TODA LA VIDA NADANDO CONTRA CORRIENTE Y AL FINAL SÓLO SE ACUERDAN DE TI PORQUE SALES EN PORRETAS
No es hoy el día señalado para discutir esta cuestión racial, pero como no quiero dejar a los interesados (yo mismo) in albis, aquí va un enlace donde se explican estupendamente sobre el particular. En España nunca hemos hecho nada en la natación competitiva salvo con algunas individualidades, habitualmente emigradas a los USA. Desde hace años, sin salir del país se puede aspirar a una alta cualificación pero falta materia prima. La natación exige un esfuerzo continuado y rutinario que muy pocos son capaces de mantener; cuesta dinero, tiempo y dedicación en los años más jóvenes, donde los padres también tienen que colaborar y, sobre todo, no da un duro salvo para unos escasísimos privilegiados. Un mal negocio, vamos.
Por eso tiene mucho mérito que la nadadora malagueña María Peláez –a sus 30 años- siga estando entre las mejores de España en su especialidad de mariposa. También porque hay pocos relevos. Pese a lo cual (fue la deportista más joven de la Olimpiada de Barcelona, con 14 añitos) es prácticamente una desconocida. Y eso que con su último título ya colecciona 50 campeonatos de España. Fue campeona de Europa en Sevilla en 1977 (la primera españolita en lograrlo). Lleva cuatro olimpiadas a sus espaldas y todavía confía en lograr la marca mínima para la próxima de Pekín. Mucho entreno y sacrificio para poco sueldo y poca fama. Y si no te conoce ni dios hay poca publicidad y poca pasta y dan ganas de apearse de la piscina. Así que, cuando está cercano su adiós, ha aceptado salir en el “Interviú” con una entrevista y unas cuantas fotos ligerita de (o sin) ropa. Nada del otro jueves. Pero en un país de asnalfabetos y catetos –especialmente mediáticos- lo suyo iba a traer cola.
Para empezar, se queja María que el entrevistador ha escogido de la larga entrevista lo que le ha salido del níspero, dejándola en una posición poco airosa en ciertos temas. (Hagan la prueba, señores/as. Realicen unas manifestaciones o concedan una entrevista a algún plumilla de medio pelo y luego léanse con un buen vaso de tila al lado. Les aseguro que casi siempre maldecirán al periodisto por su visión sesgada, cuando no equivocada, sobre lo que detallada e ingenuamente le contaron). Y luego están, claro, las afotos. Ahora todos la llaman para comentarlas.
-Por un lado no pensaba que iba a tener tanta repercusión y por otro no es lo que quería decir, aunque no me arrepiento –ha dicho la Peláez, que ahora ya sabe que más de 20 años de endemoniados entrenamientos (más de 10.000 metros diarios en piscina) y medio centenar de títulos nacionales se quedan en nada comparados con tres fotos medio en pelotas-. Me parece una catetada que me llame todo el mundo por las fotos y no por los logros.
Pues, hija, es lo que tenemos. Claro que si el experimento sirve para que te lleguen algunos contratos publicitarios, bien empleado estará. Al fin y al cabo hoy todo el mundo se quita la ropa para una buena causa: bomberos, amas de casa, deportistas, azafatas y hasta viejecitas. No es por nada, pero donde se ponga una buena nadadora de bellas formas y prietas cachas (o un nadador), que se quiten los demás. Que tengas mucha suerte y que todos lo veamos...






