¡PEDAZO RUEDAS DE PRENSA!
El otro día, con la desvergüenza que las caracteriza, algunas teleles mostraron al respetable (al que respetar, respetar, lo que se decir respetar, no respetan nada) un pedazo de la rueda de prensa de Guardiola ante los chicos de la ídem catalana, donde el sector crítico anda desaparecido en combate desde hace años (basta echarle una ojeada a los periódicos, radios y telecacas autóctonas de aquella región, comunidad, país o cortijillo) y donde parece que el sector chirigotero ha crecido cantidubi dubi da en los últimos años. El fragmento publicitado mostraba la voz de un periodisto y el serio careto del exitoso entrenador azulgrana. Ojito al parche, aunque escribo de memoria:
-Señor Guardiola, imagínese que es usted entrenador de un equipo que está segundo en la clasificación y que va a 12 puntos del líder. ¿Qué le diría usted a sus jugadores?
Como don Josep no parece que tenga entre sus enormes cualidades públicas la retranca, el cachondeo y la mala leche, este Puñetas le va a prestar estas maravillosas cualidades en según qué casos (por ejemplo, para responder a periodistas algo tontunos) para que les responda como es debido y no como lo hizo el camarada.
-Pues le diría a los jugadores que hay que seguir, intentando alcanzar al que va delante, que es su obligación.
No, yo no hubiera contestado esto. Se me ocurren hasta tres respuestas a la pregunta tontaelhaba del periodista de turno, al que no deben haberle enseñado en la Facultad o en la calle que cuando no se tiene nada inteligente que preguntar lo mejor es callarse. Algunos, por no tener, no tienen ni sentido del ridículo.
RESPUESTA SALVAJE Y DIRECTA A LA YUGULAR:
-Vamos a ver, señor periodista. ¿Usted me toma por idiota o el idiota es usted? ¿Cómo se le puede ocurrir hacerme semejante pregunta? ¿Usted qué haría si fuese un policía y viese a 200 metros que un ladrón acaba de robar una cartera y sale huyendo? Como está tan lejos, lo dejaría marchar y se iría al bar de la esquina a tomarse unos chatos de vino, ¿no? ¿Sería usted un buen profesional si hiciese eso? ¿Y qué espera que haga yo en la hipótesis gilipollesca que me ha planteado: irme con los jugadores de cubatas por las noches o entrenar hasta la muerte para intentar cumplir con nuestro deber y, si se puede, alcanzar al líder? ¿Pero en qué mundo estupidizado vive usted? Deme el teléfono de su director, que voy a llamarle para que lo despida, o al menos, no le envíe a estas ruedas de prensa estúpidas donde casi nunca hay nada que decir y que sólo sirven para perder el tiempo y la paciencia. RESPUESTA IRÓNICA Y POR LOS CERROS DE ÚBEDA:
-No sé qué haría en esa ocasión. Quizás me suicidaría, escribiendo primero una carta acusando de mi muerte al equipo que va en primera posición. Quedaría tan conmocionado que los siguientes partidos los perdería -recuerde lo que le pasó al Barça hace años con el secuestro de Quini- y con un poco de suerte lo mismo el mío lograba empatarle o superarle en la clasificación. Sería un triunfo post mortem tan importante como el del Cid Campeador que –como habrá leído en alguna revista de la Facultad de Periodismo- ganó una batalla después de muerto. RESPUESTA TAMBIÉN TONTUNA Y POLÍTICAMENTE CORRECTA:
-Pues mire usted, ese equipo al que me liga hipotéticamente, es el Real Madrid y como puede comprender, este servidor jamás, óigame bien, jamás lo entrenará porque yo soy culé hasta en el carné de identidad. Le repito, jamás podría ser entrenador del equipo rival de mi glorioso Barça, así que su pregunta no puede ser respondida. Ahora, si usted se refiere por casualidad a otro equipo diferente (pongamos que al Manchester United), entonces ya se puede figurar cual es mi respuesta a su inteligente pregunta.






