28 de marzo de 2010

EN FIN, YO NO QUERÍA, PERO...

24 de marzo de 2010

EXCELENTÍSIMO E ILUSTRÍSIMO SEÑOR MESSI


Yo es que me meo… Perdón por tan fina expresión, muy escuchada en altos cenáculos y bajas camas, pero es que ya está uno en la edad de tomarse casi todo a pitorreo en vez de agarrar cabreos de campeonato y jurar en arameo. La ultima cachondeada procede del lunes pasado, día en que algunos  periódicos, bastantes radios y todas las televisiones dedicaron elogios tan mayúsculos, tan superlativos y tan estratosféricos al señorito Messi, que uno pensaba que tanto peloteo al jugador azulgrana no podía ser sincero ni cierto.

El numerito mediático del otro día con Messi fue “demasiao”. Un genio, un astro divino, un ser de otra galaxia, el mejor jugador de fútbol que en el universo ha sido. Y todo porque llevaba dos partidos seguidos marcando goles y desequilibrando el marcador. Hombre, la cosa tiene su mérito pero no es para tanto. Porque si resulta que lo que hace este tipo son genialidades, ¿cómo calificaríamos las virguerías que realiza un cirujano con los menudillos pochos de sus enfermos?, ¿cómo tendríamos que calificar al trabajo de un bombero que salva una vida humana a punto de achicharrarse? ¿cómo deberíamos llamar a lo que realiza un oscuro grupo de investigadores en un laboratorio, cuando logra descubrir medicamentos que salvan vidas o inventa cacharros que harán la vida más cómoda a una gran parte de la humanidad?

¿No es obsceno llamar, con unas letras así de gordas, “ser superior” a un futbolista que será muy bueno pero lo suyo no deja de ser una vulgar faenilla si la comparamos no ya con profesionales como los citados más arriba si no con otras figuras del balón que fueron excelentes en su momento?  ¿No es obsceno (y una mentira como una catedral) titular “Ya es el mejor de la historia”, señalando que “ya ha superado a leyendas como Maradona, Cruyff y Pelé”, cuando nuestra Ilustrísima sólo tiene 22 añitos y su historial todavía está a medio hacer? ¿Qué gilipollez es esa de afirmar que “Messi es infinito” o que “Messi convierte el fútbol en arte”?

De verdad, que me meo… vaya, que me estoy meando leyendo y escuchando a todos estos memos y cantamañanas que ensalzan hoy a Messi cual si fuera un Dios pero que mañana, cuando vengan mal dadas (que vendrán, es ley de vida) no dudarán en ponerlo a parir. Tan malo es pasarse como no llegar y últimamente hay medios desinformativos que se están pasando cuatro pueblos en sus valoraciones. Messi será muy bueno en lo suyo, pero lo suyo no deja de ser una total y absoluta INANIDAD. Y ahora, perdonen que acabe hoy tan pronto pero es que mi vejiga urinaria está a rebosar por culpa de tanta gansada como se ha dicho y escrito esta semana sobre su Excelentísima Ilustrísima. ¡Ave, Messi!   (Menos mal que el chaval va de prudente y modesto por la vida…) 

21 de marzo de 2010

UN DEPORTE DE PAZ

Ea, ñores y ñoras. El Puñetas está ya harto de tanto deporte competitivo, tanta conflictividad en los estadios, tanto soponcio porque nunca gana su equipo favorito (que es ninguno), tanto error arbitral, tanta gentío perdiendo la chaveta por un golete o una canasta, etc. Así que hoy me he dicho:

-A ver, Juanillo, un deporte que sea la mar de pacífico, tierno, donde todo sea un remanso de tranquilidad y armonía. Un deporte que no cause ninguna preocupación, ningún desasosiego, ningún peligro para el corazón. Y que sea baratito de practicar, oyes.

Tiré de archivo y escogí el que mejor va a mis nuevas exigencias: la colombicultura.

-¿La cultura de Cristóbal Colón? –salta el becario del blog, mal hijo de la Logse.
-No, majadero, el cultivo de la paloma, o la cría de la paloma, que es más de lo “mesmo”…

Sí, ñoras y ñores. El deporte que andaba buscando. Y muy practicado por las Españas, y parte del extranjero, según he comprobado en la interné. Tranquilo, sin riesgo físico y hasta sostenible. El día que Míster Zapatero se entere de la existencia de la colombicultura, la nacionaliza y la fija como estandarte del deporte ecológico, amigable, solidario y, claro, sostenible. No estoy de cachondeo, futboleros y formuleros guán. Escribo con mis facultades plenas al 120 % y siendo muy consciente de lo que digo. Ya está bien de tanto pan y circo, de tanto deporte alienante, de tanto nacionalismo y localismo usando una camiseta deportiva como pretexto. Ya está bien de tanto diario y telediario que no hacen más que hablar de pelotas, balones y gasolina. La colombicultura ya estaba aquí cuando ellos llegaron y seguirá estando en el futuro de los tiempos aunque les pese a los que sólo buscan en el deporte sangre, sudor y lágrimas.

-Bueno, corta el rollo, Puñetas y explícanos qué demonios es la colombicultura, que se me hace la boca agua… -otra vez salta el becario, ávido de emociones fuertes.
-Pues aquí te dejo (les dejo, carísimos lectores) varios enlaces sobre el particular. Quiero ser objetivo. Decidan ustedes mismos tras dejarse caer un rato por ellos. Yo me voy a comprar un par de pichones para empezar a entrenar cuanto antes…

Qué es la colombicultura   

La colombicultura, un deporte apasionante

Ley de protección de la colombicultura y el palomo deportivo (Comunidad Valenciana)

17 de marzo de 2010

LO QUE FALTABA


Éramos pocos y parió la abuela. “En la localidad Jesús María –900 kms al noroeste de Buenos Aires- hay un club social y deportivo “Che Guevara”. Tiene entidad jurídica y sus equipos compiten en las categorías de primera, reserva, sub 17 y sub 12 de la liga de provincia de Córdoba. Tiene unos 70 jugadores que entrenan dos veces a la semana y juegan los sábados o domingos”.

Como no podía ser de otro modo, las camisetas son rojas y lucen la inconfundible estampa del Che en el pecho. En su espalda, su famosa leyenda “Hasta la Victoria, siempre”. La presidenta del club, doña Mónica Nielsen, es una guevarista total. Faltaría más. “Siempre trato de inculcar el Che y sus ideales a los pibes. Él era un apasionado de los deportes, jugaba al fútbol, al golf y era un gran jugador de rugby. Hasta hizo las veces de periodista deportivo”. Joé, qué bien.

Esto de que el deporte se use para comer el coco de los pibes y chaveas me resulta bastante obsceno, pero deben ser recelos de viejo. Al fin y al cabo todos los gobernantes que en el mundo han sido, fuesen revolucionarios –ninguno- o conservadores –todos- (un revolucionario deja de serlo en cuanto se dedica a gobernar un país y una sociedad), siempre han intentado arrimar el ascua educativa a su sardina ideológica. Eso sí, unos lo han hecho por lo bajini y otros no han tenido el más mínimo pudor en expresarlo a voz en grito. Si ya lo dijo el mismo Ché, según la presidenta: “La arcilla fundamental de nuestra obra, es la juventud”. Arcilla… Te doblo por aquí, te estiro por allá y et voilá, ya tenemos un monigote a nuestra imagen y semejanza. De eso también saben mucho los señores de la sotana. A ellos también “les gratifica el alma”, como a doña Mónica, el conseguir chavalotes con sus mismas particulares ideas.

No había caído el Puñetas en el enorme campo que tiene el deporte para la manipulación del cerebrín infantil, tan moldeable, tan arcilloso. El sistema educativo y los medios propagandísticos, junto a la industria del ocio, no son bastantes. El deporte podría dejar de ser el pariente pobre, ideológicamente hablando, e ir hacia niveles más ambiciosos de adoctrinamiento y modelamiento de las ideas. Hace unos años alguien del Vaticano, al comprar un club para hacerlo más “ético”, dijo: "Deseamos resaltar el verdadero significado del deporte. El fútbol debe volver a ser un instrumento de la educación y no apuntar a intereses económicos". No lo dijo pero todo el mundo entendió que se refería a la educación católica, porque no creo que estuviera pensando en una educación laica, aconfesional, atea o simplemente plural y abierta a todas las ideas y religiones.

Dice doña Mónica una cosa muy interesante: ”El deporte es un derecho humano: practiquémoslo”. Claro que, luego, aclara: "Acá viene cualquiera y no se le exige que comparta la ideología". Pues le alabo el detalle porque ya estaba echando leches sobre su manera tan peculiar de concebir un club de infantes y jóvenes. Uno, en su ingenuidad, preferiría pertenecer a un club deportivo donde la ideología política tuviera que aparcarse en la puerta. Francamente, no creo que para meter un gol haya que hacerse guevarista o leninista o liberal. Sí, ya sé que algunos opinan que todo es política, pero deberían hacérselo mirar en el psiquiatra: obsesión enfermiza con delirios de grandeza.

Una cosa es que la política quiera aprovecharse del deporte para llevar el agua a su molino en algunas situaciones y otra muy distinta es que éste deba dejarse hacer e, incluso, convertirse en una variante más de la política, como ha ocurrido y ocurre en los países totalitarios (algunos democráticos están empezando a imitarles: deporte de Estado). Ya bastantes zorros y zorras hay en el gallinero del deporte más o menos aséptico como para que encima le añadamos una ideología concreta. Quizás en un futuro, quien sabe, la Champions la jueguen el PSOE C.F, el Real PP y el Racing de Izquierda Unida. Sólo eso nos faltaba para echar la pota y los higadillos por nuestra boquita de piñón. Por lo demás, aplaudimos la labor social de doña Mónica, a la que animamos a que se deje de politiquerías y zarandajas e inculque en sus retoños sólo simplezas. Por ejemplo, la importancia del deporte para lograr mejorar la salud, fomentar la amistad y conseguir el placer del entretenimiento. Todo lo demás son cuentos.

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).