamos. ¿Por qué la información deportiva que se ofrece por los medios es tan mayoritariamente futbolera? ¿Cómo se explica que otros deportes ampliamente practicados sean sistemáticamente ninguneados, como por ejemplo el balonmano o el mismísimo baloncesto? Durante varias semanas vengo siguiendo los deportes de Antena 3 (más bien, Puaf). Jamás les he visto dar una información sobre la Liga ACB mientras que en cambio le dedican un par de  minutejos a la NBA, siempre en relación con Gasol, que –faltaría más- suele ser habitualmente el mejor del equipo angelical. Que alguien me lo explique. Hablamos de un deporte con millones de seguidores, con una Liga muy competitiva y unas actuaciones internacionales a nivel de selección y clubes de altísimo nivel. No hay explicación convincente para este desprecio informativo salvo que nos tomen por subnormales o los Puaf se pasen de listos.

No osaré cuestionar el mediático poderío futbolero pero está supervalorado. Su protagonismo es excesivo hasta el punto que la información futbolística se confunde intencionadamente con la “deportiva”, como si el único deporte noticioso de este país fuese el que practican Casillas o Messi. Su tratamiento informativo es atosigante y estomagante. Nos la cuelan antes de los partidos, durante y después. Prácticamente nos están dando la vara sobre un “transcendental” encuentro (o jornada liguera) durante toda la semana, con imágenes retrospectivas, entrevistas a tutiplén, encuestas callejeras y músicas variopintas. Para otros deportes, en cambio, la alternativa informativa es la más estricta miseria: no existen imágenes ni palabras ni por ahí te pudras. “Rien de rien” que dicen en la intimidad los franchutes. Cero patatero. La nada informativa. La censura (sí, sí, CENSURA) más intencionada. Es la prueba del ocho de que lo que les interesa no es informar sobre lo objetivamente noticiable sino ganar dinero, audiencia, entretener y…  engañar. 
Usan el fútbol como la pescadilla que se muerde la cola: parten de su mayor potencial informativo, lo aumentan hasta niveles grotescos, lo evacuan con el pretexto de que eso –y sólo eso- es lo que quiere el paisanaje y recogen las plusvalías correspondientes en forma de suculentos contratos publicitarios y otras cosuchas crematísticas. Nos engañan estos tipos cuando ningunean de esta manera el resto de la información deportiva, como prueba el que cuando se produce algún hecho llamativo ajeno a la práctica habitual del deporte censurado (una pelea, un accidente, un hecho siniestro) entonces nos lo restriegan varias veces (y a cámara lenta) por todo el morro (el suyo y el nuestro). Por ejemplo, esas batallas del hockey sobre hielo cuando jamás se les ocurre ofrecernos un partido en directo para verlas al instante. Ocurre como con los toros. Hay varios millones de aficionados pero la única información que se les ofrece televisualmente es cuando el bicharraco empitona a un torero. Entonces repiten la jugada tropecientas veces, aunque sea a la hora de comer y amenace el estómago del espectador con devolver de nuevo los garbanzos al plato. ¡Bonita manera de concebir la “información taurina”!).

No es sólo un problema de oferta y demanda. Los medios están estimulando artificialmente la demanda futbolera con su descarada oferta sobre todo lo que se mueve en torno a la pelotita de marras. ¿Y lo hacen sólo porque el fútbol es el deporte rey? No. Recurriendo a los filtros que cita Pascual Serrano aseguramos sin rubor ni vergüenza que los medios seleccionan en exceso este deporte no sólo por el exclusivo interés informativo sino porque les inyecta amplios beneficios económicos en publicidad y otras gaitas,  porque es la información que les resulta más barata de ofrecer (Barça y Real Madrid, más del 80 % de la información) y porque el negocio de los unos se apoya en el de los otros, como bien demuestran los contratos. Quizás todo ésto sea muy legítimo (el negocio es el negocio) pero entonces que callen y no nos hablen de que son unos medios "informativos" de la leche.

Luego salen diciendo que 15 milloncejos de espectadores han visto la final de una copichuela llamada Champions. Son pocos habida cuenta la comedura de coco informativa que nos dieron por tierra, mar y aire a los 40 millones de hipotéticos telecaqueros. Del Giro, por ejemplo, no dijeron ni pío así que –según sus cuentas- el ciclismo debe interesarle a los espectadores… un cero coma cero bajo cero. ¡Así hacen los números estos tenderos de la desinformación! Es su última jugada trilera: hacer creer que su interés económico, informativo, ideológico y deportivo coincide plenamente con el de los espectadores y gente de la calle. (Lo mismo afirman sobre la oferta musical, peliculera, masturbatoria, informativa y cultural con que nos crucifican cada día). De creerles al final va a resultar que la gente es idiota y sólo le gusta el  fútbol (las 24 horas, por supuesto), el reality show, las películas oscarizadas, lo que hace con sus bragas la Obregón y las paridas de cualquier mindundi disfrazado de payaso televisivo, sea en un mitin, en una isla desierta o en un plató con miles de lucecitas. ¿Pero qué hemos hecho para merecer esto? –me pregunto. Pues yo mismo me respondo en plan autogestionario: creer que la vida está encerrada y narrada en una caja tonta y dedicarle diariamente un montón de horas que ni se merece ni nos procura nada bueno para la salud y el intelecto. 

-Puñetas, que hoy se ha pasado tres pueblos; que no le van a sacar en Antena 3 ni en ninguna tele, aunque sea preguntándole alguna chorradilla en mitad de la calle…
-Ni se les ocurra a esos miembros y miembras…

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).