29 de mayo de 2007

DONDE SE HABLA DE FUTBOLISTAS QUE ESTARÍAN MÁS GUAPOS CALLADITOS Y DE AFICIONADOS QUE DESCONOCEN EL SENTIDO DEL DEPORTE


Habituados como estamos a disfrutar de las mayores sandeces y paparruchadas (basta darse un paseíto por las tropecientas telecacas que ensucian el paisaje), en el espectáculo preferido de las masas –el fúrbo, claro- hay que ir acostumbrándose a que las miserias florezcan como las setas.


Las cometen los jugadores, desquiciados por la presión mediática, del entorno y de sus cortas entendederas. (Una preguntilla sin mala intención: de todos los jugadores que militan en la primera división del fútbol español, ¿cuántos han acabado la ESO, cuántos el Bachillerato y cuántos han realizado o realizan estudios universitarios, aunque sea por la Universidad a Distancia? Haber si algún periodista sagaz e investigador de los que abundan por el firmamento peloteril es capaz de afrontar el reto que planteo). Una de las mayores barbaridades que el Puñetas ha escuchado en los últimos tiempos la dijo Michel Salgado, a primeros de mayo: “Que el Barça juegue la final de Copa en el Bernabéu es una provocación”. Todavía no había actuado el hacha del Getafe eliminando al equipo culé de la competición copera, cuando el lateral derecho del Irreal Madrid tuvo un ataque de visceralidad carpetovetónica: "Lo que no hay que hacer en la vida es provocar a la gente y hay más estadios. Es como si nosotros vamos a jugar una final al Camp Nou. No sería positivo". Días más tarde se tuvo que tragar “positivamente” las palabritas de marras porque resulta que era el mismo Madrid quien había ofrecido su campo para la final copera. Sin embargo, la parida de Salgado fue aplaudida por más de uno. La vieron lógica y razonable.


A nadie extraña tampoco que en una rueda de prensa salga un jugador que siempre parece estar cabreado (Etoo, por ejemplo) y se dedique a soltar frases tan lindas como “hay que echar a todos los que echan mierda del vestuario” o “¿tú crees que le puedo hacer una putada a Laporta” o “no sabes las ganas que tengo de meter un gol, sólo para joder” o “no nos faltan goles, nos falta echarle más cojones”. Este chico necesita que le compren un diccionario para ampliar su vocabulario o un profesor particular para que le enseñe a refinar sus expresiones. Y mientras tanto, o pensar bien las cosas antes de largarlas por la sin hueso, o callarse cuando le pongan un micrófono ante la boca. Sus palabrotas las he visto repetidas en muchas ocasiones en las telecacas y, sobre todo, en boca de chaveas y mozalbetes que imitan dentro y fuera del campo a sus idolillos de la pelotita. Si éstos –como el tal Etoo- fuesen algo más responsables y conscientes del papel mediático y social en que los ha situado el sistema y el mercado, deberían cuidar mejor su lenguaje oral y sus gestos. Dentro y fuera del césped.



Pero las mayores tropelías y memeces las suelen cometer los aficionados, esos intelectuales de medio pelo cuyo tema de conversación día y noche, semana tras semana y año tras año gira en torno al gran problema filosófico de la nada: gol por aquí, gol por allá. Estamos acostumbrados en casi todo el orbe a que de vez en cuando se fabriquen algunos fiambres tras las grescas y peleas de rigor entre las aficiones rivales. Habituales son las escenas de burda violencia en los prolegómenos de algunos encuentros de “alta tensión” o a la finalización de los mismos. A veces la memez sólo obra de pensamiento y gritos, como ha ocurrido en las dos últimas semanas ligueras, cuando algunos seguidores y socios preferían que su equipo perdiera un encuentro. En un caso (At.Madrid-Barcelona) para fastidiar al equipo rival de la ciudad, el Real Madrid. En otro (Osasuna-Real Sociedad), para que el equipo visitante pudiera salvarse del descenso a Segunda, por aquello de que es del mismo “terruño” y la sangre y la boina tira mucho de los sentimientos gregarios.



Cuando predomina más el odio al rival que el amor a los propios colores y cuando se pretende adulterar antideportivamente una competición regalando un partido al otro equipo en perjuicio de terceros, se acaba el deporte y lo que éste representa. Yo lo así lo veo de claro, aunque quizás el problema de visión lo tenga el Puñetas…

25 de mayo de 2007

LOS MALETINES FANTASMAS Y LOS FANTASMAS DE LOS MALETINES


En el articulillo anterior analizábamos –a través de la bragueta de mi primo Paco, el Cipote- que la Liga de fútbol está que arde, con cuatro famosos pretendientes que, al final, quedarán en uno sólo. Manía ésta de los amigos competitivos y simplistas del deporte que no entienden que quizás sería más interesante que hubiera dos campeones en vez de uno. Y menos frustrante. Que yo sepa, en el Festival de Eurovisión, hubo un año en que resultaron ganadores cuatro países y, oiga, no pasó nada que no fuese una tetra-alegría. Así que desde aquí propongo humildemente que en muchos torneos deportivos existan dos ganadores al unísono. Por fin se acabarían esas tragicómicas imágenes de unos alborozados triunfadores dando saltos de canguro en el terreno de juego mientras que un metro más allá se lamen las heridas de la derrota unos abatidos llorones. Otra idea más del Puñetas que regalo al personal aunque, como a todo genio, je, je, nadie me hace ni pajolero caso.


Regresando de los cerros de Úbeda a donde me he ido en el párrafo anterior, retomo al cacao de la Liga. Oiga, es que no falla. Se acercan las últimas jornadas y ya empiezan los maletines llenos de billetes a rodar de aquí para allá. Preámbulo del llanto y crujir de dientes que se avecina. Especialmente este año, con todo por decidir y con muchos aspirantes al triunfo y al fracaso. Como sólo gana uno y, en cambio, descienden tres, el nivel de decepción, frustración, rabia y lloriqueo final va a ser de aúpa. Se avecina una avalancha de gente hacia las consultas de los psiquiatras. Están por llegar diversas alteraciones del orden público, donde esperemos que la cosa se quede sólo en unos cuantos cocotazos y chichones a voleo. Tendremos unas portadas y declaraciones incendiarias casi todos los días, que nos pondrán la mala leche por las nubes. Se acerca una buena, el que avisa no es traidor y aquí va a arder Troya con un montón de maletines en la entrepierna.



Muchos dicen haberlos visto pero ninguno aporta pruebas. O sea, que van de bocazas. O de cínicos. O de embusteros. Otros no saben, a estas alturas de la peli, si son legales o ilegales. Eso sí, todos lo comentan y lo farfullan, aunque nadie enseña la patita, la mano o la caja que lo demuestre. Con este proceder todo se enmierda y todos quedan como trincones y filibusteros. Porque aceptar que es una práctica habitual, saberlo y contarlo (aunque sin dar nunca detalles) demuestra que hay mucho equipo con la contabilidad en plan Malaya, mucho tragón que calza pantalones cortos y mucho intermediario con el culo al aire. A nadie parece importarle mucho.


Dicen los que saben de esto, pero que nunca cuentan más allá de la sospecha y del ventilador (siempre acusan a los demás), que en España es legal el primar a terceros para que ganen un partido. Lo que quiere decir que si no hay dinero por medio, no tendrían la motivación suficiente. Así son estos futboleros: unos “profesionales” de pacotilla. Sin embargo, la miope Federación Española del Fútbolín (que no ve tres en un burro siempre que se habla de estas cosas) y el selectivo Ministerio de Hacienda (que sólo espulga de lo seguro: los que están controlados por una nómina) consideran que estas acciones maletineras llenas de billetes son contranatura. Con lo cual uno no entiende esta esquizofrenia (lo que para la Justicia no es malo, para la Hacienda lo es), pero así son las cosas politiqueras en este desnortado país, donde las normas van por un lado y los hechos y las palabras por otro. Por eso nadie hace nada por demostrar con pruebas y señales qué hay de cierto en el asunto maleteril.



El caso es que los maletines parece que ruedan y vuelan a tutiplén por estas fechas. Son como los OVNIS: todo el mundo dice verlos pero ninguno va más allá. Cojonudo. Y, lo que es peor, nadie analiza las implicaciones que de su existencia se derivan. Ya he apuntado más arriba una: que muchos jugadores tienen una profesionalidad que deja bastante que desear. ¿Alguien se imagina llegar a una ventanilla de una Administración Pública y pagar un extra al funcionario de turno para que coloque nuestro expediente o solicitud por delante de otros/as en el largo procedimiento administrativo y así resolver nuestra cuestión o problema antes que el resto del personal? Quizás la acción no sería ilegal, pero al funcionario de turno que aceptase nuestra manteca habría que mandarlo a la calle al día siguiente de conocida su acción. Algo parecido me parece el asunto éste de los maletines por pagar a otros equipos para que se motiven un poquito en ciertos partidos en que ellos no se juegan mucho pero otros sí. El día que se levanten las alfombras de la economía futbolera, no habrá vertedero suficiente para albergar tanta basura y estiércol como allí puede aparecer.


Mientras tanto los maletines repletos de billetitos frescos e indocumentados seguirán apareciendo siempre por estas fechas en el descacharrante firmamento mediático y futbolero. Son unos clásicos del discurrir del tiempo, como la llegada de las cigüeñas en invierno o de los bikinis en verano. Eso sí, mucho bla, bla, bla pero poco más. La fuerza sólo se le va por la boca a tanto bocazas como hay por los derroteros de la pelotita. ¡Queridos fantasmas: menos sospechas aderezadas de verborreico palique y más documentadas visitas al juzgado de guardia, a la Federación y al Ministerio de Hacienda!

22 de mayo de 2007

LA LIGA ESTÁ CALENTORRA


Dicen los Demóstenes, Parménides, Homeros y Herodotos de la prensa deportivesca que esta temporada la Liga está de lo más emocionante; que faltan tres jornadas y hay cuatro equipos en un pañuelo y que quizás hasta el último minuto del último partido de la última jornada no se sabrá quien será el ganador. (Largo nos lo fían: negocio obliga).



Para los casos de calenturas nadie mejor que mi primo segundo de Jabalcuerno del Porrón. Paco se llama, si ustedes no mandan lo contrario. Paco, alias el Cipote. No porque el mozo (que ya calza sus 40 tacos) sea tonto de capirote si no porque tiene una líbido tan subida de tono que todo lo ve y explica mediante la ley de su bragueta. La única que conoce y que –hasta ahora, dice- nunca le ha fallado. Así que este domingo fui a visitarle para que me diese las claves ontológicas, filosóficas, históricas y gamberriles de porqué este añito la Liga está tan calentita. Como el primo tiene un lenguaje un poco torpón y soez, permítanme –si ustedes no mandan lo contrario otra vez- que sea el muá, el Puñetas, quien elabore gramatical y decentemente las teorías de Paco, el Cipote.


Dice el muy salido sexuá que lo de la Liga tan calentorra es cosa del cambio climático, que lo mismo que ha hecho que granice en mayo y haga 40 grados a la sombra en diciembre, también ha trastocado los habituales pirindinguis placenteros de la susodicha, así que la pobre está que no sabe qué galán escoger. A estas alturas anda aún con la duda entre cuatro famosos gachupines de Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia. Ricos y famosos. Para que luego digan que el furbo es un deporte en que todos somos iguales y todos tenemos las mismas oportunidades. Parecía que el Barcelona volvería a llevársela al catre por tercer año consecutivo pero el galán está cantando la Traviata demasiado, se lo tiene muy creído y lo mismo al final la indecisa lo manda a paseo, a pesar de que el domingo pasado quiso echar el resto ofreciéndole seis afamados goletes, seis, de la prestigiosa ganadería culé a costa de ese chico de barrio llamado cariñosamente “el Pupas”. Pasa que a la buena señora le pirran este año los que van de trágicos y epopéyicos, así que el señorito del Real tiene por ahora medio prepucio de ventaja sobre el tradicional noviete blaugrana de estos últimos años. Además, trae una sequía seminal que ya le dura cuatro añitos, así que el no comerse una rosca en tanto tiempo hace que vaya embalado y con ganas de mucha juerga: una garantía de farra y noches locas. Las perspectivas eróticas del Real son muy superiores a las del Sevilla, un joven dicharachero y chulapo al que ha tocado en estos dos últimos años la lotería, la bonoloto y las quinielas, permitiéndole codearse con los chulapos de toda la vida, pero al que tanto dinerín no puede suplir su tradicional falta de experiencia amatoria de alto standing, que es lo que pirra a la Liga. En cuanto al chicarrón valenciano, afirma la tiparraca que no está nada mal pero que es tan voladizo en sus quereres (ahora funciona como una bala, ahora la cosa va floja) que no se fía de él ni un pelo. Ella va a lo seguro.


Amables lectores, llegado este momento es cosa de plantearse la siguiente pregunta: ¿puede pensar estas chorradas alguien en su sano juicio? Pues sí: mi primo Paco, alias el Cipote. Y tiene un éxito en el bar y en la playa del río, que ni les cuento. Sobre todo cuando da un paso más, se implica y afirma que él cree que el “sí, quiero” se decidirá en la última jornada, pero que en las dos anteriores ya se irán cayendo de la cama algunos candidatos. No por falta de expectativas propias si no porque en esta historia también interviene el papaíto de la moza, algo casquivano y arbitrario, pues le gusta la cosa del celestineo. Hasta ahora está comportándose muy modosito, pero verán ustedes en las tres jornadas que restan como empezará a hacer de las suyas: un penaltito fantasma, un fuera de juego inexistente, una expulsión oportuna… Él será quien elimine a algunos candidatos ante la falta de decisión y firmeza de su hija liguera.


Junto con el arbitrista papá, el Cipote señala también como pieza clave a la sorprendente mamá de la chica, que gusta de aplicar también sus propias normas de seducción selectiva para ayudarla ante una dudosa elección: marcar goletes en el último minuto, correr como gamos para trincar un maletín que apareció la noche anterior en el hotel de concentración, un bocazas del vestuario que siembra la discordia en la casa propia, una contratación que se anuncia antes de tiempo y que desestabiliza al jugador clave, un gol de chorra pero que valdrá su peso en oro… En un deporte tan poco racional y serio como el fútbol, todo puede esperarse. Lo único que está claro, y que se repite año tras año salvo prematuro encaprichamiento uterino de la Liga, es que los pretendientes siempre son los mismos: todos hijos de buena familia, ricos, guaperas y más chulos que el Punteras. De los madriles o las barcelonas, mayormente. Que la plebe nos quedemos embobados mirando cómo los tíos de siempre se llevan a la cama a la chica adorada, que encima les paguemos la cama y el champán y que consideremos el espectáculo como la mar de erótico y sensual cuando la inmensa mayoría no tenemos ni una infinitésima posibilidad de besarle ni la uña del pie a la gachí, demuestra que somos más burros que Abundio. Pero esa es otra historia, aunque jamás contada.



Ya digo: mi primo el Cipote, no tiene un pelo de tonto aunque siempre lleva la bragueta como una amoto. Con ella piensa, razona y dice el tío que no le va mal, aunque él quisiera ser como esos Demóstenes, Parménides, Homeros y Herodotos de la prensa, radio y televisión deportivesca, pues estos –encima- se forran de plata con las hazañas amatorias siempre repetitivas y repetidas de la susodicha. En eso, en lo de la pasta, el Paco anda bien pelado. Pelándosela como puede, el muy cipotón...

18 de mayo de 2007

EL ESPAÑOL-SEVILLA VISTO POR UN EXTRATERRESTRE


“Sr. Puñetas. Muy señor mío:


Me llamo Jacinto RX y he sido enviado por el Departamento de Asuntos de Fuera de la Galaxia, sector Tercer Mundo, para elaborar unos informes sobre la vida y costumbres en este su planeta llamado Tierra, prácticamente desconocido en el mío, RX16. Llegado a la ciutat de Barselona, coincidió que se celebraba en un país llamado Escocia una final de un campeonato de fútbol, un juego que tiene mucha fama para los terrícolas. Así que aproveché la ocasión para empaparme de la "indiosingracia" de dicho deporte, que en ningún planeta del Segundo y Primer Mundo de la Galaxia existe, por considerarlo demasiado primitivo y gagá. Pensé que sería pintoresco para contárselo luego a mis nietos.



Así que compré un paquete de esos que en su país llaman turísticos (y que en mi planeta se llaman “caca de vaca”) para viajar en el mismo avión (un tipo de cacharro que en RX16 ya ni se fabrica) junto a más de 300 seguidores del Español. Quería informarme exhaustivamente del ambiente pre-partido. Pero aquello fue una estafa y ni había avión, ni ná de ná. (Notará, con este “ná de ná”, que le leo en mi Planeta. Soy experto en arqueología terrícola). Los timados se quedaron sin vuelo pero yo no: recurrí a Gurb, un espía permanente que tenemos por las Ramblas, quien me llevó electromagnéticamente hacia Glasgow en un cuarto de segundo. Eso sí, me quedé sin un euro por culpa del timo. Pondré una denuncia en mi planeta.


El campo estaba abarrotado de gente que no hacía más que cantar siempre lo mismo y chillar como si la estuvieran matando. En mi planeta estas actitudes son consideradas peligrosas para la salud mental, así que están prohibidas. En el palco me informaron que había muchos gobernantes españoles, incluyendo al hijo del Rey. En mi planeta los que mandan no van a estas cosas pues tienen otras más importantes que hacer. Estuvo lloviendo todo el rato, pero la visera del campo impidió que me sintiera como un pez. El caso es que lo pasé fatal porque la lluvia humedece nuestros sensores fotolumínicos y nos jode un montón. Entre eso y el estruendo casi nuclear de ambas aficiones, aquello parecía un psiquiátrico de los que ustedes tienen por aquí y que nosotros ya no necesitamos en nuestro planeta. Ventajas de nuestro elevadísimo grado de civilización y de su primitivismo genético y cultural. Más no ofendamos…


En estas que, tras el descanso, un señor llamado "árbitro" pero al que todos los que había en las gradas llamaban constantemente "hijo de tapu" (o algo así), echó del campo a un jugador del Español. Y el partido se jodió. (Llevo dos semanas en la Tierra y ya se me han pegado sus jodidas palabrotas). Si yo pagué para ver a 22 tíos pelearse en el campo por meter una pelota en una portería, considero un timo que echen a uno y se fastidie el invento. Presentaré otra reclamación. Luego acabó el partido y vi, estupefacto, que la cosa seguía 30 minutos más. ¡Aquel hijo de tapu obligaba a los jugadores y al público a seguir presenciando el encuentro! Y yo, que había avisado a Gurb que me recogiera al cabo de dos horas, tuve que plantarle durante más de treinta minutos, con lo que a mi regreso voy a tener que pasar diez días haciendo una cura de desintoxicación horaria. ¡Se ve que en la Tierra el tiempo no vale nada! Otra reclamación más y ya van…



Aburrido, pues más de dos horas de ver lo mismo resulta un espectáculo bostezadísimo (aunque los espectadores no pararon de cantar la misma horrenda sinfonía y de berrear hasta enroquecer), por fin pude salir de aquella jaula de grillos mientras atrás quedaban miles de tíos y tías llorando. Unos porque habían ganado y otros porque habían perdido. Eché cuentas y me dije que los primeros no tenían razón pues entre los viajes, el hotel, las cervezas y el gasto en comprar una falda escocesa y una botella de güisqui, habían perdido por lo menos mil quinientos euros. No entiendo esta manera de tirar el dinero en gente y planeta tan paupérrimo. Será por eso que en JX16 llaman a los terrícolas los “cabezas huecas” del Tercer Mundo Galáxico.


Así que me ha costado lo suyo empaparme (nunca mejor dicho) sobre esa práctica tan primitiva y fanática que llaman “fútbol” aquí y que en mi planeta nadie conoce. Espero que ningún terrícola se moleste con mis apreciaciones pues he venido en plan científico y, aunque sus costumbres son muy prehistóricas, al fin y al cabo el cerebro que las sostiene y alimenta no da más de sí. En puridad, ustedes son irresponsables. En RX16, ese modelo cerebral tan descacharrado ya no lo exponemos ni en los museos y hasta nuestros seres más irracionales calzan un prototipo cerebral mucho más evolucionado.



Sé que sólo usted tendrá el valor de publicar mis impresiones, que hago para ver si alguien de su gobierno o gobiernillos tiene a bien indemnizarme por todas las penalidades sufridas en esta cuestión tan pintoresca de la final de la UEFA. En todo caso, le ruego actúe de notario para que a mi regreso a RX16 no me tomen por un chalado y me envíen a la planta de Reciclaje, con lo mal que se pasa en ella. Suyo atentísimo…”


Sr. Jacinto RX.


“Soy el Puñetas. Muy agradecido por su exclusiva. Yo también asistí al partido, pero a través de la telecaca de turno. Mis impresiones son similares a las suyas y eso que yo soy un terrícola. ¿No tendré algún gen suyo, llegado a mi cuerpo a través del espacio desde RX16? Si dispone de una plaza libre en su viaje electromagnético, me encantaría acompañarle en su regreso al menos hasta que finalice la Champion Li, la Liga de las Estrellas (no, no tiene nada que ver con la Osa Mayor y la Estrella Polar) y la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas que tenemos por estos pagos. (Y digo “pagos”, porque ya habrá comprobado que en la Tierra no vas a ninguna parte si no sueltas la pasta, la mosca, la guita o la manteca y te timan con ello). Por fa, sea usted bueno y no me deje tirado durante el próximo mes por estos andurriales terrícolas”.

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¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).