LA REPÚBLICA CATALANA DEL BARCELONA
Todos los años, por estas fechas, se celebra en Fráncfort (Frankfurt-Alemania, para los amigos de las salchichas) una feria comercial de libros. Dicen que es una de las más importantes del mundo, junto a la de Buenos Aires. Aquello, dicho en plata, es una reunión de amigos del mundo editorial, de la publicidad, de las empresas multimedia y tal, donde se dedican a chalanear y negociar los derechos publicitarios y de venta de sus productos, ante las narices invitadas de miles de periodistas. (En el 2004, uno por cada tres visitantes). Mucho negocio y demasiada propaganda. Eso es la cultura actual.
Este año una de las estrellas invitadas era Catalunya y su cultura autóctona. O sea, la hablada y escrita sólo en catalán porque los señoritos del tripartito desgobernante están politizadamente convencidos de que el castellano allí sólo deben hablarlo los guiris y los emigrantes de paso. Eso sí, a cambio no reniegan ni un ápice del tremendo negocio económico que reporta al país la masiva producción editorial en castellano, que se exporta al resto de España y Sudamérica. Ver para creerlo.
Derivando hacia lo deportivo, era esperable que el Barça no faltara a la importante cita cultural y libresca alemana, aunque fútbol y libros se lleven a matar. Nadie mejor que su presidente, el camarada Laporta, para darse un baño de masas ante los cientos de micrófonos y cámaras de televisión y largar lo bueno, bonito y barato que es su club (algo más que un club). De tanto repetir las mentiras, algunos hasta se las creen.
Que el fútbol profesional sea considerado “cultura” es algo que dice muy poco de la cultura que hoy día se lleva, ya suficientemente devaluada y depauperada. Y que ese fútbol plagado de mercenarios venidos de todos los confines del mundo sea considerado como una manifestación cultural de un pueblo o país, roza lo esperpéntico. Ya lo he escrito alguna vez: el Barça, el Madrid o el Bollullos sólo se representan a sí mismos. Me parece muy bien que ahora al personal se le lave el cerebro con tanto fútbol y tanta leche, pero algunos no nos chupamos el dedo. El Barça es un club privado que gana y gasta el dinero a espuertas gracias a un negocio muy sencillito y banal: meter unos golitos en una portería.
Como ese día de Frankfurt don Joan estaba cachondo (o se había pasado en la cata de vinos del Priorat) y se sentía mucho más importante que cuando está en el palco del Nou Camp, dejó para la posteridad algunas perlas que recogeré a continuación en colorines desvergonzados:
Quiero que el Barcelona continúe siendo en el futuro un instrumento de promoción de la cultura catalana. (…) Me gustaría que mejore el uso del catalán para no tener que crear la República Catalana del Barcelona. (…) El Barça es un nervio esencial de Catalunya. (…) El Barça tiene el catalán como idioma oficial. Tenemos cien millones de seguidores que, como mínimo, "saben el himno", que es en catalán, "rasgo fundamental" de la cultura catalana.
¿Pero cómo pueden decirse tantas sandeces seguidas? ¿Desde cuando Ronaldinho, Deco, Etoo, Mesi, Henri y otros famosos cracks barçeros representan a la cultura catalana? ¿Qué tiene que ver con la cultura el pegarle cuatro patadas a un balón? ¿Acaso es cultura un himno deportivo que –como todos- no dice más que vulgaridades? Y si millones de personas de todo el mundo se saben el himno del Barça, ¿qué? ¿Ello prueba que la cultura catalana llega a todos los confines del planeta? (También el menda se sabe de memoria, en inglés, el Yesterday de los Beatles, y no por ello me considero culturalmente anglófono). ¿Por qué no obliga don Joan a sus jugadores profesionales a que parlen en catalá, si ese es el idioma oficial del Barça? (Una duda: ¿debería presumir el Real Madrid de tener como idioma oficial el castellano o el Arsenal, el inglés?). ¿Y eso de la República del Barcelona, qué demonios quiere decir? ¿Acaso que –llegado el momento- veríamos a Etoo de ministro de Asuntos Exteriores o a Oleguer de jefe de los Mossos D’escuadra? No, si yo hasta los preferiría en tales menesteres antes que a los actuales incapacitados del tripartito…, pero lo que ya sería insufrible es tener al camarada Laporta como president de la República Catalana del Barcelona. ¿Sustituiría el himno del Barça al actual de Els segadors? ¿Y los colores amarillo y rojo de la actual bandera pasarían a ser azul y grana? Y lo más importante y crucial: ¿Sería obligatorio –por republicano Decreto- ser socio del Barça?
¡Mare de Deu, cuántas tardes de gloria nos están dando los presis del nuestros miillonarios clubes futboleros, ese Madrid calderoniano y este Barça portiano! Tanta pasta como manejan (su única patria) no les da derecho a tomarnos por idiotas un día sí y otro también, sea desde España o desde Alemania. Como dijo aquel, ¡sólo es fútbol, majarón!






