EL PASEÍLLO DE LA ANTORCHA - EL TENISTA QUE SE EQUIVOCÓ DE DEPORTE
EL TENISTA QUE SE EQUIVOCÓ DE DEPORTE. Pertenezco a una vieja generación que alardeaba de que el tenis era un deporte de caballeros y de señoritas. Hoy día ha cambiado tanto la cosa que si solo atiendes al sonido te puedes creer que están proyectando una película pornográfica, a tenor de los gemidos de más de uno/a, o si lo ves puedes pensar que aquello es un desfile de modelos con raqueta al hombro. Sí, hubo tenistas que no destacaron precisamente por su deportividad, a pesar de sus genialidades: un tal John McEnroe, por ejemplo. Pero eran excepciones. Hoy sigue siendo un remanso de paz comparado con otros deportes salvo casos como el del ruso Mijaíl Youzhny, situado entre los veinte primeros jugadores del ranking, que el otro día mostró su cara más hosca y violenta. Tras perder un punto en su partido con el español Almagro en una ronda del Master de Miami, se arreó con la raqueta hasta tres veces en la cabeza. Aunque el tipo sea un borde y la tenga muy dura, se hizo una señora brecha y empezó a sangrar. Mami, pupita. Y allá que el partido tuvo que interrumpirse para que el niñato fuese atendido por las asistencias médicas. Para el Puñetas, lo que se ha vendido en medio mundo como una divertida anécdota, es algo muy serio: a este tío tenían que haberlo descalificado tras su agresiva actitud. El público debería haberle abroncado hasta que al menos le hubiese perdido perdón así como al rival. Es lo menos que se merecía. Lo más, una sanción ejemplar por parte de la Federación Internacional. Su comportamiento violento, aunque fuese contra sí mismo, es inaceptable en una cancha de tenis. Sin embargo, se ha ido de rositas (que nosotros sepamos) y hasta ganó finalmente el partido. Su rival argumentó que aquel incidente acabó descentrándole. Más bien pensó que sería su cabeza la que podría estar en peligro de no ganar el ruso. El citado McEnroe maldita la gracia que hacía con sus maleducadas protestas y raquetazos al suelo. Lo de este Mijaíl roza la majadería más majadera. Me parece que se ha equivocado de deporte.
4 comentarios:
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Gracias, amigo, por la oferta pero no tengo la intención de salir de pobre. Por otro lado veo que habla en su bitácora de una "bioprogramación" milagrosa y del subconsciente. NI creo en los milagros ni el subconsciente es uno de mis artistas preferidos. A ver si con otros bitacoristas hay más suerte, don Gricelio...
Pues menos mal que era tenis. Si llegan a estar haciendo tiro lo mismo se salta la tapa de los sesos. Por favor, que alguien le dé un valium a este tío antes de saltar a la cancha (¡ah!, no, que está prohibido y es una droga deportiva —debe ser un betabloqueante por lo menos—).
Bueno, en previsión de que esta actitud vaya a más, aconsejaría que pusieran vallas alrededor de la cancha. Pero no en el sentido de los campos de fútbol; más bien como si de una jaula para leones se tratara.
Imagina a alguien jugando con el puntero láser ese que se está poniendo de moda para incordiar a los futbolistas. El tipo éste salta y le parte la raqueta en las narices (y no haría mal, no, pero es que no sería muy correcto que digamos).
Que esto del tenis se está poniendo un poco tenso, en comparación con la época del glamour británico.
Sobre la antorcha, mejor me estoy calladito, que si digo lo que pienso a lo mejor me juzgan por felón, obsceno y polémico. Qué pena que Pepe Rubianes no comente aquí para que les diga donde se tienen que meter la antorchita, a ver si les explota y… Bueno, ya sabes como acaba la famosa frase.
Cuando busqué varias fotos del amigo para hacer la viñeta ya tenía escrito el articulillo y no era cosa de cargar las tintas, pero viéndole "disparar" con la raqueta, hacer el saludo militar con ella y darse raquetazos con el instrumento, tengo para mí que al tío le va la marcha. Militar, por supuesto...
Respecto a la antorcha, me parece que estás calladito porque presientes que el espectáculo no ha hecho más que empezar y amenaza grandes tardes de gloria.
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