27 de noviembre de 2008

EL CIRCO NECESITA UNA MANO DE PINTURA

Anda el jefe de la Fórmula Guán en plan torbellino de ideas a ver si logra relanzar su circo motorizado, ahora que la crisis amenaza con convertir los monoplazas en bicicletas: sacar tarjetas amarillas y rojas a los pilotos marrulleros, premiar con pasta al que lo haga mejor en los entrenamientos, más pruebas nocturnas, árbitros en vez de jueces… Y, lo más importante: medallitas de oro, plata y bronce para los tres primeros de cada carrera. Se acabaron los puntos por llegar el décimo.  Así los pilotos disputarán cada Gran Premio a trompazo limpio para ganarse la gloria. Don Ecclestone se ha puesto a parir ideas y ya no hay quien lo pare. Algunos dicen que con el nuevo sistema quiere hacerle un favor a don Briatore, el capataz de Renault, y su pupilo, nuestro Fernandito Alonso. Otros afirman que sus ideas traerán más igualdad en las carreras (también se habla de un motor común a todos los cochecillos). Lo único cierto es que el ricachón del Bernie seguirá engordando el bolsillo. En Spain también habrá cambios: variará la telecaca encargada de retransmitir los humos y ruidazos de la competición. De Telepingo a la Secta. Lo que no cambiará será el bueno de Lobato, que nos seguirá dando la paliza en el nuevo canal, tal y como mandan los cánones. Tras el invento de las medallas cualquier día se nos descuelga el británico con que su Fórmula Guán va a ser olímpica. Es capaz…

25 de noviembre de 2008

EL INCOMBUSTIBLE

Era julio de 1988 cuando don Ángel María Villar ganaba en disputada lid la presidencia de la Federación Española de Fútbol al otro candidato, Eduardo Herrera. Mucho ha llovido desde entonces pero ambos caballeros siguen, veinte años después (se dice pronto) al frente de sus chiringuitos respectivos. El segundo, que ya entonces presidía la Federación Andaluza de Fútbol, continúa al frente de la misma, mientras que don Ángel acaba de revalidar otros cuatro añitos al frente de la cosa nacional. (Además, es alto ejecutivo de la UEFA y de la FIFA, o sea, que está en todas las pomadas).  Aunque esto del fútbol es muy volátil en cuanto a jugadores, entrenadores y presidentes se refiere, pues raro es el que logra aguantar unos cuantos años en un mismo club e invento, en la cosa directiva es bien diferente. Veinte años se han cumplido y los que te rondaré morena. Don Ángel y don Eduardo, cada uno a lo suyo: a sufrir en nombre del fútbol, je, je.

Con su victoria de hoy el Ilustrísimo Señor don Villar de las Alta Poltrona tiene asegurado el momio federativo nacional hasta el 2.012, pero como es muy joven –sólo tiene 58 años- sus pretensiones pueden ir mucho más allá. Por de pronto ya se ha puesto un mínimo listón: el del año 2018, donde piensa concelebrar el Mundial de Fútbol que aspira a organizar. Y lo ha dicho recién salido ganador por sexta vez: “Estando unidos, teniendo a la Administración unida y a la sociedad española unida, nuestra candidatura será invencible. Continuemos por este camino”. Dicho en lenguaje del Puñetas: “Si el Gobierno pone la pasta que costará el festejo y yo sigo siendo el rey indiscutible del mambo furbolero, seguro que organizamos el mundialote”.  Sin nadie que le tosa en la Federación (ni dios se ha atrevido a presentársele como alternativa) y con todo atado y bien atado (salvo unas disputas políticas con los alegres chicos de la pseudoizquierda política de este país, que hunden sus raíces en aquellas primeras elecciones de 1988), este hombre consigue el Mundial y que los españolitos paguemos la juerga más contentos que unas castañuelas. Y, encima, le darán el premio Príncipe de Asturias, como al Nadal o al Fernandito Alonso…

Es un genio don Ángel y, siendo muy crítico con su apego al sillón y lo que trae aparejado tras tanto tiempo (escándalos, corrupción, caudillismo, etc), hay que reconocerle que es el tuerto en el país de los ciegos. Algo así como el señor Samaranch lo fue en el terreno del olimpismo. Esos milagros que nadie se explica pero que –de vez en cuando- ocurren en este país. Así que felicito al reelegido y le deseo larga vida federativa, por lo menos hasta el 2088, en que pueda celebrar el centenario. Como la medicina adelanta que es una barbaridad, espero que para esas fechas don Villar pueda seguir ostentando el bastón de mando y el Puñetas –de edad cronológica parecida- pueda comprobarlo notarialmente in situ. 

23 de noviembre de 2008

EL GUSTAZO DE LA DAVIS 2008


Si hay un deporte que al Puñetas le gusta ver y practicar, ese es el tenis. No sólo porque una tensa red separa a los jugadores rivales, con lo que se evitan los encontronazos que hay en otros deportes, si no porque es uno de los pocos donde todavía se conserva esa antigualla –para la mayoría- del fair play. El espectáculo vivido este fin de semana en Mar del Plata entre los jugadores de Argentina y España durará bastante tiempo en mis ya gastadas retinas. No por el éxito (que también) si no por la enorme deportividad vivida entre los espectadores –cada afición dedicada a los suyos- y los jugadores, viejos y jóvenes conocidos.

Cierto es que durante el partido de dobles del sábado hubo algún momento en que los aficionados al tenis temimos encontrarnos en un campo de fútbol, a tenor de algunos maleducados chispazos de la grada. Pero aquello fue sólo eso, un chispazo ante el que la propia organización salió al paso con prontitud interrumpiendo brevemente el partido. A ver si aprenden otros deportes que sólo viven del escándalo y la polémica, y no es por señalar…

Ver cómo al final del partido la afición argentina aplaudía la victoria española mientras que los jugadores españoles coreaban el nombre de ¡Argentina, Argentina! es una escena tan irrepetible en un terreno de juego que habría que ponerle un marco y proyectarla en todos los centros educativos del mundo. Acostumbrados a la burrez de muchos deportes, los chicos del tenis han dado todo un ejemplo de cómo hay que afrontar un envite tan desquiciante como una final de la Davis. Porque sólo quien haya visto los cuatro encuentros sabrá la cantidad de nervios, de tensión, de energía física y mental que se ha puesto en juego. Suficiente para que a alguno se le cruzasen los cables y aquel espectáculo saltase por los aires. No sólo no ocurrió si no que fue digna de ver la reacción de los ganadores y de los perdedores al final del encuentro decisivo. Quizás no hable mucho la prensa de ello, dedicada habitualmente a cantar las grandes gestas y los sonoros fracasos, pero al Puñetas no se le escapan estos detalles: el tenis sigue siendo un deporte de caballeros y caballeras (¡ay, ministra Aído, que me tienes hechizado con tu amorosa palabrería!).

No estaba “Él”. Una lesión impidió su presencia en la final y, seguramente, lo que perdimos en seguridad ganamos en igualdad y en comedura de uñas. Acostumbrados este año a verle casi siempre triunfante, sus compañeros han demostrado que los triunfos saben mejor si quienes los consiguen son simplemente humanos. Con “Él” no hubiéramos visto tantas dobles faltas ni tantos altibajos, ni tantos fallos ni tanta emoción en el marcador. Lo cual que viene muy bien para mostrar al personal que los currantes de a pie también pueden dar espectáculo y alegrías. Nunca desprecies a los personajes teóricamente secundarios porque de ellos será la ensaladera. No sólo es una lección aprendida por el equipo argentino –que creyó que sin Nadal la final era pan comido- si no también por los listos de siempre –yo incluido- que pensábamos que sin “Él” haríamos el ridículo. ¡El ridículo lo hemos hecho los que íbamos de enteradillos!

Acaba una temporada tenística con los resultados más provechosos para los tenistas españoles de toda su historia. Recuérdome cuando –siendo un chaval, en 1965- me levanté de madrugada para seguir en un viejo televisor en blanco y negro la primera final de Copa Davis que se disputó en Australia entre otro “Él”, Manolo Santana, y los invencibles chicos del país de los canguros: Rod Laver, Newcombe… Como era previsible, aquellos dioses de la hierba de Sydney hicieron lo que estaban acostumbrados a hacer: ganar barriendo. Dos años más tarde se repitió la misma jugada y resultado, pero en otra ciudad, Brisbane. Si me dicen entonces que mis ojitos verían algún día levantar la Ensaladera hasta tres veces (por ahora), me meo de la risa. Sólo una cosa no ha variado desde entonces. En aquellas dos ocasiones se perdió con orgullo y deportividad. Celebro que ahora, en las victorias, se siga manteniendo el mismo espíritu.

21 de noviembre de 2008

GILIPOLLECES

Leo en el dominical XLSemanal la existencia de un nuevo deporte que causa furor en los EEUU, donde ya existe hasta una competición nacional. La cosa es una completa gilipollez, pero en un mundo absolutamente gilipollas como el que vivimos, nos garantiza que pronto lo tendremos extendido en el resto de los países. Se trata de un juego bien sencillo: se lanzan pelotas de ping-pong sobre una mesa de aluminio intentando que entren en los vasos del contrario. Si lo hace, éste tiene que beberse el contenido. Cada equipo tiene diez copas, cuatro de ellas con agua y seis con cerveza. Es el primer “deporte” en que se incluye el alcohol. (En versiones más avanzadas, supongo que sustituirán la cerveza por el güisqui). Semejante estupidez recibe como nombre beer-pong, aunque yo propondría cambiarlo dependiendo del contenido alcohólico de uno de los vasos. No me pregunten más cosas por el engendro porque la revista no iba más allá en la información. Supongo que todo empezó como pasatiempo en alguna juerga, luego adquirió visos de entretenimiento nacional y ahora ya se ha “profesionalizado”. Por el momento tiene varios documentales, un próximo juego para Nintendo y seguramente algún escritor de pacotilla pronto escribirá un librucho sobre el particular. 

  © Blogger template 'Greenery' by Ourblogtemplates.com 2008

¡Gracias por vuestra plantilla! (El Puñetas, agradecido).