Publicado por Juan Puñetas a las 11:22 PM
| Conozco familias que lo tienen muy claro: si al niño o niña les da por jugar al tenis o al fútbol, pues vale, pues qué bien, pues lo mismo hay suertecilla y nos salen unos ases y nos jubilan bien pronto. Pero si el muñeco o muñeca resulta que sale un poco rarito/a y dice que lo suyo es la piscina, la cancha de voley o el tenis de mesa, entonces faltan palabras en el diccionario para justificar que lo primero son los estudios, lo segundo el sentido común y lo tercero el nanay de la nana. -Niño, ¿el tiro con arco?, pero ¿tú estás majareta? (TAMBIÉN EXISTEN OTROS DEPORTES. Publicado el 12/09/2005) |
| Ronaldinho quería ser dentista. Deco, lotero. (Le queda como consuelo que mete muchos goles de potra o suerte). Villar no iba para nada, por eso ahora es presidente de la Federación Española de Fútbol. Luis Aragonés quería ser sabio, pero al final se quedó en monosabio nacional, previo paso por la escuela Curro Romero del Atlétic de Madrid y la escuela de cine del Colegio de Entrenadores. Fernando Alonso, nuestro flamante campeón de Fórmula I, aspiraba a ser taxista hasta que se convenció (chico inteligente) que arriesgaba menos su vida metiéndose a piloto de carreras. (EQUIVOCADOS DE DEPORTE Y PROFESIÓN. Publicado el 16/12/2005) |
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