20 de febrero de 2008

¿NO VA MÁS? - CHURREROS

¿NO VA MÁS? El Instituto de Investigación Biomédica y Epidemiológica del Deporte en Francia ha publicado un amplio estudio en el que afirma que dentro de 20 años no habrá más marcas deportivas porque "se habrá alcanzado el límite de las capacidades fisiológicas de la raza humana". O sea, que estamos tocando fondo. Por ejemplo, considera biológicamente imposible que un velocista corra algún día los 100 metros en 9 segundos sin ayuda. Mientras que hace casi cien años los atletas funcionaban al 75 % de sus capacidades fisiológicas, hoy día lo hacen al 99 %. El dopaje puede alterar este modelo (quizás lo viene haciendo desde hace años), pero no hay vuelta de hoja: estamos cerca del fin. Incluso el estudio sugiere un cambio de unidades para seguir manteniendo un poco la ilusión de los récords: medir en milésimas de segundos, en gramos… No es mala idea que el próximo record del mundo de lanzamiento de peso supere en un milímetro al anterior. Claro que llevar al límite de su capacidad al cuerpo humano (con lo que representa de riesgo y de lesiones el deporte de élite) para hacerlo en tan ridícula medida puede sonar a chifladura total pero, o el kiosko sigue abierto (aunque sea vendiendo ilusiones infinitesimales) o lo cerramos por defunción. Piensa el Puñetas, sin embargo, que todavía hay una posible mejora con el doping no detectable y con la llegada de virguerías tecnológicas aplicadas a las pistas y a los materiales fungibles. Ya saben: camisetas que disminuyan el rozamiento con el aire, zapatillas que eleven la velocidad cinética del corredor, piscinas con agua tratada para que oponga menor resistencia al nadador, pistas de atletismo de piso más deslizante… Tecnología punta al servicio de una milésima de segundo o de un gramo de más. Claro que otra alternativa nada desdeñable sería la del atleta cibernético: esa intervención médico-quirúrgica de los atletas con posibilidades para dotarles de recursos propios añadidos. Igual que Filomena o Ataúlfo pasan por el quirófano para mejorarse las tetas, la nariz o las adiposidades, porqué no pensar que puedan hacerlo muy pronto para elevar su resistencia aeróbica, ver más allá de lo normal, aumentar sus poderes extrasensoriales o vaya usted a saber qué nuevo invento. El circo del espectáculo deportivo quizás todavía no ha dicho su última palabra.


CHURREROS. “Luis Aragonés, a quien Pablo Aranda definió en un golpe de talento como ese señor que los domingos tenemos delante en la cola de los churros, le está poniendo vida al opio del pueblo. Aragonés no corta el género con polvo de talco o tiza, que es lo que hacen los peloteros cuando se ponen delante de un micrófono y nos intentan explicar dentro de sus luces que el mundo es redondo. No, Aragonés está mejorando ese opio con añadidos que parecen traídos propiamente de las altiplanicies colombianas, donde fecunda la cocaína pura, el estímulo de los viejos dioses. Siempre ha tenido el Sabio de Hortaleza predilección por ese adobo inconformista, protestón y medio corsario, y en los últimos tiempos la veta la ha encontrado en Raúl. Con ese cuento y esa pasión colectiva a cuestas pasó esta semana por Málaga, y aquí acabó de destaparse pidiéndole a la Federación -como los viejos pistoleros que peleaban solos contra un sheriff corrompido y toda su ralea de ayudantes, banqueros y pichaflojas- que fuese a por él, que lo echase a la calle de una vez, que eso era lo aconsejable. Mientras, Raulito ejerce de chico comprensivo y habla de integración y del bien de España, como si fuese un político en campaña, haciéndose el empalagoso y cansándonos mucho, porque uno está muy cansado de esa actitud y de esos cortadores de hierba por lo bajo, sin ruido y sin vergüenza”. (Fragmento del artículo publicado por Antonio Soler en el Diario SUR un día 10 de febrero del año que peligrosamente vivimos. Gracias, maestro…)

3 comentarios:

la aguja 29/2/08, 1:26  

De hecho ya se está haciendo hincapié en eventualidades como "la mejor marca del año", que hace unos pocos años (pocos para ti o para mí, que para algunos lanzados que creen que saben de deporte es tanto como el total de su vida) carecía de interés entre los seguidores.

Veo complicado lo de medir ciertos lanzamientos en milímetros. Tal vez la jabalina, con "punta", sí se preste a ello, pero el disco o el peso ya me dirás qué parte miden. Deberían entintarlos y mirar dónde queda la mancha en su primer impacto en el suelo.

La obsesión por las plusmarcas, herencia del deporte decimonónico, irá pasando de moda. Y tal vez esos deportes vayan cayéndose poco a poco del gusto de las gentes. No es menos cierto que los deportes de enfrentamiento directo donde las plusmarcas son más bien personales o de equipo (tenis, rugby, balonmano) ya gozan de gran popularidad entre el común.

Sobre el asunto de los churros te diré que el asunto de Luis, Raúl y el europeo se va a decidir en el cómo se lo digan al "Sabio". Si se lo imponen, va a ser que no. Genio y figura…

Juan Puñetas 4/3/08, 1:12  

No me seas anticuado, Aguja. Lo de medir no es problema. Hay hoy día unos aparatejos que, a ojo de buen cubero pero fielmente, y sin necesidad de metro alguno, simplemente por láser, dicen la medida exacta y se quedan tan panchos. Si desapareciesen las plusmarcas no sé yo si la gente encontraría muy emocionante ver a unos tíos y tías corriendo sobre el suelo o en una piscina sin más objetivo que llegar a la meta y decir adiós, que os vaya bien.

Claro que habría otras formas de organizar las competiciones, quizás hasta más divertidas. Hacerlo en pelotas, por ejemplo. Yo tengo varias ideas autorizadas para menores de 6 años pero hasta que no las patente no pienso exponerlas en público que luego unos cardan la lana y otros, mala leche, se llevan la pasta.

Respecto a los churros pringosos, la verdad es que tengo un empacho que no puedo con ellos. Donde se ponga una ensaladita de escarola con un ramito de perejil para adornar...

la aguja 6/3/08, 0:56  

Pues hablando de esos aparatejos tan "modelnos", se me ha ocurrido una maldad.

En este mundo traidor, en el que nada es verdad ni mentira, sino según el color de la pela con que se mira, ¿quién nos dice a nosotros, descreídos del deporte, que las mediciones que nos dicen son exactas...? Erh..., quiero decir, veraces.

¿Quien nos asegura que el cronómetro no se para una centésima de segundo antes, y al tipo que ha corrido (muy rápido, eso sí), le echan una manita y bate un récord por lo que dura un pestañeo, y se lleva una bolsa que los patrocinadores están deseosos de otorgar para que se sepa que estaban ahí, y dicha bolsa no es repartida con la asociación de huérfanos de los jueces de competición?

Ya te he dicho que era una maldad.

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).