8 de febrero de 2009

¡PEDAZO RUEDAS DE PRENSA!


El otro día, con la desvergüenza que las caracteriza, algunas teleles mostraron al respetable (al que respetar, respetar, lo que se decir respetar, no respetan nada) un pedazo de la rueda de prensa de Guardiola ante los chicos de la ídem catalana, donde el sector crítico anda desaparecido en combate desde hace años (basta echarle una ojeada a los periódicos, radios y telecacas autóctonas de aquella región, comunidad, país o cortijillo) y donde parece que el sector chirigotero ha crecido cantidubi dubi da en los últimos años. El fragmento publicitado mostraba la voz de un periodisto  y el serio careto del exitoso entrenador azulgrana. Ojito al parche, aunque escribo de memoria:

-Señor Guardiola, imagínese que es usted entrenador de un equipo que está segundo en la clasificación y que va a 12 puntos del líder. ¿Qué le diría usted a sus jugadores?

Como don Josep no parece que tenga entre sus enormes cualidades públicas la retranca, el cachondeo y la mala leche, este Puñetas le va a prestar estas maravillosas cualidades en según qué casos (por ejemplo, para responder a periodistas algo tontunos) para que les responda como es debido y no como lo hizo el camarada.

-Pues le diría a los jugadores que hay que seguir, intentando alcanzar al que va delante, que es su obligación.

No, yo no hubiera contestado esto. Se me ocurren hasta tres respuestas a la pregunta tontaelhaba del periodista de turno, al que no deben haberle enseñado en la Facultad o en la calle que cuando no se tiene nada inteligente que preguntar lo mejor es callarse. Algunos, por no tener, no tienen ni sentido del ridículo.

RESPUESTA SALVAJE Y DIRECTA A LA YUGULAR:
-Vamos a ver, señor periodista. ¿Usted me toma por idiota o el idiota es usted? ¿Cómo se le puede ocurrir hacerme semejante pregunta? ¿Usted qué haría si fuese un policía y viese a 200 metros que un ladrón acaba de robar una cartera y sale huyendo? Como está tan lejos, lo dejaría marchar y se iría al bar de la esquina a tomarse unos chatos de vino, ¿no? ¿Sería usted un buen profesional si hiciese eso? ¿Y qué espera que haga yo en la hipótesis gilipollesca que me ha planteado: irme con los jugadores de cubatas por las noches o entrenar hasta la muerte para intentar cumplir con nuestro deber y, si se puede, alcanzar al líder? ¿Pero en qué mundo estupidizado vive usted? Deme el teléfono de su director, que voy a llamarle para que lo despida, o al menos, no le envíe a estas ruedas de prensa estúpidas donde casi nunca hay nada que decir y que sólo sirven para perder el tiempo y la paciencia. 

RESPUESTA IRÓNICA Y POR LOS CERROS DE ÚBEDA:
-No sé qué haría en esa ocasión. Quizás me suicidaría, escribiendo primero una carta acusando de mi muerte al equipo que va en primera posición. Quedaría tan conmocionado que los siguientes partidos los perdería -recuerde lo que le pasó al Barça hace años con el  secuestro de Quini- y con un poco de suerte lo mismo el mío lograba empatarle o superarle en la clasificación. Sería un triunfo post mortem tan importante como el del Cid Campeador que –como habrá leído en alguna revista de la Facultad de Periodismo- ganó una batalla después de muerto.

RESPUESTA TAMBIÉN TONTUNA Y POLÍTICAMENTE CORRECTA:
-Pues mire usted, ese equipo al que me liga hipotéticamente, es el Real Madrid y como puede comprender, este servidor jamás, óigame bien, jamás lo entrenará porque yo soy culé hasta en el carné de identidad. Le repito, jamás podría ser entrenador del equipo rival de mi glorioso Barça, así que su pregunta no puede ser respondida. Ahora, si usted se refiere por casualidad a otro equipo diferente (pongamos que al Manchester United), entonces ya se puede figurar cual es mi respuesta a su inteligente pregunta.

5 de febrero de 2009

FOTEANDO


Hoy estamos en huelga de teclas caídas en solidaridad con los que no saben escribir a máquina. Así que aprovechen que les dejo de dar la paliza escrita para visionar los siguientes enlaces sobre cinco grandes acontecimientos deportivos.  Maravillosas fotos a gran tamaño para disfrutar durante un buen rato.

* TOUR DE FRANCIA - 2

Que disfruten las vistas...

3 de febrero de 2009

AGUIRRE, OTRO MÁS A LA CAZUELA

Vaya por delante que al Puñetas le importa un pimiento que el Atletico de Cerezo cese al entrenador Aguirre o que el Sevilla lo haga con Jiménez o el Betis con Chaparro. Los entrenadores tienen lo que se merecen (ya son muchos añitos de estar haciendo el canelo) y a este paso sobrarían en los equipos si no fuese porque son el pararrayos de los directivos, que así salvan el pescuezo ante las furibundas críticas de los acríticos aficionados e hinchas. Todo sea por seguir chupando palco todos los domingos y salir en las televisiones cada dos por tres cantando la gallina. Pero sorprende que ni en tiempos de crisis económica (hace cuatro días el Atlético iba el tercero, ahora va el séptimo y dentro de cinco noches podría haber regresado al tercero) los clubes españoles abandonan sus clásicas políticas despilfarradoras. Al entrenador que echan tienen que pagarle, al menos una parte del contrato, y al que fichan también deben soltarle su buena pasta. ¿Y todo para qué? Para que dentro de unos meses o un año vuelvan a echar al nuevo y así sucesivamente hasta el desmadre total. 

Viven los jerifaltes y aficionados furboleros en un estado de excitación permanente, fomentado por mentirosillos periodistas de medio pelo y navaja. Llevaban echando a Aguirre casi desde que lo ficharon, aguantó lo que pudo pero cinco partiduchos perdidos uno detrás de otro es algo que los buenos paladares atléticos no pueden soportar. Así llevan casi desde los tiempos inmemoriales, sin comerse una rosca, pero quemando entrenadores a troche y moche. Les debe sobrar el dinero a los clubes (y a sus aficionados gritones, que son los primeros que exigen rodar cabezas, cual niños caprichosos) y no les importa a algunos tener tres o cuatro entrenadores de la nada al año. Y escribo “de la nada” porque, a fin de cuentas, ¿qué van a hacer los pobres en el escaso tiempo que les dan, siempre con el filo de la navaja en el gaznate? Pues suelen hacer habitualmente lo que haría cualquiera  en esas condiciones: ir tirando o nada. Eso sí, se largan normalmente con muy buenas palabras (“me voy de un grandísimo club” –Aguirre dixit; “es un entrenador y una persona fantástica” –farisea Cerezo) pues los unos se llevan una buena liquidación por el derribo y los otros acallan broncas y patadas en las espinillas durante un par de meses. ¡Aquí ni dios sabe lo que es trabajar a largo plazo! Sarna con gusto no pica y directiva que tira el dinero a espuertas contratando entrenadores como si fueran coches de alquiler ya se enterará de lo que vale un peine, pero a los que estamos por encima del bien y del mal en estas cosas fangosas, nos resulta increíble tanto disparate, tanto derroche y tanta tontura. ¿Adivinan cuánto tiempo durará el nuevo contratado atlético? ¿Desean saber cuántos titulillos conseguirá el amigo? Pues los mismos que el que ahora echan, y que el anterior y que el anterior y que el anterior y que…

Ay, señor, cómo les sobra el dinero… y cómo les encanta huir hacia delante para no ir a ninguna parte, quiero decir, para seguir en el mismo sitio. Allá las películas de cada cual. (Hace poco era el Español y antes el Almería y el Osasuna y…: la estupidez es altamente contagiosa). Dice la experiencia científica pertinente que el cambio de entrenador no soluciona nada más que la patada en el culo a los presidentes de los clubes, cosa que tampoco entiendo, la verdad, pues el futbolín es un deporte tan rudimentario que en realidad nadie tiene la culpa de nada, sólo la maldita pelotita cuando le da por entrar o no en las porterías rivales. (Es lo que dicen los protagonistas del invento, que conste). Pero bueno, el caso es rodar cabezas y tirar dinero a la basura hasta que la burbuja futbolera reviente y luego nadie encuentre explicación alguna al catacrack. Pues adelante, mis muchachos, seguir así que vais a llegar muy lejos….Luego tendréis el morro de pedir dinero público para vuestros enjuagues privadísimos… Ya te digo, es que miro la carita de Guardiola, el exitoso entrenador actual del Barcelona y es que el hombre ni se lo cree. ¿Apuestan cuánto tiempo tardan en echarlo en cuanto vengan mal dadas durante cinco partidos seguidos?

1 de febrero de 2009

NADAL, FEDERER, EL TENIS Y LA CUATRO


Hoy domingo, a las 9,30 de la mañana, puntual como un reloj suizo, el Puñetas se desparramaba en el sofá dispuesto a no perderse ni mijita del primer encuentro en la cumbre de esta temporada: un inédito Nadal-Federer en la final del Open de Australia, tierra de canguros y de buenísimos tenistas. El tenis es uno de los pocos deportes que han conseguido evolucionar de acuerdo a los tiempos modernos, con sus descansos para que el televidente pueda ir al retrete o al frigorífico, con su ojo de halcón para ayudar a los árbitros en la dificilísima tarea de comprobar si una pelota que va a 200 kms/h ha entrado o no en un cuadradito o reduciendo el número de sets –excepto en los más grandes torneos- para no aburrir al personal, a las ovejas y a las televisiones. Un deporte en que arrean zurriagazos chicas despampanantes, con sus grititos y todo, y mozuelos musculosos aunque habitualmente inteligentes. Nada que ver con otros deportes todavía instalados en el Pleistoceno.

Asistir a un Nadal-Federer ha dejado de ser -para gente como el muá- una cita deportiva emocionante para convertirse en un libro abierto sobre el tenis. Me da igual quien gane porque yo no gano nada con ello, salvo disfrutar de un bello espectáculo, repleto de buena educación, de jugadas increíbles, de tomas y dacas, de vidilla placentera en estado puro. Cada cual suele tener su preferido, pero a muchos no les duelen prendas en aplaudir jugadas geniales del otro jugador. Muchos aspiramos a que el encuentro se alargue todo lo posible para que la historia no finalice, se haga más épica en el triunfo y nos proporcione mayor gustazo. ¡Sí, a algunos nos importa un carajo quien gane, y sin embargo nos lo pasamos pipa con esos dos tipos arreándose zurriagazos a diestro y siniestro! Luego, si gana Rafaelito, pues qué bien, uno al menos que no está en crisis en este país de crisis permanente, gracias al cual los políticastros y periodistillos se ponen las medallas del “hemos ganado” como si ellos tuviesen algo que ver en el invento. Pobrecicos…

Como era previsible, el encuentro de hoy fue de altísimo nivel aunque el partido de la semifinal entre Nadal y Verdasco le ganó en intensidad y emoción, pero es que da la sensación que –desde hace un año- el suizo se encoge mentalmente en los instantes decisivos, ante la fortaleza y osadía mental del manacorí. Pero, oigan, ni en los momentos de más intensidad pierden estos tíos el fair play, las buenas maneras, el árbitro principal hasta sonríe en las jugadas polémicas y ya sólo falta que esos locutores televisivos ignorantones se callen y prediquen también con el ejemplo. Esta vez era la Cuatro la cadena del WC que emitió el partido y, conociendo el percal, este menda lerenda apagó la voz de la tele desde el minuto uno, no dispuesto a escuchar ni un segundo la verborrea habitual del Carreño y Cía así como los chistecillos tontorrones con que suelen adornarse habitualmente.  No era cosa que me amargaran la mañana. Sólo hacia el final del encuentro –cuando ya se veía venir que Rafaelito se llevaba la Copichuela- me dio por darle voz a estos paletos del tenis, escuchando frases tan edificantes como que Nadal le tiene tomada la medida a Federer así que mejor sería que el suizo ni se presentara en algunos torneos. Locutores, no; hinchas de tomo y lomo y como tales, ni objetivos ni educaditos. Por allí andaban también Santana y Sánchez Vicario, que abusaron de tópicos hasta reventar de placer.

Luego, acabado el frenesí, tras la victoria nadalesca, vinieron los discursitos de los unos y los otros  y esas felicitaciones a todo el mundo, al adversario en primer lugar, a los técnicos que le hacen a uno la puesta a punto, a los recogepelotas, a las casas patrocinadoras… Los jugadores no continúan el laudatorio alabando hasta a las señoras de la limpieza porque ya sería demasiado rato con el micro en la boca y podrían perder el avión que les llevará al siguiente torneo. Y ese público,  jodé, ovacionando al perdedor, que esta vez se puso a llorar a moco tendido por tanta emoción, y felicitando al ganador, que ni lo necesita porque la victoria le pone más feliz que unas castañuelas.  De verdad que, excepto en la Davis, donde triunfa el chauvinismo y la mala baba –porque andan por medio las tontunas patrioteras de los equipos- el tenis es un deporte en que uno puede llevarse al estadio a los críos sin miedo a que escuchen necedades del público ni ordinarieces de los jugadores, ni presencien polémicas arbitrales ni injusticias (aquí siempre gana el mejor). Y encima no acabas con los oídos echando humo de estar escuchando durante casi dos horas a una tribu de vocingleros que habitualmente sólo acude al evento deportivo para primero, insultar a los rivales y, segundo, animar a los pretendidamente “suyos”. 

Ya digo, salvo los diálogos de los periodistos patrioteros que retransmiten el encuentro, lo del Nadal-Federer, siempre es para nota. ¡Y que dure!

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).