11 de noviembre de 2009

EL ALCORCONAZO

Dedicado a los chavales del Alcorcón por su victoria en la Copa por 4-1 ante el Real Madrid. Aunque algunos todavía no se hayan enterado, de higos a brevas el pez chico suele merendarse al grandón. Y aunque, como dice el clásico, cuando el dedo señala a la Luna el imbécil suele mirar al dedo, (frase que dedico a muchos de los medios informativos que se han volcado en denigrar al pez gordo y ningunear al pezqueñín), desde el Arco queremos esbozar una sonrisa cómplice sobre este milagrillo gracias al ingenio del estupendo dibujante del absurdo Alfons Figueras. La dedicamos, por supuesto, para vitorear a los triunfadores, no para ciscarnos en los derrotados, que bastante tienen con lo que tienen. 

¡Va por vosotros, chavalotes!


 

8 de noviembre de 2009

DAVID EL MALO Y GOLIAT EL BUENO


 
El sábado pasado se disputó en Alemania el título de la WBA de los pesos pesados entre David Haye (el aspirante) y Nicolay Valuev (el campeón). Confieso que le he perdido la pista al boxeo desde hace muchos años. Concretamente desde que fue relegado a las puertas del infierno mediático al considerar que eso de que se peguen dos tíos en un ring es un plato que nuestra civilizadísima sociedad occidental no puede digerir sin echar los higadillos al exterior. Execrable violencia, dicen los puros y arcangélicos críticos, mientras que ellos mismos y sus hijitos ven películas donde la sangre corre más que el agua o juegan con la Play a cosas audiovisuales dignas de psicópatas y asesinos en serie. En fin, que al boxeo los bien pensantes le echaron la cruz y raya hace tiempo (ahora le toca a los toros) y ahí sigue, sí, pero malviviendo en la penumbra como si fuera un deporte de apestados.

La casualidad quiso que el Puñetas leyera unas manifestaciones del aspirante Haye, horas antes de enfrentarse al campeón. “Es la cosa más fea que he visto nunca”. “Tiene un pecho realmente peludo, enmarañado y es repugnante”. "Nunca he sido un gran aficionado a tener pelo enmarañado en mi cara. Por mi talla, le llego a su pecho y la palabra para decirlo es que él no huele demasiado agradable”. "No tiene la habilidad técnica para batir a alguien tan rápido y experimentado como yo". “Lo considero una rareza de circo que está en el boxeo”. “Es asqueroso”.

Uno ya sabe por la historia que los fanfarrones abundan en el mundo del boxeo (aunque menos que en la política, ojo). Pero este tipo de insultos iban más allá de lo razonable. Lo primero que hice fue buscar el careto del campeón y ciertamente es para dar susto. Un tipo de 2,13 de estatura y de casi 150 kilos de peso. Y en efecto, más peludo que un mono. Cosa, por cierto, nada habitual en el boxeo donde los púgiles se depilan hasta el escroto. Luego encontré la foto del campeón junto al aspirante y la diferencia de estatura y de percha causan cierta hilaridad. Máxime cuando el aspirante faltón no es precisamente un Adonis. Encima es británico de Londres pero la flema y el humor típico de su país se ve que todavía no le ha dado tiempo de aprenderlo. Total, que sentí curiosidad por estos dos personajes, el David malo y el Goliat bueno pues por mucho que rebusqué por la internet no encontré ninguna grosería ni falta de educación del campeón ruso. Y es que, como dice el clásico, el burro grande suele ser más noble que el asno pequeñín.

Como para ver el combate había que pagar a Canal Pus, me quedé con las ganas de ver pelea tan desigual. El propio Haye manifestó que se había preparado para la ocasión calzando unas botas con plataforma y muelles para así poder llegar a la altura del rival. Lo cierto es que esperaba que se hiciera justicia en el cuadrilátero y que saliera de allí hecho papilla el inglesito injuriador, pero se ve que eso de que “cada cual debe tener lo que se merece” es una cosa muy antigua: el mequetrefe ganó al gigantón por puntos y hasta pudo enviarlo a la lona en un par de ocasiones. Mi gozo en un pozo.

A un boxeador de 36 años las victorias se le empiezan a poner muy difícil, máxime si tienes poca idea de técnica, eres lento y los kilos te rebosan por los cuatro puntos cardinales. Así que un día puede llegar un pobre desgraciado como el Haye y te envía al asilo. Eso es lo que más me fastidia, que un tipo mal encarado como éste (y que encima no tiene dos tortas) se haya liquidado a un gachó que será más feo que Picio pero –que yo sepa- sabe ir por la vida sin insultar ni mofarse de nadie. Quizás porque está acostumbrado a que se mofen de él. Espero que más pronto que tarde a este Haye le pongan en su sitio en el cuadrilátero: es decir, lo coloquen a cuatro patas. Lo que no logro entender es porqué la WBA no le ha multado por los insultos que ha lanzado al ya ex campeón ruso. Una cosa son las gracietas dichas en el ritual del pesaje, incluyendo las miradas asesinas en plan teatrero, y otra las “lindezas” que ha tenido que oír el gigantón del Valuev. Por una vez, qué quieren que les diga, me habría encantado que hubiera ganado Goliat.

PD: Y como no siempre triunfan los malos, Elizabeth Lambert, jugadora de la Universidad de Nuevo México, ha sido expulsada del equipo por su juego violento y marrullero. El video con sus hazañas la han convertido en súper famosa y lo mismo se forra de dólares en el futuro pero al menos no lo hará sobre el césped de un estadio de fútbol. ¿Quién dijo que sólo el boxeo es violento?

4 de noviembre de 2009

LA LEY DEL EMBUDO



Vive el Puñetas en uno de los países del mundo donde hay más leyes por kilómetro cuadrado y habitante. Se fabrican como churros, vengan o no a cuento; se interpretan como dios da a entender pues quienes las escriben adolecen de la virtud de la simplicidad y de ir al grano; la gran mayoría encierran trampas y argucias que sólo conocen los iniciados y, por si fuera poco, su cumplimiento suele ser bastante arbitrario y escaso, siendo los mayores incumplidores aquellos que deberían dar precisamente ejemplo: quienes se las inventan, interpretan o imponen a los demás. En cuestiones leguleyas somos la maravilla de las maravillas, la envidia del planeta y parte de la galaxia…

Una de esas leyes que venía circulando por el país en plan disparate era una que –ahora nos enteramos- llaman la “Ley Beckham”. Que semejante analfabeto haya dado tanto que hablar, incluyendo el aportar su nombre a una ley española, es para salir corriendo camino de Groenlandia, cuando menos. Dicha ley la parieron los políticos de turno con la idea de atraer hacia Spain a ciertas cabezas de huevo del mundo mundial (investigadores, científicos, investigadores, intelectuales de alto copete…) pero resulta que al final los únicos que se han servido y aprovechado de ella han sido los futbolistas extranjeros y sus tapaderas, los clubes que los han contratado. ¿Cómo van a venir científicos a España cuando los pocos que tenemos tienen que buscarse las habichuelas fuera de nuestras fronteras? La respuesta a la ley citada demuestra la estupidez e ignorancia del legislador así como la picaresca de los enteradillos de turno pues, según cuentan ahora las crónicas, los que venían de fuera acogiéndose a ella tributaban sólo al 24 %. Poco más o menos que si fueran pobres de solemnidad. (A este respecto, hace más o menos dos meses, recogíamos aquí la pataleta –bien razonable- del mánager general del Bayern de Múnich, Uli Hoenes, criticando el trato fiscal privilegiado que reciben los futbolistas en España, que le da a los clubes de la Primera División española una ventaja competitiva sobre el resto de Europa. ¡Qué razón tenía el muy pillín!).

Aunque, cuando recogimos la queja del alemán fuimos muy pesimistas con que el actual Gobierno cambiase dicha ley, mira tú por dónde quien tiene boca se equivoca: Don Zapatero nos da una patada en todos los morros y se atreve a mordisquear la oreja un poquitín a los millonarios del futbolín, subiéndoles la tributación al 43 %, pese a lo cual esos jugadores –los que vendrán a partir del 1 de enero de 2010- seguirán siendo riquísimos porque quienes suelen pagarles los impuestos son los clubes. Así da gusto.

En cuanto ha saltado la noticia al césped, los de la Liga Profesional del Fútbolín han puesto el grito en el cielo y en el bolsillo.  "Al fútbol español una modificación del régimen especial de impatriados le supondrá una factura de más de cien millones de euros, por lo que en el caso de ser adoptada habrá que tomar el camino de enfrentarse a esta decisión, llegando incluso a tener que parar la competición". Eso han dicho, en una huida hacia adelante que ojalá se haga realidad –quizás el personal de a pie empiece ya a darse cuenta del morro y cemento armado que gastan los clubes profesionales y sus dirigentes-. En vez de empezar a ahorrar como todo quisque (por ejemplo, no despidiendo entrenadores en cuanto se pierden cuatro partidos seguidos o llevando a los jugadores a hoteles de tres estrellas, que tampoco están mal), estos esforzados del patriotismo futbolero pretenden mantener la discriminación con los futbolistas españoles, que por el mero hecho de serlo tributan muy por encima de ese ridículo 24 % (en España, se diga lo que se diga, es una bicoca ser extranjero) y, por otro lado, quieren seguir riéndose de todos los millones de currantes  que no tienen un club o entidad que les pague los impuestos sino que han de de quitárselos del pan escaso de sus bocas para que el Estado haga de las suyas, mientras que a los dioses del balompié, ni tocarlos, que para eso realizan una labor social de la máxima urgencia histórica: meter goles entre tres palitroques pintados de blanco.

Parece que el ministro de Deportes, don Zapatero, anda más pelado que el culo de un mono y que necesita sacar dinero hasta de las piedras para que papá Estado no se hunda en la miseria y –con él- todos acabemos yéndonos a la porra. Tras la anunciada subida del IVA, que va a dejar en cueros a la clase obrera y a la de medio pelo, ahora –para compensar un poquitín- añade la guinda de unos cien millones de euros que saldrán de los bolsillos de los nuevos craks que don Laporta y don Florentín quieran incorporar a sus megaproyectos balompédicos desde el próximo año. “Con esta subida muchos de esos grandes jugadores recalarán en otros clubes de Europa” –han dicho sin rubor ni vergüenza gentes de la LFP. Por fin han desnudado a estos falsos dioses: el Ronaldo, el Ibra y otros que les precedieron han venido al Madrid y al Barça no por amor a tan lindas camisetas sino por querencia a lo de siempre: la pasta. Y cuanta más, mejor (sobre todo si es libre de impuestos y el que los paga en tu nombre lo hace en un ridículo porcentaje respecto a tus ingresos).

¿Acordará la LFP un paro empresarial en la Liga? Es capaz… Pero mientras lo meditan con la chequera algunos tontícolas pensamos que la burbuja futbolera estallará un año de estos, más temprano que tarde. Lo único que pedimos, en nuestra tontez congénita, es que cuando se produzca sus responsables no acudan llorosos ante el papá Estado a pedirle una ayudita por el amor de dios. Si yo estuviese en el lugar adecuado para tomar las medidas consiguientes, lo tendría bien clarito: iba a aumentar la densidad de población carcelaria española en cuestión de días. Y es que muchos estamos hasta las narices de que en este país siempre se inventen y apliquen las leyes siguiendo las directrices de la ley fundamental del reino: la del embudo. Lo tenemos claro: el que la hace, la paga y no puede ser que proporcionalmente pague más al fisco quien gana menos. Así de claro y así de simplísimo. El que busque privilegios de niñato rico que se vaya a vender sus abalorios más falsos que Judas a las Islas Jersey o las Caiman donde –por cierto- creo que tienen una Liga de lo más interesante...

1 de noviembre de 2009

HACER EL AMOR TAMBIÉN ES DEPORTE


Hoy el Puñetas se ha ido de puente de Todos los Santos, así que se quedan ustedes en las manos de mi suplente, Pepino Tomasoni, Doctor  en sexología y Catedrático Numerario de coitos multiculturales. Hoy, por primera vez en estos seis años del Arco, le dejo encargado para que escriba y suba a la internet el articulillo del domingo mientras que yo hago turismo por esos mundos de dios. Espero que el tío no me la líe con sus cosas…

“Si la caza y la pesca son considerados un deporte; si también se le da tal categoría al alpinismo,  al automovilismo y al ajedrez; si hasta la colombicultura es un deporte, entonces yo me apunto a que también es deporte el fornicio cuando el personal se lía en la cama –o en cualquier otro tipo de cancha- con la parienta, el pariento o el pariente. Su práctica exige un esfuerzo físico y motriz (las pulsaciones suben que no veas), se suda la camiseta y la piel, contempla un conjunto de reglas con un objetivo final (el gol-orgasmo), permite mantenerse en forma física y mental (después de practicarlo el personal se queda la mar de relajadito, como tras un partido de padel) y se mueve dentro de lo que etimológicamente significa la palabra “deporte”: descanso, placer, diversión… Lo único que no suele haber es periodistas cotillas que lo retransmitan públicamente  aunque  hay paparazzi que lo intentan todos los días, especialmente cuando lo llevan a cabo las gentes del famoseo.

Dado que hoy día todo lo que es deporte alcanza niveles de poder, influencia y privilegio bastante excesivos, todavía más a mi favor para que el fornicio, folleteo o sexualidad compartida sean considerados también como una interesante práctica deportiva. A este paso todo lo que no sea deporte va a dejar de ser considerado un hecho relevante, así que la humanidad no puede permitirse el lujo de que sus desahogos corporales con el prójimo o prójima sean ninguneados o pierdan utilidad social por no salir en los telediarios ni en los carruseles deportivos.

Dentro de esta práctica deportiva podríamos distinguir una variable “amateur”, desempeñada por la inmensa mayoría de la humanidad, y que se produce cuando su ejercicio se realiza libremente, sin trato económico de por medio, y una variable “profesional”, que se da cuando al menos una de las partes contendientes cobra una retribución dineraria o en especie. En esta variable el encuentro –a veces- puede retransmitirse al personal mediante el empleo, por ejemplo, de la técnica cinematográfica.  

Piénselo bien, amable lector o lectora, ahora que no está el Puñetas para censurarme. ¿Por qué hacer el amor no va a ser un deporte si lo es el golf o el tiro con arco? El día que todos lo tengan tan claro como yo, el mundo será más feliz y menos tontuelo… Les besa sus partes nobles  Pepino Tomasoni”.

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).