8 de junio de 2005

LAMENTO LAMENTABLE

Oye tronco, es que se acaba el currele del futboleo y se acaba la chicha y la limoná, coñe. Es que bajan la audiencias que es un primor, y disminuyen las ojeadas a la chica del AS y se evaporan los enchufados al tubo catódico del Digital Infraplus y emigran los oyentes nocturnos morenescos o abellanescos en dirección a bares y calles a tomar el aire fresco de la huérfana medianoche. Es que si antes entraban cincuenta en la bitácora ahora, que no hay fúrbo, sólo entran cuatro gatos y el cuñao.

Pues sí. Se acabó el fútbol, se jodió la marrana. Los desayunos son la mar de aburridos, sin tema de conversación (ese gol que entró por la escuadra y barrió la porquería allí acumulada, ese penaltón que se sacó el árbitro de la mismísima matriz….). En el lugar de trabajo, entre descansillo y descansillo, es que parece que estés al lado de extraños. Nadie habla, nadie dice más que tonterías: que si mira que hoy hace mucho calor, que estoy sudando la gota gorda, que con lo de la sequía que tenemos encima vamos a ver a las ranas llevando cantimploras…. Un hastío, un cansancio, un perendengue insufrible lo de no tener balón futbolero que chupar, ni ver, ni oír ni deglutir.

-Sí, el chico ese que se parece a Gerónimo, ese que lleva siempre una raqueta a cuestas, parece que le pega bien a la garrota… –me dice al fin mi compañero de mesa, por decir algo inteligente.

-Oye, que todavía están los gigantes esos del baloncesto pegándose unos saltos de aúpa con lo de los pleioff, o algo así. Como son tan altos y fuertes los tíos es que no se cansan ni cuando juegan en verano. –oigo comentar al enchufao del jefe, que está dos metros más allá de mi augusta persona.

Y es que esto del mono del fútbol es difícil de aguantar. ¿No habrá por ahí alguna clínica, con una psicóloga de pan y moja, o sea, más buena que el pan y con posibilidades de mojar, que se dedique a desintoxicar a los que sin el fútbol no somos naide? ¡Pero si ya hay psicolocos para todo! Porque otros años teníamos el campeonato de la Europa o del Mundo, pero es que en este lamentable 05 la sequía no sólo afecta al grifo.

La cosa está negra y chunga. Y perdón por lo de negra, que ya sé que no debe decirse. O sea, que no se ofendan las gentes de color. Porque pa mal color el mío, ayuno de goles, de himnos, de repeticiones de la jugada, de moviolas y de saludables cabreos. Porque yo es que sin cabreo, no valgo nada. Necesito estar enfadao (aunque sólo sean unos minutos) para ser alguien. No quiero que pague el pato de mi lamentable situación la señora, el chaval o el perro. ¿¿Pero dónde coño están esos psicólogos que acuden como moscas ante la miel de cualquier catástrofe humana para auxiliar y socorrer a las víctimas?? ¿¿Es que un verano sin fútbol no es una catástrofe mayúscula, la mayor de las catástrofes??

Aquí me tienen, pobre de mí, recurriendo al video enlatado, viendo por enésima vez esa cinta en que le metimos cuatro a los de la otra acera, rememorando con el abuelo que se sienta en el banco del parque aquellas jugadas trotonas del legendario Zarra y Marcelino, a los que no tuve el gusto de conocer, pero cuyas referencias de oídas (aunque el abuelo esté algo sordo) alivian mis aburridas tardes de verano. ¡Si hasta –a escondidas- le he quitado la colección de cromos al chaval para ver los caretos de mis jugadores predilectos, ahora que el tío dice que el álbum ya no sirve para nada porque se acabó la Liga de este año! ¿Y si yo mismo estudiase Psicología para intentar solucionar mi caso y el de otros muchos como yo? ¡Si me podría forrar a costa del fútbol, como es mi sueño más soñador!

En fin, que a falta de pan, buenas son tortas y que ya llegará agosto y con él se acabará la sequía goleadora, anímica y parlanchina. Me tendré que conformar –mientras tanto- con las trolas que me contarán en estos dos meses sobre si fichamos a Rigoberto, si daremos la carta de libertad para que se largue con viento fresco al inútil de Mariano, si Rasquillas será renovado hasta el año 3.000 o si a Ernesto le suben la ficha al seis doble para que así no se vaya a otro equipo. Mentiras cochinas que me irán contando durante estos meses. Todo para entretenerme, para que no me dé un ataque de amnesia y me pase al enemigo. Menos da una piedra, pero menudo pedrisco que me espera durante estos dos meses de calor achicharrante por culpa de la sequía... futbolera.

6 de junio de 2005

FELIZ NADAL

¿Quién no habla hoy de Rafaelito Nadal en un día en que es portada de los principales periódicos del mundo con titulares tan originales como "Don Quichotte de la Mancha” o "Nadal, l'extraterrestre"? El The New York Times le dedica, con un espacio reservado en portada, un sobrio artículo en el que afirma que "Nadal ha jugado mejor que nadie en los últimos dos meses" y le apunta como “el futuro más grande del tenis”. Sin salir de los USA, el Sport Ilustrated titula en la portada de su digital "Youth Served" (Juventud Servida) y califica a Nadal como un "prodigio adolescente”. El rotativo Liberation titula: "Nadal por las nubes”. En el Reino Unido, el The Times califica al joven de Manacor de "Ferrari brillante". La Gazzeta dello Sport escribe "Roland Garros corona a Nadal".

En Spain, el AS titula en portada: “España tiene dos reyes” con una fotografía de saludo entre Juan Carlos I y Rafael I de las Raquetas. Y en Marca: “Rafa, eres el rey de la tierra”. Mundo Deportivo: “Súper Nadal”. “Épica victoria de Nadal sobre Puerta y el público francés”, titula EL MUNDO. Y así todos los periódicos, menos ese bodrio llamado EL PAIS (periódico aburrido y con menos imaginación que una oveja lacaya del poder) que escribe “Nadal gana en Roland Garros en su primera participación”. (Vergüenza ajena debería darle a sus irresponsables que los periódicos más prestigiosos del mundo le dediquen en portada más espacio y elogios al muchacho de la raqueta que la miseria de renglones que le dedica el órgano oficial zapateril. Para este periodicucho servil al poder el notición del domingo es que “El PSOE concluye que hubo imprevisión antes del 11-M y engaño después”. Como si eso fuese noticia y eso le interesase ya a alguien a estas alturas de la película. En fin, regresemos al deporte y pasémonos las miserias polanquiles por el arco del triunfo).

Aunque el Puñetas sea algo rarín en esto del deporte, sería un desprecio al sentido común no escribir cuatro letras sobre este chaval al que todos elevan a los altares y del que espero que esté mucho tiempo en ellos (mas que nada para que los envidiosos de siempre no lo abatan a pedruscos al menor fracaso). Pero antes de acabar con la prensa de medio mundo, citaré el titular que más me ha gustado. Precisamente porque alaba a Nadal como ningún otro, pero haciéndolo desde el reconocimiento al perdedor, un argentino llamado Mariano Puerta que aún tocado físicamente fue capaz de hacer un partidazo y ante quien (excepto Nadal) cualquier otro jugador actual hubiera sucumbido. Titula el diario Clarín: “Puerta dejó el alma en Roland Garros”. Sí, señor, tuvo que dejarse el alma y medio físico para intentar ponerle las cosas difíciles a Rafaelito, quien hubo momentos en que las pasó canutas. Vaya desde aquí un sencillo homenaje a este argentino granítico y caballero que jugó un tenis de altísimo nivel.

Porque eso es lo que, desde hacía bastante tiempo, no veía en una cancha de tenis. O sea, en tierra, porque en la hierba el tenis ya es otra historia. Latigazos que no darían para dos jugadas, en la pista terráquea francesa permitían ver como dos gatos panza arriba se desplazaban incansablemente de un lado a otro de la pista y cómo hacían malabarismos con la bola loca. Jó, qué dejadas, esos globos ajustados a la línea, esos zurriagazos creando ángulos increíbles y casi imposibles que en muchas ocasiones eran devueltos como si tal cosa. Un soberbio espectáculo en el que ganó el más genial, el más consistente, pero en el que nadie perdió porque ¿cómo dar por perdedor a quien –como Puerta- se jugó el alma, el cuerpo, la sangre y todo su ser para intentar detener a aquella locomotora de 19 años recién cumplidos?

¿Y qué decir de la deportividad de los dos jugadores y sus equipos técnicos? Nadal reconociendo bolas correctas de Puerta, entrenadores aplaudiendo bellas jugadas de sus rivales… ¡Si hasta el público se divirtió sin tener que insultar a nadie! (A ver si aprenden de una puñetera vez los jugadores, técnicos y público de ese putiferio en que han convertido entre todos al querido fútbol).

Así que, para ser más original que nadie, citaré a Puerta. Su juego y palabras hacen aún más grande el triunfo de Nadal y el suyo propio. “No me puedo ir amargado: he resucitado, he jugado la final de Roland Garros, al que no sé cuando volveré, y me ha ganado el mejor del mundo en tierra batida. (…) Nadal será toda una leyenda. (…) Sentía que tenía que jugar muy a las líneas, arriesgando bastante para desacomodarlo. Desde posición de parado, es capaz de llegar dos metros a cada lado, sin dificultad. Si le tiras a metro, o metro y medio de donde está, la va a coger y te va ganar el punto al primer o segundo passing. Me di cuenta de porqué la gente comete tantos errores ante él. No se puede aspirar a ganarle pasando pelotas. Llega a las bolas con una fuerza increíble, en una explosión de potencia”.

Esas pelotas increíbles a las que llega Nadal y que encima es capaz de devolver al rival colocándolas donde no puede alcanzarlas, leía hace un mes que viene en parte de los sistemas modernísimos de entrenamiento a que es sometido: “Se intenta que su cuerpo pueda moverse en todos los planos para los que funcionalmente ha sido diseñado, utilizando en cada caso la carga y el tipo de resistencia adecuados. Sobre la cancha, esto le permite transformar súbitamente circunstancias adversas, lances de franca inferioridad, en puntos para su cosecha, aprovechando el peso de la pelota del contrario”. ¡Joder, con el niño, con su tío-entrenador y con la madre que lo parió!

3 de junio de 2005

LOS TÍOS DEL DESPACHO

Corre por ahí la vieja teoría (en la que colaboro con el mayor de los entusiasmos) de que al que no sirve para otra cosa se le pone un despacho, se le da grasa al dedo para que tome decisiones digitales (por que me sale de los cataplines, oiga), se le hormigonea un poco más el rostro y se le sienta en un sillón aparente para que el tío farde ante las visitas. Ya tenemos al directivo, o dirigente o abrazafarolas, que decía el irrepetible Jose María García.

A un tonto le pones un despacho y, por arte de magia, de la moqueta o del parquet, del sillón y de las dietas, se convierte en un listo del carajo que ya sabe de todo y que está capacitado para tomar las decisiones más audaces o sensatas por el bien de los que han quedado por debajo de sus hombros y altura: esa pobre gente que pasea por la calle, trabaja a cambio de un vil salario o se entrena para darle a él éxitos. Buuueeeeno, ya he llegado a donde quería llegar: al listezas que se encarga de mangonear, dirigir (es un decir) y (en el fondo) putear a los deportistas. Y que, de paso, vive como un señor a costa de ellos. A veces se trata de una señora, pero en esto del trinque despachil suele predominar el homo machus.

Pero como aquí no estamos para elucubrar si no para descender a los infiernos de la sátira caiga quien caiga (incluido el apuntador), empecemos con ejemplillos bien concretos. A ver, ¿quienes son los zopenquines que han acordado eso de que los coches de la Fórmula I corran este año con los mismos zapatos en toda la carrera? ¿Es que no saben que todavía no hay neumáticos capaces de aguantar con seguridad el enorme esfuerzo a que se les somete en un gran premio? ¿Eran tontos los que permitían que en los años anteriores se pudiese cambiar de neumáticos? ¿Qué imagen estamos dando al automovilista analfabeto que sólo cambia los cauchos de su bólido cuando los ve con más arrugas que a la Brigitte Bardot? Ahora dirá que si los que saben de eso y se juegan la vida con sus locos cacharros, no los cambian nunca, pues él tampoco, que encima es pobre y no tiene un duro.

Otra para el saco. Los jugadores del Betis y del Osasuna, que van a disputar próximamente la final de Copa ladran, escupen y se tiran de los pelos viendo ese pedazo balón que les han puesto para disputar el partido. Algunos opinan que es mejor una pelota de plástico que "eso". Bueno, pues, el tontícola o tontuelos que han decidido desde un despachillo obtuso semejante majadería, no sólo están más contentos que unas castañuelas por joder a los jugadores si no que encima habrán pedido aumento de sueldo a sus superiores.

Más. El martes, a última hora de la noche, se decidía el ganador de la eliminatoria de baloncesto entre el Unicaja y el Etosa. Acababan de jugar cinco intensos partidos prácticamente en una semana. El jueves por la tarde, el triunfador Unicaja ha vuelto a disputar otro partido, con el TAU. El domingo vuelven a jugar. Y el martes y el jueves y otra vez el domingo si es menester. En dos semanas, probablemente diez partidos. Mientras tanto, los barrigones que vegetan en los despachos baloncestísticos de la ACB, estarán tomándose un piscolabis a la salud del esfuerzo ajeno. Un calendario bárbaro e incivilizado ideado por sádicos a los que habría que coger del cuello y meter de cabeza en el pilón hasta que se les refresquen y sensibilicen las neuronas.

Otro caso de repanocha. Hoy mismo, sin ir más lejos, me entero que el Valencia acaba de fichar al famoso duerme-césped, el ex-barcelonista Kluivert. La directiva valencianista o quien haya tomado la decisión en su nombre, deberían permanecer encerrados y sin comer en sus respectivos despachos hasta que el holandés de la hamaca marque un golito. Seguro que se mueren de hambre y de un ataque de claustrofobia antes de que ocurra semejante heroicidad. ¿Pero cómo se les ha ocurrido tan deprimente idea? Y es que lo de pasarse tantas horas en un despacho, alejado del aire puro y de las toses del prójimo, provoca un doble y mortal efecto: te crees el tío más listo del mundo, pero cuando pones en práctica tus paridas los demás te califican como un inútil integral. Afortunadamente para tanto despachista como hay por el mundo, la vanidad de fastidiar y el placer del buen vivir compensan tanta esquizofrenia.

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PD: Tras su victoria sobre Federer en el Roland Garros, sólo se me ocurre preguntar una cosa a Nadal: macho, ¿tú qué comes?

1 de junio de 2005

LA ERÓTICA DEL TENIS

(Entradilla puñetera: El único deporte que yo hacía antes era ver juegos de golf en la tele, pero mi médico me dijo que tenía que hacer más ejercicio, así que ahora veo partidos de tenis).

El 28 de enero publicaba en esta bitácora un articulillo titulado “El tenis del abuelo” en el que, con mucha sorna y bastante más nostalgia, satirizaba cantidubi sobre el tenis moderno: “Demasiado ruido.” “Esas vestimentas, que parece que los jugadores sean modelos de pasarela”. “Esos gritos, que no sabe uno si es que a alguna la están matando o follando”. “Pumba, servicio que va y tanto que te crió a 200 por hora. Pumba, otro punto sin rascar bola”.

Hablo del tenis desde mi práctica de más de veinte años y un día. Una feliz condena que ya empieza a pasarme factura en las rodillas, los codos y el dedo gordo del pie derecho, que es un vago. Me gusta ver un partido de tenis, pero de los buenos. De esos en los que hay emoción, miradas como puñales y tenis. Porque a menudo en un partido de tenis suele haber de todo menos tenis. Están los árbitros, los jugadores, la red, las pelotas y quienes las recogen, el público… Pero como cada jugador le pega a la bola a más velocidad que Fernando Alonso con su R25, pues eso, que tenis se ve bien poquito. A lo máximo, una ráfaga.

-Oye, ¿estos tíos es que juegan sin pelota?
-No, colega, es que va tan rápida que un miope como tú ni la huele ni la ve.

Así que estos días del Roland Garros disfruto como un enano desde mis 1,87 cm de altura (y bajando). Es una bendición para los ojos el que la pista sea de tierra batida. En ella la pelotilla amarilla va a menos velocidad (200 por hora, que tampoco está mal, leñe), ves algo más de táctica y estrategia que en un partido de hierba o de pista dura (casi tan dura como la chuleta de cordero que me comí hoy) y puedes disfrutar de la técnica de algunos jugadores (la mayoría españoles), que todavía saben hacer algunos globos y dejadas.

Me he tragado los partidos del Nadal y del Robredo y de todo bicho viviente que ha salido en la tele, incluido el imprevisible Moyá y el laborioso Ferrero, al que la TVE le está haciendo un mindundeo de mil pares de narices. Y espero como agua de mayo (de junio, quiero decir) el próximo partido entre el Nadal y el Federer, para el que ya estoy comprando provisiones de agua, cacahuetes y otras florituras, amén de un orinal pues no me pienso separar de la pequeña pantalla ni en los descansos entre juego y juego. ¡La próstata, amigos, que ya empieza a llamar a la puerta!

El partido del otro día entre el Robredo y el Safin fue como un orgasmo tántrico. Y si nos vamos a las jais (especialmente las rusas), pues qué quieren que les diga que no se supongan. Entre los grititos, el buen tenis y el porte físico de tan bellas atletas, se retrotrae uno a la juventud, divino tesoro.

Lo que no me gusta mucho es el tenis a dúo. Francamente, me parece demasiado robotizado, aunque no deja de ser emotivo cuando el marcador está muy igualado y ambas parejas se están jugando algo fuerte y atractivo: un cambio de parejas, por ejemplo. El tenis mixto ya me resulta menos lucido. En los partidos de parejas clásicas (zagal con zagal o moza con moza) uno espera siempre que se produzca un inesperado y sorpresivo morreo entre los jugadores, bajo la paternal mirada del juez árbitro. ¡Expectativas de la moderna igualdad homosexual! En el mixto esas sorpresas ni las espero, de lo sosos y sosas que son los jugadores y jugadoras. ¡Todavía no he visto un puñetero partido en que la pareja ganadora celebre la victoria con un cinematográfico beso de tornillo! ¡Con la de minutos de gloria que les daría en telediarios, revistas y papel de envolver los bocadillos!

En fin, que el tenis me recuerda mucho la cosa esa del erotismo y el AMORcillamiento. Por eso prefiero un partido terráqueo largo y denso, con su preámbulo, desarrollo y desenlace, a esos partidos herbáceos o de pista dura en que los chicos/as van directos al aquí te pillo, aquí te mato, cuando no directamente al coitus interruptus o la eyaculación precoz. Y ahora ruego me disculpen mis lectores ocasionales y sandungueros, porque voy a ver al Robredo y al ruso Davydenko a ver cómo se lo montan. El exsoviético amenaza merendarse a nuestro Tommy. Y eso que no parece que sea muy comilón, pero es que en el tenis siempre puede saltar la sorpresa donde menos te lo esperas.
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PD: Y saltó. En cinco sets, el Davy se comió al Tommy. A ver si el año que viene el gerundense tiene mejor apetito y le devuelve el bocado al fibroso ruso.

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).