5 de septiembre de 2010

EL PODIUM DEL VERANILLO


Desde que cerramos el chiringuito del Arco allá por el 17 de julio hasta su reapertura el 1 de septiembre, ocurrieron muchas cosas en el mundillo deportivo o paradeportivo. Algunas dignas de figurar en las mejores antologías del disparate, incluyendo nuestro Arco. Así que hoy a vamos a confeccionar un podium veraniego con las tres noticias que más nos han alegrado las pajarillas en el tiempo de vacaciones. Ha sido ardua la selección pero creo que ha merecido la pena.

MEDALLITA DE BRONCE:

Varios imanes de Malasia salieron este verano con el cuento medievalesco de que los musulmanes no deberían llevar la camiseta de equipos de fútbol, como el Manchester United o el Barcelona, o de selecciones como Brasil, Portugal, Noruega… porque en sus escudos aparecen dibujitos muy malignos como la cruz o un diablillo. “Es muy peligroso. Somos musulmanes y no deberíamos idolatrar los símbolos de otras religiones o del diablo" –dijo un pobre botarate al que no daremos publicidad alguna. “Es algo que hace tambalearse nuestra fe” –acabó por sincerarse el ignaro imancillo. Si algo tan insustancial como el dibujo de un escudito de una camisola futbolera hace tambalear las creencias religiosas de algunos, habría que ir pensando en que esa religión tiene un porvenir bastante negro. En realidad es la historia siempre repetida desde que se inventaron los curas, rabinos, clérigos, imanes y otros profesionales de la cosa pseudo-religiosa: buscar enemigos donde no los hay o dedicarse a trolas y cuentos que en nada ayudan al personal a humanizarse. Me temo que los únicos imanes creíbles son los magnéticos, con su polo Norte y su polo Sur. Dicho lo cual, ya sólo faltaría que por lucir una camiseta de un club deportivo el personal se condenase a la vida eterna… Menudo porvenir… Por cierto, ¿habrá Liga en el más allá?

MEDALLONA DE PLATA:

Los directivos del Granada C.F. (o alguno de ellos) nos sorprendieron en el veranillo loco con una noticia de lo más estrambótica: bolsas con billetes de curso legal eran tiradas a la basura por error y luego, deprisa y corriendo, todo el mundo –policía incluida- movía el culo para recuperar la pasta antes de que el camión de la basura la convirtiese en papilla. Un sainete con mucha miga que al final quedó en nada porque sobre el mismo cayó el silencio de una losa sepulcral. El presidente del club, antes de colocar la losa, sólo comentó que el asunto había sido un despiste: “El administrador contaba el dinero, que metió en un paragüero y se fue al servicio, momento en el que la trabajadora confundió el recipiente con una papelera metiendo su interior en bolsas de basura.” Habrá que creer la versión oficial porque las extraoficiales todavía nos causan más risa. Si la escena rebuscando en el contenedor de basura ya es digna de los hermanos Marx, las imágenes del administrador saliendo escopeteado hacia el servicio por culpa de una imprevista cagalera, sin darle apenas tiempo a meter la pasta en la caja fuerte o en la cartera, harían furor en Youtube si, por un casual, alguna cámara oculta las hubiera registrado para la posteridad. La pena es que nos hemos quedado sin imágenes y sin palabras por culpa de la losa sepulcral. Sólo nos queda la imaginación y las risas que todavía duran y eso que ya ha pasado tiempo… Al final la que ha quedado bien tonta ha sido la mujer de la limpieza al no saber distinguir un paragüero de una papelera. Yo que ella habría acudido a los tribunales, ji, ji, ji, pidiendo daños y perjuicios morales…

MEDALLÓN DE ORO:

Hay gente “pa tó”, que quiere decir, hay personal del que puede esperarse cualquier cosa. Un ejemplo de que no miente el dicho popular es el objeto de nuestro primer puesto en el podium deportivesco del veranillo. Anneke y Wesley son dos tortolitos belgas a los que se les ocurrió la idea más original del verano: llamar "Barça" a su futuro bebé si nacía niño. Y nació. Y con ese nombrecito tan pinturero lo inscribieron en el registro civil, donde se cuenta que alguien dijo por lo bajini: “Esto es de psiquiátrico”. La familia de los tortolitos no tuvo más remedio que tragarse la jugada, incluyendo el que todos los regalos al crío tuvieran que estar relacionados con el Barcelona C.F. Un dineral. “Puestos a semejante memez –cuentan que dijo el abuelo materno- le podían haber llamado Anderlech”. Acto seguido los papis dieron de alta al chavea como socio del club de sus amoríos. Menos mal que la gracia la pudieron hacer por internet. Luego convocaron a la prensa, pagaron unas copas de cava, y mostraron a todo el orbe su feliz ocurrencia. Por fortuna el abuelo paterno está encantadísimo. Anda que no va a fardar el tío cada vez que diga a los vecinos que se va a ir a ver al Barça… Lo que ya no contarán las crónicas futuras es que al chaval, cuando se haga grande, le pirrará el Real Madrid (los belgas son más bien merengones) y entonces no veas la que se va a liar… 

2 comentarios:

escorpión 9/9/10, 2:14  

Imanes de Malasia actúan como párrocos feudales, excomulgando a quien se enfunde una camiseta. Buena analogía.

Ahora le pido a usted que en el mismo sistema de referencia busque una analogía para lo que se comenta en este post del prestigioso blog así enlazado.

Una broma televisiva, un entrenador que castiga, una afición que no perdona. Y estos no son imanes feudales.

Juan Puñetas 9/9/10, 19:24  

Si me está queriendo insinuar venenosamente que algunos mendas lerendas de los que tienen al balón por santo, seña y cartera son como esos imanes malayos, no tengo más remedio que reconocerle que veo poca diferencia entre los unos y otros, excepto -quizás- en que los unos suelen llevar siempre barba y los otros no. Los fundamentalistas no sólo abundan en el mundejo de la cosa religiosa sino también de la cosa futbolera. Y politiquera, y cultureta, y... Fundamentalistas sin fundamento alguno, por cierto, pero esa es otra historieta...

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